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¿Marte es la salvación?

¿Marte es la salvación?

Por Alma Liliana Díaz Martínez

Desde hace más de 70 años, Marte ha estado en la mira del hombre. Después de la Luna, el planeta rojo se nos presenta como la meta más próxima en el espacio. Se enfatiza en la palabra “meta”, porque la era espacial inició como una competencia directa entre naciones, cuyo afán era mostrar su poder económico y liderazgo político. Ahora, la competencia aparentemente no es entre naciones,  sino entre la humanidad y las condiciones terrestres que apuntan a que, en un futuro tal vez no muy lejano, el ser humano ya no contará con las condiciones necesarias para vivir en la Tierra. La meta de la colonización de Marte es sobrevivir.  

The Mars Society es una organización mundial, que desde 1998, investiga sobre los beneficios de explorar y crear una colonia en Marte. Con el objetivo en la mira, lanzaron una convocatoria para diseñar una ciudad autosostenible para un millón de habitantes. Los científicos e ingenieros de The Mars Society afirman que los proyectos,  conformados por especialistas de varias disciplinas como arquitectura, astrofísica, aeronáutica o biotecnología, son alentadores y viables. Esta comunidad científica, no sólo busca justificaciones para colonizar Marte, sino que también ha ideado los medios -para al menos intentar- hacerlo posible. 

Cosmonauta Foto: Tom Leishman

Sin embargo es preciso detenernos un momento a reflexionar, porque no todo avance científico y tecnológico es un bien para la humanidad, la naturaleza y el cosmos. La sabiduría popular afirma: “no todo lo que brilla es oro” y es por ello que es necesario analizar la ética que guía los estatutos de The Mars Society, quienes afirman que las “razones para ir a Marte son poderosas” y que la colonización por sí misma es una “causa noble”; sin realmente mencionar aquellas poderosas razones y  la nobleza de colonizar un sitio inhabitado. ¿Acaso no es un eco de otras colonizaciones injustificadas?

La comunidad científica tiene opiniones divididas. Así como los científicos de The Mars Society están a favor de la colonización, otros científicos han reflexionado al respecto y han elegido la postura contraria. Algunos argumentos, principalmente a favor, pueden verse en los documentales One Strange Rock y The Mars Generation, disponibles en Netflix. One Strange Rock es narrado por astronautas de la NASA y en uno de los capítulos (Escape) plantean las contrariedades biológicas de la colonización de otros planetas. Plantear la idea del escape es un vistazo a que el mayor motivo es la supervivencia. Los principales motivos que debemos reflexionar son: 

  1. El origen de la vida: 

Después de diversos hallazgos en Marte, se concluyó que la vida no es un elemento exclusivo del planeta azul. Este descubrimiento de la vida en Marte da luz para comprender el origen de la vida en la Tierra. 

  1. La planetología comparada y la clave de la supervivencia: 

El hombre ha modificado las condiciones ambientales y la consecuencia es el cambio climático que pone en peligro a la naturaleza y al hombre. Los estudios sobre Venus permitieron una mayor comprensión sobre el proceso. Al comparar las transformaciones de otros planetas y compararlas, podemos obtener la información necesaria para entender y afrontar el proceso en la Tierra.  

Las dos primeras razones están fundamentadas en el progreso científico; la primera tiene un telos (finalidad) comprensivo de la vida misma, intenta entender la vida a partir de la naturaleza; mientras que la segunda tiene un propósito más práctico, pues no busca entender el fenómeno, sino incidir de alguna forma en la transformación del cambio climático terrestre contando con parámetros interplanetarios. Esta última razón resulta paradójica, si pensamos que el cambio climático es un efecto postindustrial, entonces por un lado la ciencia que generó el avance industrial, ahora pretende revertirlo buscando respuestas fuera de la Tierra que ella misma ha dañado.

Autostop a Marte
Foto: Tom Leishman
  1. Cooperación internacional: 

Aceptar el desafío de colonizar Marte, debería ser una actividad internacional que muestre la cooperación entre naciones. “Marte serviría como ejemplo de cómo la misma acción conjunta podría funcionar en la Tierra en otras empresas.”

  1. Motivar el interés científico y tecnológico: 

Motivar a los jóvenes para educarse en ciencia y tecnología, para que se conviertan en los innovadores del futuro, capaces de crear nuevas empresas que proporcionen un rendimiento económico, científico y tecnológico para sufragar los gastos de la colonización. 

