Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Post Type Selectors
La inocencia de Benedicto

La inocencia de Benedicto

Por Pbro. Mario Arroyo

Síguenos en nuestro canal de Telegram:
https://t.me/spesetcivitas

El comprensible rechazo social a la pederastia clerical corre el riesgo de volverse marcadamente injusto, cuando se usa como expediente para descalificar a personas inocentes. Así sucedió con el Cardenal George Pell, acusado sin pruebas de pedofilia, y encerrado dos años en prisión por un crimen que no cometió. Ahora le toca a Benedicto XVI pagar la factura por la desinformación y descontextualización de hechos acaecidos hace más de 40 años.

Porque sí, hay que decirlo con todas sus letras, Benedicto XVI es inocente de los crímenes que le han imputado apresuradamente algunos medios alemanes de manera irresponsable y para generar escándalo. Los periodistas sacaron de contexto unas cuestionables conclusiones de un informe pedido por la misma Iglesia para deslindar responsabilidades en lo que a pedofilia clerical se refiere. Por supuesto, se han servido de titulares escandalosos y no han leído el extenso informe ni la respuesta de Benedicto XVI; de hecho, no le dan voz al acusado para defenderse y dan por sentada su culpabilidad.

Cardenal George Pell en el seminario Redemptoris Mater en Sidney.
Foto: Kerry Meyers.

Lo que se puede decir, ateniéndose al mismo informe, es que durante el periodo de cinco años en el que estuvo al frente de la diócesis de Munich, no hubo ningún incidente de pedofilia, ni uno solo. Los que le imputan fueron cometidos ya sea antes o después de que él fuera obispo y por tanto no puede ser responsable de los mismos. Le imputan haber recibido sacerdotes acusados de pederastia para recibir una terapia psicológica, sacerdotes que fueron separados de la labor pastoral durante su mandato. Después de que dejó la sede fue el vicario general, y no Ratzinger, quien les dio permiso de volver a tener encargos pastorales. Si se analiza caso por caso, se ve que no hubo en Benedicto XVI ninguna voluntad o actitud encubridora.

Pero más allá de la verdad de los hechos, que como en el caso del Cardenal Pell, pienso que quedará patente tras un estudio sosegado y desapasionado de la cuestión,  lo que me interesa analizar es el hecho de cómo se empaña con excesiva facilidad la reputación de personas inocentes, como lo han sido Pell y Ratzinger.

¿Qué tienen en común? Ambos son escrupulosamente fieles a la ortodoxia católica. Cabe la sospecha, en ambos casos, de que se trata de una maniobra del ala liberal de la Iglesia por descalificar a su contraparte ortodoxa. Es decir, lo doloroso del escándalo, es que muy probablemente, en ambos casos, pudo haber sido perpetrado o por lo menos facilitado por personas de la misma Iglesia, con una visión contrapuesta a las del Papa emérito y del Arzobispo Pell.

Papa Emérito Benedicto XVI en una audiencia 2006.
Foto: Giuseppe Ruggirello.

¿Qué sucede con el caso de la injusta acusación a Benedicto XVI? Que distrae la atención de la parte realmente escandalosa del informe –las personas que tristemente fueron abusadas– algunas de las cuales, durante el mandato del actual arzobispo, el Cardenal Reinhard Marx. En el caso de Pell, estaba intentando poner orden en las finanzas vaticanas, lo que resultó incómodo para ciertas personas. Más tarde salieron a la luz (nuevamente) los desafortunados escándalos económicos que llevaron a la destitución del cardenal  Angelo Becciu.

En síntesis, resulta muy sospechoso el uso del expediente pedofilia como arma arrojadiza para desacreditar al que representa una postura diferente a la propia dentro de la Iglesia. En ese sentido, pienso que los culpables no son los medios, pues ellos hacen su trabajo y, tristemente también, en ocasiones viven del escándalo; la responsabilidad es más bien de quienes facilitaron las filtraciones selectivas de información incompleta y descontextualizada a estos medios.

Como la mancha de la pedofilia es indeleble, resulta luego muy difícil restituir la fama del acusado injustamente, pues la sombra de la sospecha siempre pesará sobre él. Eso es lo particularmente doloroso en el caso del Papa Benedicto XVI, que junto con Francisco ha sido quien más ha luchado por erradicar la lepra de la pedofilia en la Iglesia. Grave particularmente porque la calumnia va dirigida no tanto contra él, ya nonagenario, sino para empañar la lucidez de su obra, para quitarle brillo a uno de los monumentos culturales más valiosos de la cristiandad. Por ello, hacemos bien los fieles católicos en apiñarnos en torno al Papa emérito, pidiendo a Dios que se esclarezca toda la verdad; pues no hay que olvidar lo que dice Jesús en el evangelio: “la verdad os hará libres.”

