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Nación en llamas: Laicismo, individualismo y la creciente islamización de Europa

Nación en llamas: Laicismo, individualismo y la creciente islamización de Europa

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Manent, Pierre.
Situation de la France.
Paris: Desclée de Brouwer, 2015.

En el libro, Situación de Francia, Manent plantea la cuestión de la relación de la comunidad musulmana y Europa.  Manent aplica sus décadas de experiencia en el campo de la filosofía política al malestar y la crisis actual de Francia y propone una vuelta a la nación reemplazando la sociedad laicista secularizada por una amistad cívica que tenga presente el valor social de la religión. Para Manent, los desafíos de incorporar a los musulmanes a la vida de la sociedad francesa constituyen una crisis cívica derivada de la incapacidad de los ciudadanos franceses en su conjunto para visualizar el bien común. La actual situación francesa se deriva no sólo de la expansión global del islam sino también de la crisis de autocomprensión colectiva francesa y europea.

Como el propio Manent señala, su ambición es “que el análisisde la experiencia europea sea suficientemente adecuado para que [los franceses] podamos ver el islam como una realidad objetiva, en lugar de que permanezca como el reflejo de nuestra propia ignorancia y desconocimiento de nosotros mismos.”

Esta crisis es resultado de varios procesos:

Desde la agitación cultural de 1968, la mayoría de las formas de autoridad se han degradado. Las políticas francesas que combinaron individualismo con rechazo a la ley mermaron la legitimidad de la nación, la Iglesia, y la familia. Se abandonó la idea de bien común, se deslegitimaron las reglas colectivas y se perdió la lealtad a la comunidad. Realmente se vació de sentido la nación francesa que era una república laica con corazón católico. 

La política francesa de laicidad de principios de siglo XX, que armónicamente integraba un estado laico, con educación nacional y una sociedad civil católica, se transformó en un proyecto de secularización de la sociedad y desnacionalización de Francia. El resultado es un espacio social formado por individuos consumidores que tienen derechos y se mantienen parcialmente unidos por una burocracia europea transnacional. 

Portada del libro “Situation de la France”, Pierre Manent.

Hoy se sacrifican las formas de autoridad colectiva en el altar de los derechos individuales. Existen muchos individuos “con derechos” solos y sin ninguna esperanza en la política nacional ni en la religión, pero que aspiran a un estado europeo postnacional donde primen sociedades radicalmente laicistas libres de deberes compartidos. En Francia, el estado laicista ha neutralizado todo lo que su pueblo tenía en común y ha otorgado soberanía ilimitada al individuo.

Ante este panorama, los franceses, tienen problemas para ver y entender el desafío que representa la llegada del islam a lo poco que queda de la vida común francesa. Para Manent, la razón es que los franceses no toman en serio la nación ni la religión católica fuertemente vinculada a su historia. Las élites no logran entender la nueva presencia del islam porque no se toman en serio la religión, en particular el cristianismo y sus efectos en la nación.

Para Manent, hay dos obstáculos para abordar de manera efectiva la cuestión musulmana en Francia. 

El primero es el laicismo cuya versión más radical busca sacar el islam y toda religión de la arena pública, a pesar de la innegable impronta cristiana del país. Manent sugiere que la versión más agresiva del laicismo es impotente ya que no puede unir a los ciudadanos porque va en contra de su experiencia histórica y además es demasiado débil para hacer frente a la fuerza colectiva del islam. Acostumbrados a varios siglos de laicismo como regla de la asociación política “hoy no sabemos más cómo hablar de la religión como un hecho social o político”. Para los occidentales, la religión es un asunto privado y no puede ser motivo legítimo para la acción política. Sin embargo, esta separación no se ha vivido entre los pueblos musulmanes.

Una de las principales tesis de Manent es que el actual laicismo francés es un fracaso. Ciertamente la laicidad como principio de gobierno que separa religión y política ha sido beneficiosa para Europa. Pero, el laicismo que hoy pretenden vivir los franceses es un laicismo “imaginario”, un laicismo que quiere “hacer desaparecer la religión como cosa social y espiritual”. 

El segundo obstáculo para atender esta nueva situación de Francia es la comprensión europea dominante de la religión como algo privado e individualizado.

Esta postura que busca deshacerse del papel social e integrador de la religión, es impuesta como norma política y es central para la comprensión europea de la modernidad como una inevitable marcha hacia la secularización. Esta comprensión de la modernidad y de la religión, constituye un doble problema según Manent. Primero, porque no permite el acercamiento al islam como una tradición orientada hacia la comunidad y fuerza moral en la vida política. En segundo lugar, porque el supuesto punto de vista de la modernidad libre de religión impide a los franceses y europeos involucrarse en este desafío recuperando los fundamentos espirituales de la religión cristiana “propios” de la vida política europea. 

Pierre Manent en la “Semaines sociales de France”, Noviembre 2011.

Otorgar una soberanía ilimitada a los individuos, mantener que la religión es meramente una opinión privada y aceptar las diferencias de la vida siempre que no se violen los derechos de los demás, ha fracasado al tratar con la población musulmana de rápido crecimiento en Francia. La suposición laicista de que todos los problemas con los musulmanes se disiparán porque eventualmente se volverán modernos, seculares y democráticos, ha demostrado ser errónea. La vida pública para los musulmanes es un conjunto de moral y costumbres, no un entorno que garantiza derechos. 

Aunado a esto, los países europeos sufren la deslegitimación de la nación como marco político de la vida y se debilita el Estado y su papel en la articulación e institucionalización del bien común. Europa sufre un debilitamiento del Estado que se ve agravado por el progresivo borrado de fronteras políticas, que indirectamente refuerza la legitimidad de las fronteras religiosas, principalmente del Islam, que se presenta como un “todo” lleno de sentido. Tenemos así, por un lado, la Europa “cristiana”, cuya forma política es el debilitado Estado-nación y que adopta el discurso de los derechos humanos, y por otro, el mundo musulmán, que habla el lenguaje de la ley y las costumbres religiosas, y cuya forma política ha sido inestable. Son dos formas totalmente diferentes de asociarse, pero deben encontrar un principio de convivencia. 

