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La libertad religiosa en el mundo

La libertad religiosa en el mundo

Por: Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN)

Hoy, en el siglo XXI, hay personas que son discriminadas e incluso perseguidas hasta la muerte por su fe. El 61% de la población mundial vive en países donde no hay libertad religiosa, a pesar de que ésta es un derecho fundamental que no es reconocido ni respetado en muchos países del mundo y donde está en retroceso.

La Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) edita cada dos años El Informe sobre libertad religiosa en el mundo. Su finalidad es examinar la situación en más de 190 países y documentar la situación jurídica actual, así como las violaciones del derecho a la libertad religiosa, el último informe fue presentado en el periodo de 2016 a 2018 y, debido a la pandemia, el próximo reporte será presentado entre abril y mayo del 2021. 

Fuente: ACN

De acuerdo con el Artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, los derechos fundamentales del hombre son los mismos en todas las latitudes: poco importa el lugar de nacimiento, la raza a la que pertenece o la filiación religiosa. No obstante, entre estos derechos, el de la libertad religiosa ocupa un lugar preeminente pues concierne a la relación humana más importante, la relación con Dios.

Este derecho es, pues, la roca firme donde se asienta sólidamente el resto de derechos humanos, ya que dicha libertad manifiesta de modo particular la trascendencia de la persona y la absoluta inviolabilidad de su dignidad.

En los dos últimos años, sin embargo, la libertad religiosa se ha deteriorado en más de la mitad de países que ya padecían graves violaciones. Los regímenes autoritarios se erigen como la peor amenaza a la libertad religiosa al afectar al mayor número de personas en el mundo. A pesar del retroceso de los grupos terroristas de corte islámico en Oriente Medio, el radicalismo islámico continúa vulnerando la libertad religiosa en 22 países. Los nacionalismos hostiles a las minorías religiosas han empeorado tanto que ahora pueden tildarse de ultranacionalismos.

La cima de todas las libertades

El Informe de Libertad Religiosa en el Mundo 2018 revela graves violaciones contra la libertad religiosa en 38 países. Seis de cada diez personas vive en lugares donde no se respeta en absoluto la libertad religiosa. 

El Informe también resalta que 178 millones de cristianos viven en países donde hay discriminación y que 327 millones viven en países donde hay persecución. 

Fuente: ACN

Países con persecución:

Afganistán, Arabia Saudí, Bangladesh, Birmania, China, Corea del Norte, Eritrea, India, Indonesia, Irak, Libia, Níger, Nigeria, Pakistán, Siria, Somalia, Sudán, Territorios Palestinos, Turkmenistán, Uzbekistán y Yemen.

Países con discriminación:

Argelia, Azerbaiyán, Bután, Brunéi, Catar, Egipto, Irán, Kazajistán, Laos, Kirguistán, Maldivas, Mauritania, Rusia, Tayikistán, Turquía, Ucrania y Viertnam.

Los siguientes son los casos en los que hay persecusión.

  • Existe una campaña activa con el fin de exterminar, expulsar o someter a un determinado grupo de personas por su religión por parte del estado o de otros grupos.
  •  Las víctimas son discriminadas, desposeídas e incluso asesinadas legalmente.
  • La persecución tiene un carácter sistemático, no circunstancial.
  •  Las minorías sociales pueden ser objeto de asesinato, expropiación de propiedades, robo, deportación, exilio, conversiones forzosas, matrimonios forzados, acusaciones de blasfemia…

Todo ocurre de manera legal, según las leyes nacionales y, por tanto, los que cometen los delitos no suelen ser castigados.

Los siguientes son los casos en los que hay discriminación.

  • Las leyes marginan a un determinado grupo religioso y no a todos.
  • Limitaciones al acceso laboral y cargos públicos.
  • Incapacidad de comprar o reparar propiedades.
  • Imposibilidad de vivir en un determinado barrio.
  • Imposibilidad de llevar determinados símbolos religiosos.
  • Las víctimas sólo pueden recurrir a la comunidad internacional.

Hablar, concienciar y defender el derecho fundamental a la libertad religiosa no es un capricho sino una auténtica obligación para nuestra Institución.Estamos conscientes de que la falta de respeto y los ataques que sufre dicho derecho constituyen una de las raíces fundamentales de la intolerancia, de la discriminación y de la persecución que, por motivos religiosos, se da actualmente y afecta nada menos que al 61% de los habitantes del mundo.

Si deseas consultar el Informe de Libertad Religiosa 2016-2018 da click aquí.

La libertad religiosa en el mundo

Soy yo quien habla

Fotografía de Mike Terry, para The Upcoming.

Voices, Max Richter
Decca, 2020

Varias veces Max Richter ha compartido su idea sobre las obras musicales como lugares para reflexionar. Voices, en efecto, es un lugar de reflexión. Me hizo pensar sobre las relaciones con el prójimo, sobre el tipo de vida en comunidad que queremos tener y, también, sobre el que no queremos tener.

