Cuando las paredes oyen: entre lo privado y lo público

Las conversaciones eran escuchadas y, para ello, había varios métodos de vigilancia muy efectivos. Popularmente, se dice que “las paredes oyen”, y con la Stasi velando por la seguridad nacional, el dicho se cumplía: se implantaban micrófonos y hasta la conversación más banal era escuchada con atención y protocolada minuciosamente. Ni siquiera en la intimidad y privacidad del hogar se podía estar seguro, porque la esfera privada se había vuelto pública.
Intimidad

Érase una vez una familia que vivía al norte del país en una casa pequeña y sin divisiones.