Ante la fortaleza de unos y la debilidad de otros, Manent, concluye que el régimen político francés no tiene más remedio que ceder

Los movimientos culturales de 1968 erosionaron la vida común y dieron paso a la islamización de Francia, ya que no proporcionaron ninguna vía para que sus propios ciudadanos o los inmigrantes musulmanes se unieran. Los laicistas proponen una aplicación más rigurosa del actual laicismo radical y los multiculturalistas proponen intentar preservar la identidad francesa a pesar de la presencia de musulmanes. Sin embargo, ambas posturas tratan a los musulmanes franceses como una abstracción y no como una realidad concreta. Y tampoco proponen ninguna acción política. Ambos apuestan por un proceso de despolitización. Algunos quieren más laicismo y otros simplemente denuncian el suicidio y decadencia nacional.

En contraste con esto, Manent responde que la única “política posible” es una política “igualmente alejada de las ensoñaciones de una “diversidad feliz” y de las inclinaciones mal reprimidas de un “retorno” de los inmigrantes “a sus casas”. Una “política de lo posible” implica un gran compromiso entre los ciudadanos musulmanes franceses y el resto del cuerpo político. Por un lado, Francia renuncia a “modernizar” las costumbres de los musulmanes y les otorga un lugar concreto dentro de las instituciones sociales. Por otro lado, establece claramente prohibiciones para preservar ciertos rasgos fundamentales de su régimen.

“Así que creo que las restricciones que nuestro sistema político está obligado a imponer a las costumbres musulmanas tradicionales se reducen a la prohibición de la poligamia y el velo completo. … El segundo principio que anuncié, se refiere a la preservación, o a la reafirmación de ciertos elementos constitutivos de nuestra vida común que pueden resultarles más difíciles de aceptar… [como] la completa libertad de pensamiento y expresión. Es un requisito que se encuentra en el corazón de la historia europea moderna. 
… La única condición para participar efectivamente en la sociedad europea es dar la cara y aceptar que la ley política no pone límites a lo que se puede pensar, decir, escribir, dibujar.”

La filosofía política detrás de estas propuestas se expone a lo largo de todo el libro La situación de Francia. Manent quiere recordar la naturaleza de la acción política. Los seres humanos tienen una “naturaleza política”,  necesitan y se sienten atraídos por un arreglo de vida común que armonice las diferencias y que los una a todos a algo superior a ellos mismos, es decir, al bien común. 

Manent critica las opiniones dominantes sobre los seres humanos y su convivencia, las cuales se resumen en el individualismo y el laicismo. Ninguno de los dos permite ver la realidad política y social tal como es, y ambos son incapaces de proporcionar alguna fuente de cohesión política. Bajo esta óptica, el desafío que ofrece el islam se suma al planteado por la despolitización contemporánea. 

Sin embargo, esta situación obliga a Francia a plantearse si debe continuar con su búsqueda de un estilo de vida “post-político” –donde no se les pide nada a los ciudadanos excepto ser individuos con derechos y sin membresía en cuerpos políticos intermedios como la familia, la Iglesia y la escuela–, o si sería mejor recuperar aspectos de su antigua constitución como nación y llevar decididamente su “marca cristiana”.

En un auténtico espíritu Aristotélico, Manent escribe que “Toda acción, y especialmente la acción cívica o política, se despliega con miras al bien, especialmente con miras al bien común.” Por ello, para Manent, el principal problema de Francia es la ceguera ante este bien, que históricamente se expresó en términos espirituales, y que ahora se ha combinado con la necesidad de acomodar e integrar a la relativamente nueva población musulmana de Europa. Los estados sacrificaron el bien común (y finalmente a sí mismos) al dar prioridad al individualismo hasta el punto de que los “ciudadanos-individuos” contemporáneos no logran ver la persistencia y el significado político de las relaciones, las familias y el grupo o comunidad. Los europeos de hoy necesitan restaurar la creencia en un bien común.

Foto: Alotrobo.

Para Manent, lo distintivo de Europa es “el gobierno de sí mismo en relación con la proposición cristiana”. Bajo este tenor, la principal contribución política europea no sería el principio de la separación Iglesia-Estado sino la íntima unión entre proyectos políticos y religiosos, que vincula el orgullo de un ciudadano a la humildad de un cristiano. La historia europea no estuvo marcada por la separación radical o completa de la religión y la política (como imaginan los laicistas radicales), sino por la interacción prudencial de la religión y la política. Además, el cristianismo encontró su forma política en la nación, o la pluralidad de naciones que primero se llamó “cristiandad” y luego “Europa”. En palabras de Manent:

“En lugar de considerar la separación como el secreto … del desarrollo europeo, debemos buscar lo que ha sido a lo largo de nuestra historia el principio de reunión y de asociación del hombre europeo. La separación, tan útil e incluso necesaria como se ha vuelto, no es en sí misma un principio de vida. La unidad, o más bien la búsqueda de la unidad, es principio de vida.
… Este es pues el punto de partida, el principio de la historia europea: gobernarse a sí mismo en una cierta relación con la propuesta cristiana.
… Fue en una forma política sin precedentes [la nación] que los europeos emprendieron este proceso político y religioso sin precedentes: gobernarse a sí mismos obedeciendo el plan benévolo de Dios. Se podría decir: buscar constantemente conjugar el orgullo del ciudadano, o en general del hombre activo, y la humildad del cristiano. En este sentido, lo específico de Europa no es la separación entre lo religioso y lo político, sino la búsqueda de una unión más íntima entre ambos.
… Lo que se busca constantemente en Europa puede definirse, en términos teológicos, como la acción común de la gracia y la libertad, y, en términos políticos, como la alianza de la comunión y la libertad.”

Para volver a poner en el centro el bien común y la esencia de la grandeza espiritual de Europa, los musulmanes no necesitan abandonar su religión, sino que deben verse a sí mismos como “ciudadanos musulmanes miembros de una comunidad nacional” y así, al entregarse a Francia y participar como ciudadanos, a la vez que reciben de ella la libertad de vivir su cultura y religión. Un estado laico puede ser neutral a la religión, pero la sociedad nunca puede serlo. Reconocer que Francia es una nación marcada principalmente por el cristianismo no significa que los musulmanes deban ser ciudadanos de segunda. De aquí surge la necesidad de reavivar la vida cívica y el régimen de representación. Los musulmanes deben participar en la plaza pública como musulmanes al igual que los cristianos y cualquier otro ciudadano. Para Pierre Manent, revitalizar la nación europea y la participación cívica ante la entrada del Islam y el agotamiento de un “EuroEstado” secular, es una oportunidad para apostar juntos como nación.

