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A propósito de ‘Dark’

Por Juan Manuel González

“(…) en el hombre se encuentra todo el poder del principio oscuro
y a la vez toda la fuerza de la luz.”

-Schelling, Investigaciones filosóficas sobre la esencia de la libertad humana
 y los objetos relacionados con ella
.

Desde el estreno de la primera temporada en 2017 la serie alemana DARK ha causado revuelo; quizá algunos la abandonaron tras un par de intrincados capítulos, pero muchos otros teorizaron por meses sobre su desenlace. La tercera temporada salió este 2020 y hay que admitir que los diez capítulos pasaron demasiado aprisa las tardes de la cuarentena. El entramado de la historia, que incluye diversas posturas filosóficas, religiosas y científicas en torno al tema de los viajes en el tiempo, es lo que ha fascinado tanto a críticos de televisión como al público en general.

            A continuación encontrarán cinco directrices temáticas para comprender mejor los símbolos ocultos y adentrarse en los misterios y enigmas que desencadenan el “efecto Dark”. Si estás considerando ver la serie, lo más conveniente es que leas este artículo primero, para que puedas disfrutarla al máximo; si por el contrario, ya la viste, las siguientes cinco ideas seguramente te aclararán algunas dudas.

Dark y la cultura intelectual alemana

            Un eje clave para comprender la serie es remontarnos a su origen: la cultura alemana. El peculiar desenvolvimiento argumental y la manera estructural de las escenas, de los personajes y de los entramados tienen como punto de partida una visión del mundo –Weltanschauung– muy partícular. Todos estos elementos son propios del imaginario alemán, y los enumero a continuación:

            A) El sistema: pensar el “todo” como si fuera un sistema, donde las partes o los elementos se conectan con otros de manera específica y con un orden tal que los hace operar como la maquinaria de un reloj. Si alguno fallase, todo el sistema falla. Asimismo la estructura del sistema incluye la unidad de sus partes, del “uno y del todo”, que operan en conjunto. La idea de sistema es una cuestión importante para los filósofos alemanes posteriores a Leibniz (s. XVII).

            B) La voluntad: el conflicto entre los personajes es entre la voluntad y el destino; detrás de cada acto de los personajes se esconde la importante custión del libre albedrío; si somos libres y por ello nuestros actos dependen de la voluntad, o si por el contrario somos como fichas de ajedrez que alguien más mueve. La voluntad y los actos nos llevan a pensar en nuestros errores y en las posibilidades de actos alternos para remediarlos; es precisamente por la voluntad de corregir las acciones que nos introducimos al tema central de Dark: el tiempo.

            C) El tiempo: es sabida la fascinación de los showrunners de la serie por historias como Donnie Darko o Back to the future, pero vistos desde la perspectiva alemana otorgan otros resultados. A pesar de que el tiempo es un concepto dificil de comprender, por cuestiones como la simultaneidad, la sucesión causal y no causal, o incluso su realidad o ficción. El tiempo es un tema central para el pensamiento alemán, ya sea desde la literatura o desde las especulaciones filosóficas; cada pensador ha dejado testimonio de sus inquietudes, perspectivas y concepciones.

            D) La tragedia: los Ilustrados alemanes tuvieron una profunda conexión con el pensamiento griego; quienes admiraban la cultura, las ideas de virtud y los mitos de los Clásicos. Kant, Goethe, Lessing y Winkelmann emularán a los grandes clásicos como Platón, Aristóteles, Esquilo y Sófocles. ¡Y qué sentimiento más profundo, más fuerte entre los griegos que el de la tragedia! Es decir, los dioses, los héroes y los hombres virtuosos terminaban fulminados por sus propias vidas. Si el hombre vive dentro de un fatum, dentro de un destino que está escrito y que pocos pueden saber, entonces ¿somos libres de obrar, podemos vivir sólo guiados por nuestra voluntad? La tragedia es una manera de escenificar esa angustia de vivir constantemente la experiencia de nuestros deseos frustrados, de experimentar la confrontación de nuestra voluntad por otras voluntades, la frustración de seguir nuestros deseos, aún sabiendo que al final del camino nos espera un deseo funesto. Esa es la tragedia de vivir, tragedia que los Románticos encontraron en el amor, el deseo, la voluntad y el destino.

¿Religión en la serie?

            Así como existen tres dimensiones o mundos en la serie, lo mismo ocurre con la teoría que fundamenta Dark, existe una triqueta de saberes: filosofía, ciencia, religión. Poco se habla del contenido religioso de la serie y sin embargo es un tema relevante. Personajes como Noah, el “demonio blanco”, Adam o Eva muestran el imaginario que comparte la cultura de occidente en general: el cristianismo.

