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Historia de amor, de locura y de muerte

Historia de amor, de locura y de muerte

Por Mariana Barry

El 26 de julio de 1952 fallece Eva Duarte de Perón a los treinta y tres años de edad.

Evita, la “abanderada de los humildes”, deja tras de sí una ingente obra de acción social sin precedentes, por la cual sería tanto venerada, como criticada. Junto al dolor, el desconsuelo y el fanatismo de gran parte del pueblo, se incubaba la intolerancia extrema de sus detractores. 

Y la Argentina detuvo su corazón. Documental sobre el velatorio de Eva Perón.
Secretaría de la Prensa y Difusión de la presidencia de la Nación Argentina 1952.

El gobierno de su esposo, Juan Domingo Perón, organizó un extenso funeral, declaró duelo nacional por treinta días y suspendió la actividad oficial por dos días. La bandera nacional permaneció a media asta durante diez días en los edificios públicos. Se suspendieron actividades sociales, culturales y deportivas. Las calles se sembraron de altares y de ofrendas florales y se propagaron los rezos y las procesiones de antorchas.  Dos millones de personas se agolparon en largas filas para pasar frente a su ataúd y expresarle su devoción a través de su tapa de cristal. El fervor fue tal que se llegó incluso a presentar una solicitud formal de beatificación ante el Vaticano.

Argentina, Presidencia de la Nación, Secretaría de Prensa y Difusión, Monumento a Eva Perón, 1955

En su homenaje se proyectó una megalómana construcción. Lo que en un comienzo iba a ser el “Monumento al Descamisado”, cuya estatua principal, como se ve en la foto, tendría 60 metros, se redefine ahora como “Monumento a Eva Perón”. Inspirado en el de Napoleón, tendría 137 metros en total, cubierto por una cúpula esférica de 15 metros de altura apoyada por 14 cariátides, que representarían al amor, la justicia social, los derechos deltrabajador, los de la ancianidad, etc. En su interior habría una cripta con un sarcófago de plata de 400 kilos que cobijaría los restos de Evita. Perón en persona puso la piedra fundamental con una pala de oro. Las obras sin embargo luego se ralentizaron y tras el golpe militar de 1955 nunca se finalizaron.  

Su vida y su muerte cobraron dimensiones míticas. Su propio cuerpo se convertiría en protagonista inerte de una verdadera historia de “amor, de locura y de muerte”, en la que se pueden leer las trágicas páginas de la historia argentina de las décadas siguientes. El truculento derrotero de su cuerpo embalsamado incluyó ultraje, secuestro, exilio, profanación, prácticas ocultistas y una malograda restauración.

Hoy se encuentra en la ciudad de Buenos Aires, en el famoso cementerio de la Recoleta, tres metros bajo tierra y con fuertes medidas de seguridad, y su paz sólo es interrumpida por la curiosidad de múltiples turistas. 

Para más información: 

Marysa Navarro, Evita, Edhasa, Buenos Aires

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