“… acogerlos sin más sería privarlos de su mejor oportunidad de vida cívica, o más bien abandonarlos en una Europa sin forma ni bien común. No es suficiente para reunir a las personas el declarar o incluso garantizar sus derechos. Necesitan una forma de vida común. El futuro de la nación de marca cristiana es un tema que nos une a todos.”

El libro de Manent es un llamado a los europeos a llegar a un acuerdo con el islam y aumentar su aceptación del estilo de vida musulmán tomando en serio el significado social de todas las religiones. Esta reconceptualización de la religión y el repensar el legado del laicismo, tendría dos efectos según Manent. En primer lugar, obligaría a los europeos a recuperar su “antigua constitución” para que el cristianismo pueda volver a vigorizar la vida política; y en segundo lugar, permitiría a los musulmanes encontrar su lugar en un país de marca cristiana y contribuir a la vida pública afirmando abiertamente sus compromisos religiosos. La “comunidad de ciudadanos”, según Manent, no es ni musulmana ni cristiana, pero, el carácter público de las identidades religiosas colabora para revivir el principal proyecto republicano, que es la amistad cívica y una visión compartida de bien común.
En conclusión, los planteamientos de Pierre Manent en su libro Situation de la France ciertamente contribuyen a una mejor deliberación política en Francia sobre la situación de los musulmanes ese país al afirmar que todos los ciudadanos deben tener una responsabilidad y capacidad para contribuir a los ideales del bien común de la nación. Sólo de esta manera se dejará atrás una visión del desafío como una guerra entre “ellos” y “nosotros”. La superación de la crisis cívica consistiría en la conversión de los musulmanes franceses en ciudadanos completamente franceses en una renovada “nación de marca cristiana”.

Nación en llamas: Laicismo, individualismo y la creciente islamización de Europa

Mirar con los ojos del tiempo la cotidianeidad: Conversación con Domitille Cure

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Con el paso de las estaciones nos damos cuenta del avance de la vida. La temporalidad cambia de colores: los árboles cambian del verde al amarillo hasta perder el follaje; las mandarinas que encontramos en otoño se cambian por las fresas y cerezas del verano; los vestidos ligeros y coloridos de algodón dan paso a los abrigos pesados y obscuros. 

La vida, dividida en cuatro temporadas, nos enseña a lidiar con los constantes cambios. Simbólicamente representamos la primavera con la infancia, el verano con la juventud, el otoño con la madurez y el invierno con la vejez. Las plantas, los animales y los hombres pasan por un ciclo, claramente hay un comienzo y un final; sin embargo no creo que podamos decir con tanta simpleza que la vejez es invernal y la infancia es primaveral. Me parece que somos seres estacionales, a veces nos sentimos más veraniegos, otras veces primaverales y otoñales. A veces una estación puede durarnos años y otras meses. En ocasiones pensamos que un amigo es más solar, siempre sonriente y viste con colores brillantes; y otras veces encontramos una ciudad, como Berlín, casi siempre vestida de negro, como un eterno otoño-invierno. Así que lejos de asociar el invierno con la decrepitud, simplemente hay que observar que así como la tierra necesita de una helada para preparar de nuevo el florecimiento de las flores; del mismo modo nosotros debemos pasar por altos y bajos. 

Colaboración para el Berliner Planze Kalender 2022
Ilustración: La Météo

Nuestros recuerdos también se mueven dentro de esta temporalidad, recordamos la cerveza que tomamos con una amiga en el parque para aprovechar los primeros días soleados de primavera; un verano en la costa; alguna caminata con amigos mientras pisamos las hojas otoñales; la última Navidad de alguien. Y la vida se nos representa con este ciclo que va y viene. Las estaciones son el reloj del mundo.

La Météo, en francés, significa el tiempo o el clima. En palabras más técnicas, la meteorología estudia los fenómenos climáticos y atmosféricos para pronosticar el tiempo o el clima de un lugar específico. Precisamente esto hace Domitille Cure, con su marca de ilustraciones La Météo. Domitille estudia las estaciones, los colores, temperaturas, predice y graba la temporalidad en sus impresiones. 

Podría parecer banal, pero una decoración adecuada puede ayudarte a sentirte en casa. En mi caso, después del caos de la mudanza, me encontré con las paredes desnudas y su palidez me pedía a gritos un poco de color. Diariamente tenemos que lidiar con lo que colgamos en las paredes, así que la imagen que verás mientras bebes tu café diario tiene que encantarte. 

Imagiers La Météo.

Jamás he entendido a los coleccionistas de arte que compran una obra por estatus. Se debería comprar por la estética que te transmite. Como en el caso del famoso falsificador-pintor Wolfgang Beltracchi, quien tiene la habilidad de copiar el estilo de varios pintores y sus copias eran tan fabulosas que cualquiera podía jurar que se trataba de una obra perdida de algún pintor importante. Cuando lo descubrieron, siguió pintando con los diversos estilos que podía imitar, pero firmaba con su nombre. Pues la falsificación se produce solamente hasta que se firma con otro nombre. Sin embargo algunos de los que compraron sus obras, decidieron que perdieron valor, porque compraban una firma y un estatus, no una pintura que les gustara y evocara algo. Pero no es mi intención escribir un texto sobre estética. Quedémonos con una idea: que te guste y disfrutes lo que miras en tu casa.

Era finales de otoño cuando coincidí con Domitille Cure en una clase de alemán. Cuando llegó el invierno con sus mercadillos navideños compré mis primeras ilustraciones: unos limones (citrons) y un gato (chat). Cada vez que entro a la cocina, lo primero que veo son sus colores vivaces que me recuerdan el verano y tierras soleadas lejanas de Berlín. 

Domitille es una artista francesa que estudió diseño en la Universidad de Glasgow y vive en Berlín, una ciudad en la que confluyen artistas internacionales y que cuenta con una gran variedad cultural. Desde hace tres años Domitille, junto con la artista sueca Maja Björk –quien ilustra imágenes de la vida y la cotidianeidad– participan en un mercado de arte. La pandemia cerró por mucho tiempo los lugares públicos y aunque los mercados son al aire libre, la vida cultural berlinesa está regresando lentamente desde el verano pasado; esto dio pie a que los ilustradores pasaran de las exhibiciones al Etsy, que tiene la ventaja de llegar a cualquier ciudad. Las impresiones de Domitille han llegado a México, Corea y varios países de Europa. 