            Aunque se presentan detalles a los que es necesarios prestar atención; por ejemplo, Noah lleva un alzacuellos, aunque no es fácil identificar si se trata de un sacerdote o de un pastor, incluso valdría la pena añadir que la distancia entre la iglesia luterana y la católica alemana, en cuestiones litúrgicas no son muy diferentes. Noah se encarga de transmitir la de, al tiempo que admite la distancia entre Dios y los hombres; por un lado todo su actuar tiene como fin la idea de salvación, mientras se enfrenta a un destino que ha repetido una y otra vez.

            Otra característica es la “guerra contra Dios” de Adam, que a su vez es la lucha contra el tiempo. Pero ¿por qué pensar que Dios es el tiempo? El cristianismo ha pasado por varios interpretaciones de la revelación; una de ellas considera que Dios se manifiesta en el mundo con dos señales: el favor expresado en bienes materiales o bienestar en general; y la cólera que se deduce de los malos tiempos, como señal de castigo. No es casual que existan tantos estudios sobre Job en lengua alemana, uno de los personajes bíblicos que cuestiona el actuar divino y que habla por la voluntad humana frente a esa potencia inentendible y atroz.

            Atentar contra el tiempo es atentar contra Dios, y en el caso particular de Dark, lo observamos en los intentos de Adam por romper el bucle; que para él es el condicionamiento de Dios. Adam cuestiona el lugar de la voluntad humana frente a la voluntad divina.

            Otro elemento constante es el “sentimiento de caída” que muestran personajes como Ulrich joven o Katharina adulta. Saben que el mundo -representado en el pequeño pueblo de Winden- está mal, que es una herida purulenta. Por eso mismo, quienes se percatan de este “error en la Matrix” buscan de algún modo el restablecimiento del mundo, quitarle ese veneno que lo carcome. El deseo por la salvación se contrapone con el sentimiento de caída; y solamente tras el apocalipsis –el fin de los tiempos- es que el mundo quedará libre del destino. El problema surge cuando los personajes se encuentran perdidos inmersos dentro de un nudo donde el principio y el fin no son claros: esa búsqueda marcará las tres temporadas.

Las sectas, los mundos y su salvación

            Las sectas son otro elemento religioso y que determinan los sucesos en Winden. Sic mundus creatus est (así fue creado el mundo) y Erit lux (se hará la luz) son las dos sectas que mantienen los mundos con vida y en el bucle que los condena a repetir la historia una y otra vez.  Sic mundus  es el mundo de Adam –desarrollado en casi 150 años- y en el que ciertos sucesos clave deben ocurrir para que no se altere el tiempo, hasta que sea el momento adecuado de cambiarlo y Adam pueda salvar a todos. No obstante, no contamos -al menos hasta el final de la segunda temporada- con la existencia de un segundo mundo, el de Eva. Erit lux se muestra como un lugar oscuro, un reflejo del mundo de Adam y que de alguna manera transcurre simultaneamente. Si existen ambos mundos es porque están coimplicados, yuxtapuestos, estrechamente vinculados.

            La finalidad de cada secta depende del deseo de sus líderes, Adam y Eva. Por un lado Adam cree que el mundo fue creado de un modo, pero hay que restituirlo de la condición de caída; mientras que Eva desea salvar su mundo del apocalipsis, ya que así como Dios hizo la luz en la creación, análogamente traerá desde las sombras la luz a su mundo. Ambas visiones recuerdan la lógica del mito; Mircea Eliade señala que el mito debe ser recordado y repetido para no olvidar cómo fue creado; o sea que es necesario recordar y repetir los acontecimientos para no olvidar cómo fue creado el mundo, para después restiturilo, renovarlos y sanarlo de todo el desgaste. Y así es como descubrimos la existencia de un tercer mundo, del cual surgieron los otros dos.

El problema del tiempo

            El tema eje de toda la serie, el origen de las preguntas, de los árboles genealógicos incestuosos y del trending topic desde el estreno de la tercera temporada el pasado julio; una de las cuestiones más difíciles de comprender y explicar es el tiempo. Para Hume el tiempo es una sucesión de causas y efectos, para san Agustín el tiempo es la medida del alma que determina la sucesión del futuro al pasado y su efímera escala en el presente. De alguna manera, el cristianismo permitió que existiera una concepción lineal del tiempo, que puede entenderse como una transición de la creación a la caída, la revelación y al final la salvación. Del génesis al apocalipsis, la Biblia es la historia del hombre y su salvación, con un principio y un fin. Somos temporales: nacemos, crecemos –envejecemos- para al final abrazarnos a la muerte.