Cuando leemos noticias sobre la forma en que los gobiernos y los empresarios compiten por tener los desarrollos tecnológicos más innovadores, tenemos la certeza de que no se trata de una tarea conjunta.  La idea de colonizar connota la ambición de poseer y de dominar un territorio. Basta con mencionar el proyecto espacial de Elon Musk, quien además propone un autogobierno que desconoce las leyes terrestres. 

Elon Musk habla sobre el proyecto Space X y la nave Falcon 9 para The Mars Society en 2006. Fuente: FlyingSinger en Flickr

La ciencia no es ajena a los intereses económicos y políticos provenientes de “campos extracientíficos”. La ciencia moderna es un producto histórico cultural que no puede entenderse fuera del capitalismo e incluso es una de sus fuerzas motoras. Esto se observa a en la cuarta razón, cuando educarse en “ciencia y tecnología” tiene como finalidad no el conocimiento, sino la creación de empresas para generar rendimientos y sufragar gastos. Los beneficios se visualizan principalmente en la manutención del propio proyecto de exploración y colonización.

¿Qué hay del ideal de la ciencia para alcanzar el bienestar? ¿Por qué el bienestar general es medido sólo en términos económicos?¿Acaso nos iremos todos? Es evidente que cuando se plantea la colonización de Marte, no se pretende salvar a la humanidad, sino a aquellos que puedan costearlo. Un ejemplo es la película Snowpiercer del cineasta surcoreano Bong Joon-ho basada en el cómic Le Transperceneige de Jacques Lob (Netflix la adaptó en una serie); para detener el calentamiento global, los científicos congelan la Tierra y los únicos supervivientes son aquellos que compraron un pasaje de tren -divido en clases- y aquellos que lograron subirse al tren en condiciones poco favorables. La supervivencia no debería depender del poder adquisitivo, y sin embargo también en la colonización de Marte, podría observarse el mismo patrón. Si la colonia está planeada para un millón de personas ¿quiénes o qué decidirá quiénes serán los habitantes?  

  1. Una nueva humanidad:

El Nuevo Mundo marciano es una oportunidad para llevar a cabo el noble experimento para que la humanidad se deshaga del viejo bagaje y pueda comenzar de nuevo. Tomar aquello que es lo mejor y dejar atrás lo peor.

Esta razón es sumamente peculiar y desata varias preguntas. La primera es ¿por qué merecemos otra oportunidad? Y ¿para qué? Se entrevé la culpa por el mal comportamiento hacia la vida terrestre, pero en lugar de intentar remediarlo se busca una escapatoria. Qué fácil es abandonar un edificio en llamas, sin hacer algo para apagarlas.  Quien pide otra oportunidad está consciente de que ha fracasado. La idea de empezar de nuevo es completamente inviable, ¿cómo desprendernos del bagaje cultural que nos ha llevado a esta situación límite de tener que buscar un espacio habitable fuera de nuestro propio planeta? ¿Colonizarán bebés que no han sido socializados previamente? ¿Crearán ellos mismos su propio lenguaje, cultura, normas, estructuras, ciencia sin precedente alguno? ¿Quién será el juez con la moral suficiente para seleccionar lo mejor de nuestra herencia y dejar atrás lo peor? ¿Cómo nos aseguraremos de no volver a cometer los mismos errores  y evitar caer en un eterno retorno?

Foto: Tom Leishman
  1.  Antropocentrismo:

La humanidad es más que un simple animal, es la mensajera de la vida. Sólo el ser humano, entre todas las criaturas, tiene la capacidad de continuar la creación al llevar la vida a Marte y Marte a la vida.  Al hacerlo, haremos una declaración profunda sobre el valor de la raza humana y de cada miembro de ella.

El planteamiento de la superioridad del hombre, es a todas luces un juicio de valor que le ha dado al hombre la voluntad de auto nombrarse tutor de la naturaleza, pero desde una perspectiva científica: ¿cuál es la demostración empírica de esta superioridad? El  principio de toda crítica de la sociedad se enfrenta con el problema de la objetividad histórica asentada en dos puntos: 1) el juicio que afirma que la vida humana merece vivirse, o más bien que puede y debe ser hecha; y 2) el juicio de que, en una sociedad dada, existen posibilidades específicas para un mejoramiento de la vida humana y formas y medios específicos para realizar esas posibilidades. 