La voz de Eleanor Roosevelt abre el álbum: «I´m going to read you the Universal Declaration of Human Rights. Preamble. Whereas the recognition of the inherent dignity…». Su voz no es propiamente un canto; no hay en ella una melodía. Y Richter la hizo música. Es sólo el inicio. Me pregunto, de cualquier manera, si Richter tuvo que editar al voz de Eleanor Roosevelt para que empatara así de bien (sospecho que no). La Declaración universal de los derechos humanos, por su parte, carece de métrica y metáforas. Y Richter la hizo música.

Pieza inicial del álbum Voices

Después de Eleanor, y en el resto de las piezas, Kiki Layne, con una voz dulce y firme que inunda, toma el escenario.

No creo que sea posible clasificar a Max Richter en alguna corriente artística. La huella minimalista, empero, reluce en todas las piezas: una melodía que se repite en distintos acordes con distinta sensibilidad. En principio, la repetición da paz, mas, conforme avanza, esa misma repetición se torna enigmática, inquisitiva, insoportable, extática. Armonía y melodía se desenvuelven como una sola. La lentitud de ciertos paisajes sonoros de Richter, esa resistencia a caer en un tiempo continuo por parte de las notas, representa una batalla contra el tiempo. Del mismo modo en que el arquitecto hace que el espacio sea verdadero espacio, el músico ha de hacer que el tiempo sea tiempo habitable.

“On the Nature of Daylight” y otras de las más famosas piezas de Max Richter en Tiny Desk

Se palpa en Voices esa atmósfera peculiar: un momento en el que el mundo se detiene, a pesar de estar a punto de caer por un despeñadero, y puede no caerse. Es una atmósfera mediante la cual se pueden pensar muchos momentos cruciales de la vida propia.

En Origins, la segunda pieza, se escucha entre las muchas voces la de un niño y la del mar. Pasos, de pronto. Ruidos de gente haciendo cosas. Luego los ruidos se diluyen y, en su lugar, suena el chelo de Ian Burdge en los tiempos segundo y tercero; las notas van en pares, insistentes y firmes. Toda la humanidad, desde esa vida cotidiana de pasos y ruidos y voces de niños, se une en el chelo en una especie de confesión íntima, en un vivir la vida que les tocó vivir, con dolor y con gozo a la vez, pero rogando que no hubiese dolor para nadie.

La voz de Grace Davidson —ese homenaje a Mahler— luce especialmente en la pieza Chorale, y en Little Requiems. Vibra más divina que humana. No es de este mundo. Obliga a pensar que hay algo por encima de nosotros, de nuestros afanes. Reconforta; su voz recoge los plañidos del violín. No sé cómo más describirlo. Hay que escuchar la pieza.

El chelo y la orquesta dirigida por Robert Ziegler permiten el relieve del violín y de la voz. Suena al comienzo de los compases un golpe grave que impulsa a toda la orquesta. Parece el latido del mundo; parece que en Chorale se encontraran Dios, la humanidad y el mundo.

Mercy es la pieza angular. Sirvió al compositor como pauta para el resto. La misericordia articula la Declaración universal de los derechos humanos. En la misericordia está, al mismo tiempo, lo pútrido y lo celeste de la condición humana. El violín de Mari Samuelsen encarna ese oxímoron. Basta oír cómo mantiene la tensión en esa penúltima nota que amenaza con no resolverse nunca.

Nada sé sobre la vida religiosa de Richter y no me corresponde saberlo, pero la libertad religiosa es constitutiva del espíritu del álbum. Tampoco sé qué piense sobre el cristianismo, pero a mí esa tensión en el violín me movió a ver en los humanos vasijas de barro con tesoros dentro.

Max Richter es el compositor, él escribió las partituras. Pero contrario a lo que podría pensarse, él no dirige la orquesta, sino Robert Ziegler, a quien mencioné líneas atrás. Max Richter interpreta el piano; él, de formación, es pianista.

El mayor lucimiento del piano ocurre en Prelude 6, un arpegio intrigante que da la sensación de continuidad. El mundo sigue. La vida sigue. En Cartography se escuchan pájaros. El canto de los pájaros siempre se me ha figurado el contraste perfecto: nuestra vida interior, nuestra cabeza, puede llegar a ser insoportable; las aflicciones, insufribles, y, no obstante, afuera los pájaros cantan.

La Declaración, además de Eleanor Roosevelt y Kiki Layne, se oye en boca de ancianos, niños, mujeres, varones y todo tipo de gente en todo tipo de idiomas. El conjunto de voces anida una propuesta. Puesto que el público no habla sino que, como en cualquier obra musical, su tarea es escuchar, y puesto que lo que escucha son esas voces, el álbum internamente propone acercar el oído al prójimo, escuchar los derechos de cada individuo concreto a través de su voz concreta. La voz es la huella dactilar del espíritu. Eleanor Roosevelt, de hecho, proponía en su momento una alianza para que todos los derechos humanos se incluyeran en las leyes de todos los países. Con un giro distinto y a partir de este modo artístico, Richter boga por que esos derechos se hagan efectivos en cada individuo concreto. Escuchad al prójimo.

Por Alberto Domínguez Horner
Twitter: @HornerAlberto

Little Requiems, pieza en la que destaca la voz de Grace Davidson

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