            Sin embargo existe otra forma temporal que nos recuerda que el mundo es un eterno retorno de sí mismo: las flores verdean y se secan para que nuevamente vuelvan a verdear; hay temporadas de sequía y temporadas de lluvias; hay un día y una noche. Las estaciones son un ciclo; del mismo modo que la vida en Winden tiene su propio ciclo, que recomienza cada 33 años y se manifiesta como un dejà vu cósmico que cuestiona toda linealidad del tiempo. Para los estoicos, una vez que el mundo cumplía un ciclo, todo debía arder, para que un nuevo ciclo de repeticiones comenzara de nuevo; una y otra vez lo mismo, las mismas decisiones, los mismos errores, hasta que se cumpliera el ciclo nuevamente.

            En Dark los ciclos se entrecruzan y funciona como una maquinaria extraña: desaparecen niños y aparecen muestos en otras épocas; las historias se repiten, las investigaciones policiacas fallidas, los hijos que actúan patológicamente como los padres, nos recuerdan que algo va mal; que las cosas aunque podrían ocurrir de otro modo, inevitablemente siguen un curso.

            El tiempo es decisivo para comprender el deseo más íntimo de Adam y Eva. Adam vive en la melancolía del pasado, del tiempo que fue e intenta recuperar, mientras que Eva vive anclada al futuro, para mantener vivos a los sobrevivientes del apocalípsis, incluido su propio hijo. Pareciera que el pasado y el futuro se encontraran y lucharan constantemente, personificados en los deseos de Adam y Eva por querer salvar cada uno su mundo, a pesar del gran nudo terrible que se crea por un momento único y decisivo de la serie: el apocalipsis mismo.

            Un instante, unos cuantos segundos del apocalipsis y dos decisiones que definen la supervivencia del mundo de Adam y de Eva, que se complementan en la lucha y crean una paradoja cósmica. En un instante, se define la vida o la muerte, o lo uno o lo otro, el mundo de Adam o el mundo de Eva. Una decisión que posibilita el contacto de dos mundos, puesto que la disyunción no genera la exclusividad que exige, sino que presenta dos posibilidades a la vez.

Un final a la oscuridad

            El símbolismo del número tres es omnipresente en Dark, que se manifiesta con: las tres edades de los personajes, el ciclo de treinta y tres años, el símbolo de la triqueta y los tres mundos. Otro filósofo alemán importante es Hegel, quien además de la idea de sistema, también propuso la dialéctica: la tensión de dos opuestos, que se contraponen y complementan, requieren de un tercer elemento que soluciona la tensión. Es por ello que la existencia de un tercer mundo es decisiva, pero no solamente como un mundo vinculado al nudo de los dos mundos, sino como el origen mismo del nudo. Un solo acto en el mundo de Tannhaus es el punto de fuga para destruirlo y crear a la vez dos mundos conectados por el tiempo y el espacio. Tannhaus –el científico y relojero- representa el conflicto entre razón y deseo; que en conjunto y por la tragedia de su vida, logran la creación de la máquina del tiempo; con la que se crearon dos mundos paralelos donde los viajes en el tiempo son posibles, mientras que en su propio mundo el tiempo continúa transcurriendo linealmente. La disyuntiva es un guiño al grabado de Goya El sueño de la razón produce monstruos, por la tragedia de que la conciliación de los opuestos razón y deseo produzca un doble resultado.

            A pesar de que se crearan dos mundos corruptos desde su seno, violando las leyes de espacio y tiempo, existe una solución. El deseo de Tannhaus es llevado a cabo por Jonas y Martha, salvando a su hijo de la muerte, destruyen el bucle espacio-temporal y los mundos. La serie no concluye con la solución del problema, sino que nos plantea una nueva pregunta: la escena final, que parece una escena post-créditos “a la Marvel”, nos presenta una cena entre amigos –los del tercer mundo- conversan sobre una pesadilla; como si la existencia de aquel nudo y toda su tragedia no fuera otra cosa que un mal sueño, un artificio que nunca existió.

            Sin embargo, ¿Qué acaso los sueños no nos dicen cosas sobre nosotros o sobre los otros, y más todavía? H. P. Lovecraft escribió un cuento sobre seres ancestrales que ocupan los cuerpos de personas para investigar su cultura, mientras las mentes que aquellos hombre-vasija viven en un tiempo más allá del tiempo. Curiosamente, sus recuerdos, y las experiencias del tiempo que no era el suyo, las maravillas y terrores del sitio, no se muestran de manera consciente; sino que se manifiestan en pesadillas cada vez más constantes y terribles.

            ¿Acaso los mundos de Adam y Eva no se revelaron durante el sueño o pesadilla? Aunque los otros mundos no existan en ese tercer mundo, no por ello dejan de ser reales; ya que pueden ser reales en tanto que pueden ser concebidos, pensados o soñados; o incluso podríamos añadir, en tanto que son otras realidades. La incógnita que deja la trama podría formularse así: ¿Qué acaso los déjà vu son señales de mundos existentes, de realidades alternas, de universos paralelos? Una pregunta abierta que sin duda postula una posibilidad fascinante y perturbadora.

MDNMDN