Platón consideraba que el artista era un entusiasmado, con un dios dentro (en-theos) y que su obrar era inspirado. En ocasiones se piensa que la inspiración es un impulso irracional que aparece sorpresivamente, pero me parece que la inspiración, aunque puede llegar a cualquier hora, también requiere del ejercicio constante. En palabras de Picasso: “la inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando”. Para comprender un poco mejor el trabajo, el esfuerzo y la inspiración de las ilustraciones que adornan mis paredes conversé con Domitille.

Retrato de Domitille Cure por Maja Björk.

Muchas gracias por tomarte el tiempo para esta entrevista, creo que a muchos que conocen tu trabajo les da también curiosidad conocer un poco más a la ilustradora. Elegir una ilustración para decorar tu hogar u oficina es algo íntimo y se produce un vínculo, una relación entre el ilustrador, la imagen y quien la mira. De cierta forma, miramos el mundo a través de tus ojos. Y quisiera que me hablaras un poco sobre ese mundo. Por lo regular tus ilustraciones no son composiciones, sino que son imágenes precisas: tomates, mariposas, flores, animales. ¿Por qué dibujas lo que dibujas? Y ¿qué significan para ti tus ilustraciones? ¿Qué buscas transmitir?

Gracias por tan bello retrato de la esencia de mi mundo. Como bien dices, mi marca, La Météo, se inspira en las estaciones del año, en Francia, en la botánica y sobre todo en la idea de la temporalidad: tomo un elemento efímero de una estación y lo inmortalizo en otra. En los años 90, en Francia teníamos estos carteles inspirados en imagiers, que es un libro de imágenes, con animales o dibujos botánicos que se utilizaban a menudo como decoración de la cocina. Las imágenes se clasifican por temas y tienen su nombre asociado debajo. Es un concepto bastante simple, pero me gustó la idea de reapropiarme de él con mi propia estética y también de perpetuar la idea de un arte popular accesible para todos.

Para mi tus ilustraciones muestran pequeños detalles y escenas de la vida; como una invitación a poner atención a lo cotidiano y aprender a apreciarlo. Quisiera saber un poco más sobre tu proceso creativo, ¿cómo pasas de la observación a la ilustración?

¡Eso es exactamente! Mis dibujos pretenden realzar las cosas cotidianas que pueden parecer banales o que a veces nos olvidamos de mirar, dándoles una nueva mirada o un nuevo color, literalmente. Me gusta pensar que con la elección de paletas brillantes, mis ilustraciones pueden tener el efecto de las vitaminas en invierno, aunque claro, que también a veces son un poco nostálgicas. 
Mi proceso creativo se basa en mis exploraciones en la naturaleza, viajes, libros iconográficos como los de Taschen, imaginarios botánicos clásicos o las películas de la Nouvelle Vague. Me empapo de lo que veo y trato de inmortalizarlo en un boceto, un collage o un juego de colores. A veces mis imágenes son sencillas e iconográficas, como la serie botánica inspirada en los imagiers, otras veces intento expresar un momento concreto, como la escena del desayuno inspirada en la película Le Rayon VertEl rayo verde– que me recuerda los veranos vividos en Francia y evoca la nostalgia de un momento pasado. 

Cuatro postales de paisajes. La Météo.

No me parece una coincidencia tu nombre artístico, La Météo, en relación con tus ilustraciones. Creo que las estaciones influyen en tu proceso creativo. ¿Cómo comenzaste con este proyecto? 

Absolutamente, quería expresar algo cambiante como una estación, pero expresarlo en relación con nuestras emociones y como una metáfora de nuestra espiritualidad. La Météo no trata sólo del tiempo y las estaciones, sino también del paso del tiempo y de los pequeños y sencillos momentos que forman parte de nuestras vidas. En el otoño de 2019 creé La Météo, justo cuando nos conocimos. Había empezado a trabajar en una serie de collages y quería encontrar la forma de imprimirlos. En esa época descubrí la risografía y empecé a imprimir mis ilustraciones en Drucken3000, una imprenta berlinesa especializada en este proceso. Y así comencé a imprimir con ésta técnica, en la que era necesario limitar la elección de colores, pero mantener los atrevidos contrastes de mis collages iniciales.

En cuestiones un poco más técnicas, el papel debe tener cierta porosidad para que el color se vea tan vivaz. ¿Podrías describir brevemente y de forma sencilla el proceso técnico de la impresión? O ¿cómo trabajas en tu taller? 

Por supuesto. Utilizo dos procesos de impresión para mis grabados: la risografía y la serigrafía. Me gustan ambas técnicas por diferentes razones. La risografía por la textura granulada que da la tinta. La tinta es más transparente que la serigrafía y cuando las tintas se superponen, se pueden crear increíbles combinaciones de colores. Con  solamente tres colores básicos se pueden crear varios de tonos diferentes. Y la serigrafía me gusta por los colores vivos y el aspecto casi pintado de la impresión final. Con esta técnica puedo crear contrastes ricos e interesantes. Me fascina el proceso de mezclar cada color antes de la impresión, es una parte realmente importante de mi trabajo porque definirá todo el ambiente de la ilustración final. Finalmente imprimo personalmente las serigrafías en el estudio que comparto con otros artistas en el barrio de Wedding y las risografías en Rosenthaler Platz. Todo mi trabajo se crea e imprime en Berlín, aunque con mi toque personal francés.

Domitille en el taller de impresión.

Quisiera abordar cuestiones más personales con dos preguntas muy concretas. ¿Dibujabas desde pequeña? Y ¿cuál fue la reacción de tu familia cuando decidiste ser ilustradora? 