La inocencia de Benedicto

Shtisel un vistazo al judaísmo ultra-ortodoxo

Síguenos en nuestro canal de Telegram:
https://t.me/spesetcivitas

Dentro de la literatura hay familias que nos resultan entrañables, tal es el caso de los Buendía (Cien años de soledad de García Márquez), los Buddenbrook (Los Buddenbrook de Thomas Mann), los Compson (El ruido y la furia de Faulkner), los Moskat (La familia Moskat de Isaac Bashevis Singer) y tantas otras más.

Incluso uno de los principios más conocidos de la literatura universal es el de Ana Karenina de Tolstói: “Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada”.

No es la primera vez que se aborda la historia de una familia judía o aspectos de la ortodoxia judía. Isaac Bashevis Singer provenía de una familia de rabinos jasídicos polacos y con su literatura preservó la cultura yiddish. Dentro del imaginario de Bashevis Singer, siempre encontramos  rabinos, demonios, sinagogas, celebraciones de bodas, shabbats y al judío que se encuentra entre la modernidad y la tradición.

Las sagas familiares están presentes en la literatura y ahora también en la televisión con la serie israelí Shtisel; que también de algún modo evoca los relatos de Singer. 

Shtisel se estrenó en Israel en el 2013 y su éxito fue rotundo, sin embargo, fue hasta que Netflix la incluyera en su catálogo que alcanzó fama internacional. La serie tuvo tan buena acogida y popularidad que a finales de marzo (2021) se estrenó la tercera temporada. En la serie se habla hebreo y yiddish -con subtítulos en varios idiomas- porque son las lenguas que se escuchan en barrios como Geula y Mea Shearim en Jerusalén. Aunque ambos barrios son ortodoxos, Geula es un poco menos ortodoxo que Mea Shearim. Aunque podría resultar extraña una serie cuyo centro es el judaísmo y especialmente la vertiente ortodoxa, justamente es lo que la hace diferente, interesante y entrañable.

El elenco cuenta con un electo famoso en Israel: Michael Aloni, Dov Glickman, Neta Riskin, Zohar Strauss, Shira Haas (Unorthodox) y otros más. 

La familia Shtisel vive en el barrio ultra ortodoxo de Jerusalén; los hombres con barbas, peots (bucles), trajes negros y sombreros; y las mujeres casadas con el cabello cubierto o una peluca empujando una carriola y con muchos niños corriendo a su alrededor.  

Los guionistas, Yehonatan Indusrky y Ori Elon, conocen a profundidad la ultra-ortodoxia y hacen un retrato cotidiano: las camas separadas, la bendición antes de comer o beber, las pelucas, la ausencia de televisiones, Smartphones e Internet; y besar la mezuzá en la jamba de la puerta.

Shtisel 3. Foto yes Studios / Ohad Romano

El patriarca, Shulem Shtisel, es director de una yeshivá (escuela) y tiene dos hijos y una hija: Zvi Arye, Giti y Akiva; cada uno con sus particularidades y problemas. La historia narra los amores y desamores del pintor Akiva; la viudez solitaria de Shulem; las tensiones entre padres e hijos; y la vida matrimonial con sus altos y bajos. Gran parte de la serie gira en torno al matrimonio, ya sea para buscar con los casamenteros a la pareja ideal, o para mostrar las diferencias diarias.  

En las primeras temporadas, vemos como Akiva pinta en secreto y es presionado por Shulem –que fuma y come casi todo el tiempo- para casarse porque cada vez se hace más viejo y menos elegible. Akiva se enamora de una viuda, que es unos años mayor que él; y después de su prima Libbi. Lipa es un carnicero kosher que viaja constantemente a Argentina, mientras su mujer –Giti- se queda en casa cuidando de sus cinco hijos. 

En la tercera temporada, abordan nuevas problemáticas como los trastornos mentales, los vientres de alquiler, una pareja jasídica-sefardí, el anhelo y la dificultad del embarazo e incluso que las mujeres puedan conducir.

La serie nos muestra la vida cotidiana y religiosa de la familia, pero no se trata de un vistazo exterior, sino que entra en la intimidad diaria y nos muestra que en realidad no son tan diferentes de nosotros. La serie juega con un amplio espectro de sentimientos que va desde lo melancólico y conmovedor hasta el humor. Aunque las tradiciones jasídicas podrían alejarlos de nuestra realidad, nos muestran personajes muy humanos con los que podemos identificarnos y simpatizar, porque la cotidianeidad y las vivencias los acercan al espectador. 

Shtisel trailer tercera temporada.
MDNMDN