Sí, siempre me ha gustado dibujar y desde pequeña he sido creativa. Creo que encaja con mi personalidad soñadora y a veces me ayuda a expresarme sin necesidad de utilizar palabras. En el instituto, descubrí el movimiento fauvista, artistas como Gauguin y Matisse que pintaron mujeres y paisajes con colores vivos. El color aportaba mucha emoción a las obras, al tiempo que hablaba de viajes y descubrimientos. Esto me llamó la atención e inspiró mi forma de dibujar o pintar con el color. Más tarde, cuando tenía 20 años, viví una temporada en el sur de Francia siguiendo los pasos de los fauvistas, descubrí la Provence, cuyas paletas han inspirado mi trabajo en los últimos años. 
Sobre tu segunda pregunta, diría que no hubo realmente ese momento teatral –que te puedes imaginar en las películas– en el que anuncié: “mamá, papá, voy a ser ilustradora” (risas). No, fue más bien algo que se estableció orgánica y lógicamente con el tiempo. Mis padres no siempre entendieron a dónde iba y por qué, pero siempre me apoyaron en mis decisiones de ir a vivir al extranjero o de estudiar arte en la Escuela de Arte de Glasgow.

Todos tenemos algún libro, canción o pintura que nos ha influido en nuestra percepción de la vida. ¿Quién o qué ha sido tu mayor influencia?

Creo que la inspiración evoluciona y cambia a medida que conocemos gente nueva y descubrimos cosas nuevas, y esto es lo que principalmente construye y enriquece nuestra identidad creativa. Si tuviera que definir una obra que haya inspirado mi trabajo de forma continua durante años, creo que es el movimiento cinematográfico de la Nouvelle Vague de los años 60, en particular las películas de Eric Rohmer. Me parece que este director domina el arte de la sencillez a la perfección. De hecho, todas sus películas se hacen sin guiones. Representa una Francia del pasado, un poco ingenua y llena de ligereza en una atmósfera muy rica en colores, típica de la estética de este movimiento cinematográfico.

Domitille Cure en Design-Market:
imagiers y Le Rayon Vert. La Météo.

Quizá sea difícil decidir cuál es tu ilustración favorita. Pero ¿cuál es la ilustración más vendida y por qué crees que eligen más esa? 

Me gusta mucho la ilustración del desayuno inspirada en la película Le Rayon Vert de Eric Rohmer. Es la que me resulta más íntima y la que, en definitiva, más evoca esta idea de estacionalidad. Para mi, esta imagen, es mi magdalena (madeleine) de Proust de mis veranos en Francia. Desayunar al aire libre, bajo el sol, leyendo el periódico mientras bebo un café en una taza grande. Es curioso porque otros franceses me han dicho que también les recuerda a eso y me alegro de haber conseguido captar ese fugaz momento.

Muchas veces en las entrevistas de trabajo preguntan: “¿dónde te ves en cinco años?” Esa pregunta siempre me ha parecido difícil de responder, porque en lo personal me cuesta planificar o tener un esquema de la vida. Por el contrario, creo que la vida muchas veces acontece como menos lo esperábamos. Así que me parece un poco injusto preguntarte sobre el futuro y que adivinemos sobre el porvenir. Aunque sí quisiera saber un poco sobre tus planes… no sobre las ilustraciones de los siguientes años, pero al menos si ya tienes una idea de la próxima. Y si te gustaría ilustrar en otros materiales, por ejemplo bolsas de algodón, playeras, cuadernos o libros.

Esa es una buena pregunta. Me interesa mucho seguir trabajando en ilustraciones inspiradas en películas y también quisiera recopilar todos mis dibujos botánicos en un libro infantil. Más allá de las ilustraciones en papel, me encantaría ofrecer artículos de papelería o de moda, como, por ejemplo, unos bonitos calcetines afrutados. Estoy impaciente por seguir desarrollando y perfeccionando este proyecto tan querido para mí.

Auto-retrato.

Si quieres conocer más sobre el trabajo de Domitille Cure o conseguir alguna de sus ilustraciones puedes visitar el Instagram de La Météo o su tienda de Etsy.

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Purificación de la memoria

Por Pbro. Mario Arroyo

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Recientemente han sido noticia los escándalos de pedofilia clerical en diversos países, como Francia o Alemania. Nunca nos cansaremos de repudiar tan aberrantes hechos, sin embargo, puede decirse que algo trascendental ha cambiado el escenario. En efecto, antes era un grupo avezado de periodistas los que sacaban a la luz los trapos sucios de la Iglesia. Ahora, en cambio, es la Iglesia misma la que exhibe sus miserias, en un alarde de sinceridad y autenticidad.

La diferencia es radical y denota un cambio de actitud muy importante. Si antes fueron necesarias las investigaciones del Boston Globe, o las de Carmen Aristegui para perseguir implacablemente a los criminales y exhibirlos; ahora es la Iglesia la que toma la iniciativa y sin pudor alguno muestra su lado oscuro. ¿Cuál es el motivo? Indudablemente no se trata de un deseo de autodestrucción, o una especie de tirar la toalla con la actitud del que ya no le encuentra sentido a su causa. Se trata de un ejercicio de transparencia institucional y de purificación de la memoria.

La Iglesia misma es la primera interesada en ver lo que hay dentro de esa caja negra de la pederastia, para dimensionar su responsabilidad al respecto y pedir perdón a las víctimas. Por eso en Francia como país o en diversas diócesis alemanas, la última de ellas Múnich, han encargado a un agente externo que realice la investigación pertinente. Cabe decir que, en muchos casos, se abren heridas del pasado, que ya habían cicatrizado por la fuerza del tiempo.  En Múnich, por ejemplo, se estudiaron expedientes prácticamente desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Algo semejante sucedió en Francia; es decir, en la mayor parte de los casos, se trata de eventos acaecidos hace muchos años, de los que apenas se toma conciencia.

Ahora bien, este es un tema muy delicado, que puede prestarse a una especie de cacería de brujas. Utilizarse como expediente para empañar el prestigio de algunas personalidades, en forma selectiva. Tal parece ser el caso de Benedicto XVI, al embarrarlo con cuatro casos mal gestionados durante su mandato en la diócesis de Múnich hace más de 40 años. No podemos olvidar que siempre es injusto juzgar las acciones del pasado con el criterio presente. Han tenido que pasar muchas cosas tristes en la Iglesia para que cobráramos conciencia de la magnitud del problema; conciencia de la que hace 40 años se carecía. No le podemos pedir a un obispo de hace treinta, cuarenta o cincuenta años, que tome las medidas precautorias que se tomarían hoy por el mismo problema.

Lo que casi nadie ha dicho, del periodo en que Ratzinger estuvo al frente de la diócesis de Múnich-Freising, es que no hubo ni un solo caso de abuso sexual a menores. Los que le imputan al Papa emérito sucedieron antes fuera de su diócesis o después; es decir, cuando no tenía potestad sobre la misma ni capacidad de decisión. Las medidas disciplinarias que no tomó, corresponden a las medidas que comenzaron a ser promovidas por el mismo Ratzinger 20 años después de los sucesos, al tomar conciencia de la dimensión que tenía el problema, gran parte gracias a la investigación del Boston Globe. Pero a principios de los años 80 del siglo XX, tomó las medidas usuales en aquel entonces; en el caso más sonado, retirar de la práctica pastoral a un sacerdote y someterlo a un tratamiento psiquiátrico.

La Iglesia ha reaccionado tarde, pero ha reaccionado, gracias en gran medida a los escándalos periodísticos: Boston Globe, Maciel, Karadima. Ahora ha aprendido la lección: no esperar a que los medios ventaneen sus miserias, sino mostrar todas las cartas sobre la mesa, en un ejercicio de humildad y transparencia, orientado a pedir perdón, reparar y purificar la memoria. Ha seguido entonces el consejo que daba Valentina Alazraki a los obispos en una reunión organizada por el Papa Francisco para estudiar el tema del abuso sexual en la Iglesia: adelantarse a los periodistas. Cabe preguntarse si otras diócesis latinoamericanas seguirán el ejemplo de Pensilvania, Berlín, Múnich y toda Francia. O si la experiencia del escándalo orquestado por este acto de sinceridad aconsejará un silencio prudente. Pienso que, aunque doloroso, se trata de un proceso necesario, un paso duro y difícil que la Iglesia debe dar para recobrar credibilidad.

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Abusos sexuales en Francia

Por Pbro. Mario Arroyo

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Ha sido devastadora la noticia: en un periodo de 70 años, entre 1950 y 2020 hubo 216 mil casos de abuso sexual a menores por parte de clérigos en Francia. Si se considera  a personas con algún tipo de autoridad eclesial, desde órdenes religiosas hasta colaboradores formales de la Iglesia y voluntarios, el número de agresiones se calcula en 330 000. El número de los agresores se calcula entre 2900 y 3200 sacerdotes. Así lo reveló el informe dirigido por Jean-Marc Sauvé. La reacción del Papa Francisco no tardó en llegar al conocer esos abominables datos, expresando “tristeza y dolor” por las víctimas, unidas a la “vergüenza” por la lentitud de la Iglesia en reaccionar. “Es el momento de la vergüenza” afirmó, aunque expresó también su cercanía al clero francés, reconociendo que pasaban por “una prueba dura, pero saludable”.

El dato es de por sí es espantoso e injustificable, lamentable por donde se le quiera ver. Sin embargo, pienso que reclama una reflexión más profunda, precisamente para poder ir a las causas del problema, condición indispensable para superarlo. Un dato, que no tiene el fin de fungir como justificación, sino de contextualización, es que durante el mismo periodo sufrieron agresiones sexuales alrededor de 5.5 millones de niños y adolescentes franceses. Esto permite contextualizar los dramáticos hechos, y no solo para tener el falso consuelo de que los abusos por parte de la Iglesia representan menos de 5%, mientras que se calcula que los agresores familiares directos o políticos representan alrededor de 80% de las agresiones. No se trata de buscar comparaciones que de alguna forma exoneren esta horrible culpa, sino de ahondar en el significado de unos números tan elevados.

Se trata de reconocer, junto con la culpa de la Iglesia, que no enfrentamos un problema eclesial pero también un problema  social. Otra cosa es pretender tapar el sol con un dedo o buscar hacer un uso de las estadísticas exclusivamente para denigrar a una institución y no para resolver el problema. 216 mil son muchos; 5.5 millones también; no es un problema exclusivo de la Iglesia, es un problema de la sociedad, de la cual la Iglesia es un reflejo.

¿Qué significa esto? Que quienes formamos parte del estado clerical dentro de la Iglesia no somos mejores que el resto de nuestros hermanos y hermanas; somos como los demás. Las heridas sociales nos afectan igual y eso se refleja en los números tan elevados de abusos sexuales. Pero es la sociedad la que está herida, no solo la Iglesia; la Iglesia reconoce con vergüenza su culpa, y se duele por las víctimas, y toma medidas para erradicar definitivamente este mal dentro de sus filas, y hace una dolorosa pero necesaria purificación de la memoria, consistente en el reconocimiento de la culpa y la petición de perdón. La sociedad ¿qué debe de hacer?

Muñeca abandonada en Chernobyl, Ucrania. Foto: Adam Jones.
Muñeca abandonada en Chernobyl, Ucrania. Foto: Adam Jones.

Además de escandalizarse, ¿hace algo la sociedad? ¿Indaga en sus causas? Finalmente, la pedofilia es aceptada por los principales representantes del movimiento de la revolución sexual, como Wilhelm Reich, Alfred Kinsey o Shulamith Firestone. La sociedad ha seguido en gran medida los dictámenes de tal revolución y así se han ido eliminando todos los “tabúes sexuales”. Actualmente existen incluso movimientos que abogan por la legitimación de la pedofilia. En Francia misma la edad para el consentimiento sexual es de 15 años (antes era de 13); si hay consentimiento, no es violación el que un adulto tenga relaciones con una adolescente, por lo menos según la ley de Francia.

No podemos ser tan miopes: nuestras costumbres sexuales, el desenfreno que se vive en esta materia, induce o provoca este tipo de crímenes. Hemos banalizado a tal punto la sexualidad, que los miembros más débiles de la sociedad caen en la pendiente de la pedofilia. Y no es que quiera hacer víctimas a los victimarios, pero tampoco cerrar los ojos al hecho de que están enfermos de sexo. Un sexo que se promueve, por activa y por pasiva, de forma omnipresente, en una sociedad, que luego se extraña por engendrar depredadores sexuales. Debemos reconocer, por lo menos, que en este aspecto somos poco coherentes. La Iglesia ha iniciado el largo y arduo camino de purificación y desagravio, la publicación de este doloroso informe es una muestra, toca a la sociedad y a la cultura hacer lo propio.

Nación en llamas: Laicismo, individualismo y la creciente islamización de Europa

“¿Y quién ganó?”: Algunas impresiones sobre la Segunda Guerra Mundial

Por Bertín Francisco Rivera Sánchez (estudiante 6. de primaria)

En la escuela nos hablaron de la Segunda Guerra Mundial. Pienso que fue una guerra muy sangrienta e innecesaria. Ninguna guerra merece la muerte de tantas personas. Escuché y leí acerca de ella pero no encontré nada que me hiciera pensar que sirvió de algo. Sólo egoísmo.

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La Segunda Guerra Mundial comienza cuando Hitler invade Polonia el 1 de septiembre de 1939.

Hitler quedó molesto después de la Primera Guerra Mundial porque Alemania perdió territorios y tuvo que dar muchas compensaciones a los vencedores -Francia e Inglaterra- según el tratado de Versalles con el que se pone fin a esta guerra. Los franceses ocuparon parte de la región del Rin con soldados de las colonias africanas lo que causó descontento y un sentimiento de humillación de los alemanes.

Contraportada Cómic “Maus” de Art Spiegelman.

Hitler funda el Partido Nacional Socialista Alemán que se basaba en ideas supremacistas, nacionalistas, antisemitas y antimarxistas. Hitler intentó dar un golpe de estado (putsch) en Múnich, pero fue controlado y Hitler, Hess y otros fueron encarcelados; en este tiempo escribió el libro Mi lucha, donde expone sus ideas.

En 1932, sale victorioso en las elecciones de Alemania, nace el Tercer Reich. Aunque fue elegido democráticamente su gobierno fue un régimen totalitario.

Campo de concentración Sachsen Hausen, Berlín. “El trabajo libera.”
Foto: A. Fajardo

El 9 de noviembre de 1938 es la noche de los cristales rotos (Kristallnacht) y comienza a perseguir abiertamente a la población judía, culminando con los terribles crímenes de los campos de concentración y el exterminio de aproximadamente 6 millones de judíos y otras minorías como gitanos, testigos de Jehová y la oposición. Al principio los judíos eran obligados a llevar una estrella de David para ser identificados, fueron expulsados de la sociedad, la educación y posteriormente obligados a vivir en guetos. Los judíos eran transportados desde otras ciudades y pueblos hasta los guetos. Dos de los más famosos son el de Varsovia y el de Cracovia. Cuando los guetos ya no eran suficientes se crearon los campos de trabajo y finalmente los campos de exterminio como Auschwitz.

Memorial del muro del Gueto de Varsovia (1940 – 1943)
Foto: A. Fajardo

En 1938, se empiezan a poner en práctica las ideas de expansión territorial de los alemanes, siendo Austria uno de los primeros países en quedar bajo el dominio nazi.

Para 1939, Checoslovaquia es ocupada. Al principio ocuparon una parte del territorio donde la población era mayoritariamente alemana, pero poco a poco, las tropas continuaron avanzando hasta cubrir el territorio. Ni Francia, ni Inglaterra intervinieron.

El 24 de agosto de 1939 Stalin (líder de la Unión Soviética) y Hitler hacen un pacto de no agresión entre ellos. Como el pacto lo negocian sus embajadores, se conoce como el pacto “Ribbentrop – Molotov”, o también pacto del diablo; porque contenía una parte secreta, en la que se establecía el reparto de Europa Oriental entre Alemania y la Unión Soviética.

Granada

En septiembre los alemanes invaden la Polonia occidental y semanas después Stalin ocupa la Polonia oriental. El ataque comenzó bajo el pretexto de que soldados polacos fueron avistados en la frontera alemana. Sin embargo se trató de un montaje para crear un motivo para el ataque. Debido a  esta invasión, Francia e Inglaterra le declaran la guerra a Alemania.

¿Por qué no intervinieron cuando los soldados alemanes ocuparon Austria y Checoslovaquia? Hay que recordar que aunque Austria y Alemania eran dos países diferentes, había cierta unidad entre ellos, hasta que fueron separados por el tratado de Versalles. De cierto modo a Francia e Inglaterra les resultó natural que se unieran. Cabe destacar que no se derramó sangre, sino que por el contrario, los alemanes fueron recibidos con alegría por los austriacos. Algo semejante ocurrió con Checoslovaquia, donde la invasión fue gradual. En Polonia también había poblaciones alemanas y los alemanes querían recuperar sus antiguas fronteras y un poco más; sin embargo Polonia tenía un pacto con Francia, por medio del cual los franceses se comprometían a intervenir en caso de que los polacos fueran atacados.

El frente oriental ya está en guerra y Polonia cae muy rápido. Los alemanes avanzan hacia occidente y ocupan Dinamarca y Noruega.

Se establece el eje Roma-Berlín-Tokio. Japón desde 1931 había empezado a invadir diferentes partes de China. Italia tenía un régimen fascista, liderado por Benito Mussolini. Al mismo tiempo Francisco Franco tenía en poder en España, sin embargo prefirió no involucrarse concentrarse en atender las consecuencias de la guerra civil española. Franco gobernó hasta su muerte en 1975.

Casco y armas
Foto: S. K.

En mayo de 1940 son atacados Luxemburgo, Bélgica y los Países Bajos e inicia la guerra en territorio francés. La estrategia usada por los alemanes se llama Blitzkrieg, ya que avanzaban muy rápido y por sorpresa, como un relámpago. Sus tropas podían recorrer largas distancias sin descanso.

Francia pide firmar una amnistía para poner fin a la guerra con Alemania. Quedando dividida entre una Francia formalmente ocupada (incluyendo la capital de París) y una Francia supuestamente libre, con su capital en la ciudad de Vichy, gobernada por Philippe Pétain.

Desde 1936 Italia se une a Alemania y anexan Albania a los territorios ocupados. Mussolini quiere conquistar Grecia y Egipto con la ayuda de Hitler a través de Bulgaria y Libia.

Después de la derrota de Francia por los alemanes, Inglaterra con Churchill como primer ministro, rechaza una amnistía con Alemania y logran resistir a los nazis principalmente por aire durante casi un año. El discurso de Churchill pasará a la historia como uno de los discursos más emotivos e impactantes. Sus palabras son tan fuertes y calaron tan hondo en los británicos, que incluso el maestro de la propaganda Joseph Goebbels lo admiró e intentó emularlo.

”Digo a la Cámara como he dicho a los ministros que se han unido a este gobierno: no puedo ofrecer otra cosa más que sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas. Tenemos ante nosotros una prueba de la especie más dolorosa. Tenemos ante nosotros muchos, muchos meses de lucha y sufrimiento. Se me pregunta: ¿cuál es nuestra política? Respondo que es librar la guerra por tierra, mar y aire. La guerra con toda nuestra voluntad y toda la fuerza que Dios nos ha dado, y librar la guerra contra una monstruosa tiranía sin igual en el oscuro y lamentable catálogo del crimen humano. Ésta es nuestra política.”

Winston Churchill, 13 de mayo 1940.

La guerra continúa. Se suman a los territorios invadidos por las fuerzas del eje: Hungría y Rumania. En 1941 invaden Yugoslavia anexándola a los territorios ganados por los alemanes.

Después deciden invadir la Unión Soviética interesados por el petróleo sin importar lo pactado con Stalin. Bielorrusia y Polonia oriental son ganados por los nazis. Antes de lograr ocupar Moscú llegó el invierno y los alemanes no lograron su invasión.

La invasión a la Unión Soviética fue la peor estrategia de Hitler por varios motivos: el territorio ruso es muy vasto y su clima demasiado frío lo que dificultaría la posibilidad de victoria. Rusia nunca ha sido conquistada, ni siquiera cuando Napoleón Bonaparte lo intentó. Un segundo motivo es que Stalin pasó de aliado a enemigo; y el tercero es el debilitamiento de las tropas alemanas y de los recursos. No fue una estrategia inteligente abrir dos frentes: oriental y occidental, me parece que fue una decisión tomada por el impulso ciego del poder y la avaricia.

Al tiempo que Japón entra en el juego, los Estados Unidos suman esfuerzos con los Aliados. El presidente Roosevelt impone un bloqueo comercial y un embargo petrolero a Japón, por lo que este último ataca la base estadounidense de Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941, ocasionando que Estados Unidos le declare la guerra a Japón.

El 4 de junio de 1944 el ejército de los aliados llega a Roma y la liberan del dominio nazi. Retrocediendo cada vez más los alemanes. París también es liberada de los nazis. En el pacífico Japón se debilita.

Hitler sobrevivió varios atentados, uno de ellos el 20 de julio de 1944, por el Conde Stauffenberg y otros militares. Sin embargo el golpe de estado fracasó porque Hitler no murió en el atentado.

En 1945 el ejército rojo llega a Auschwitz liberando a los prisioneros y se empieza a conocer el horror de la shoa.

Entrada de tren Auschwitz – Birkneau
Foto: A. Fajardo

Después de una larga batalla en ambos frentes en 1945, los rusos entran al territorio alemán. Al tiempo que Roma es bombardeada por los Aliados y Mussolini es arrestado, fusilado y su cadáver es arrastrado por la ciudad. Hitler teme que le ocurra lo mismo y pasa los últimos días en el búnker de Berlín junto con algunos de sus colaboradores más cercanos como Goebbels y Bormann. Hitler celebró su cumpleaños y su matrimonio con Eva Braun.

Los rusos llegan a Berlín y las tensiones aumentan en el Führerbunker, Hitler se suicida junto con su mujer y sus cuerpos son incinerados. Goebbels, su esposa Magda, asesinan a sus seis hijos para que no vivieran una Alemania libre del Nacional Socialismo y después se suicidan. Antes de suicidarse Hitler cede el poder al oficial de marina Karl Dönitz.

El 9 de mayo de 1945 se firma la capitulación en Berlín. Finalmente la Segunda Guerra Mundial termina en Europa. Sin embargo la historia no se detiene. Desde el 17 de julio hasta el 2 de agosto de 1945 se llevó a cabo la Conferencia de Postdam, donde se reunieron los líderes de Inglaterra, Estados Unidos y la Unión Soviética: Churchill, Truman y Stalin.

Conferencia de Postdam

Acordaron que los territorios invadidos serían devueltos; Alemania sería desmilitarizada y desnazificada, los criminales de guerra serían perseguidos y juzgados (los juicios de Nürenberg) y la división del territorio. El tiempo de la posguerra fue complicado, Alemania fue dividida en 4 sectores: la región norte occidental fue ocupada por los británicos, el sur occidental por los franceses, el sur oriental por los americanos y el norte occidental por los rusos.

Checkpoint Charlie, Berlín. Frontera del sector americano. Foto: A. Fajardo

Los sectores democráticos y capitalistas (Francia, Inglaterra y Estados Unidos) conformaron la República Federal Alemana con capital en Bonn y la Unión Soviética orientada hacia el comunismo decidió hacer una cortina de hierro y establecer la República Democrática Alemana con capital en Berlín. La división de Alemania implicó el enfrentamiento entre dos visiones del mundo y cuyo efecto fue la Guerra Fría. Por otro lado, Berlín fue dividido en 4 sectores y posteriormente se construyó un muro que separó a la ciudad en dos hasta 1989. Con la caída del Muro de Berlín -el 9 de noviembre de 1989- comenzó el proceso de reunificación de las dos Alemanias (Oriental y Occidental). Pero eso es ya otra historia.

Zonas de ocupación Alemania Posguerra
Fuente: Wikimedia
División Alemania occidental y oriental
Fuente: Wikimedia

A pesar de la capitulación de Alemania, la guerra continuaba con los japoneses. El 6 y 9 de agosto de 1945, Estados Unidos, hace caer las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki para que se rindiera el ejército del emperador Hirohito. Sin duda las bombas atómicas fueron de los peores ataques de este sangriento periodo y son el punto final de una época terrible que no debe repetirse.

La guerra trajo la muerte de aproximadamente 60 millones de personas y la destrucción de muchas ciudades. Las pérdidas humanas y materiales son dolorosas, también hay que añadir los dramas familiares, a los huérfanos, los traumas de la guerra y la pobreza de la posguerra.

Si algo podemos aprender de este periodo tan obscuro de la historia es que no debe repetirse, sino que hay que construir un mejor mundo juntos a partir de los puntos en común, buscando lo que nos une y no lo que nos separa; porque la guerra sólo trae vacío de la pérdida, miseria, muerte y tristeza. En la guerra nadie gana, porque se pierde más de lo que podría ganarse.

MDNMDN