Entonces, nos topamos con que los motivos de la ciencia están fundamentados en juicios de valor, que se asumen sin discutirse. Si el hombre intenta huir de un planeta que no supo tutorar desde su “superioridad racional”, ¿por qué es valiosa la vida humana? ¿Por qué merece sobrevivir a una catástrofe natural que él mismo ha creado? Y en caso de que la colonización de Marte y quizá después de otros planetas se hiciera, ¿formaría a un mejor ser humano y una mejor vida? 

  1. Materia prima:

Marte es un planeta semejante a la Tierra, con los elementos y materia necesaria para sustentar la vida y la sociedad tecnológica. 

En esta última razón, nos encontramos con la idea de la dominación de la naturaleza. Marte es un lugar como cualquier otro, que no escapa de la racionalidad instrumental-técnica del hombre; un nuevo lugar para explotar, tal y como hemos hecho con la Tierra.

Nave aproximándose a Marte
Fuente: NASA/JPL-Caltech

¿Quién asegura que la humanidad no destruirá ese planeta? ¿Quién nos da el derecho de privatizarlo y explotarlo? Todas  las ciudades humanas deben construirse con materiales nativos, en otras palabras, los materiales para toda construcción provienen del planeta. Esto implica que la colonia en Marte se construiría con materiales marcianos y así comenzaría la explotación y saqueo de sus recursos. 

Colonizar Marte enarbolando la bandera de la explotación, la misma explotación que nos ha llevado a una situación extrema en la Tierra, no nos salvará, sólo prolongará la agonía. La destrucción de la naturaleza (terrestre y marciana) para alcanzar la supervivencia de nuestra especie parece inevitable. 

Marcuse critica a la tecnología en El hombre unidimensional; afirma que se trata de una nueva forma de dominación humana  que se incorpora a la vida misma en forma de comodidad y progreso. La tecnología aliena a los hombres para aceptar sin criticar y seguir reproduciendo desigualdades, injusticias (entre los hombres y con la naturaleza) en nombre de la Razón.  En el fondo esta  sociedad marciana estará sumergida nuevamente en la “irracionalidad de la racionalidad”, en la explotación justificada por la técnica, la economía, la supervivencia y la fascinación por el progreso. Quizá sea posible colonizar Marte y abandonar al planeta agonizante que por tanto tiempo ha cargado con nuestra vida; escapar del barco para verlo hundirse, pero por mucho que corramos, no podemos huir de la condición humana. Y mientras sigamos siendo lo mismos, sin importar a dónde vayamos, cumpliremos nuestro destino. La colonización en Marte, inevitablemente, está condenada a fracasar desde el comienzo.

A propósito de ‘Dark’

Por Juan Manuel González

“(…) en el hombre se encuentra todo el poder del principio oscuro
y a la vez toda la fuerza de la luz.”

-Schelling, Investigaciones filosóficas sobre la esencia de la libertad humana
 y los objetos relacionados con ella
.

Desde el estreno de la primera temporada en 2017 la serie alemana DARK ha causado revuelo; quizá algunos la abandonaron tras un par de intrincados capítulos, pero muchos otros teorizaron por meses sobre su desenlace. La tercera temporada salió este 2020 y hay que admitir que los diez capítulos pasaron demasiado aprisa las tardes de la cuarentena. El entramado de la historia, que incluye diversas posturas filosóficas, religiosas y científicas en torno al tema de los viajes en el tiempo, es lo que ha fascinado tanto a críticos de televisión como al público en general.

            A continuación encontrarán cinco directrices temáticas para comprender mejor los símbolos ocultos y adentrarse en los misterios y enigmas que desencadenan el “efecto Dark”. Si estás considerando ver la serie, lo más conveniente es que leas este artículo primero, para que puedas disfrutarla al máximo; si por el contrario, ya la viste, las siguientes cinco ideas seguramente te aclararán algunas dudas.

Dark y la cultura intelectual alemana

            Un eje clave para comprender la serie es remontarnos a su origen: la cultura alemana. El peculiar desenvolvimiento argumental y la manera estructural de las escenas, de los personajes y de los entramados tienen como punto de partida una visión del mundo –Weltanschauung– muy partícular. Todos estos elementos son propios del imaginario alemán, y los enumero a continuación:

            A) El sistema: pensar el “todo” como si fuera un sistema, donde las partes o los elementos se conectan con otros de manera específica y con un orden tal que los hace operar como la maquinaria de un reloj. Si alguno fallase, todo el sistema falla. Asimismo la estructura del sistema incluye la unidad de sus partes, del “uno y del todo”, que operan en conjunto. La idea de sistema es una cuestión importante para los filósofos alemanes posteriores a Leibniz (s. XVII).

            B) La voluntad: el conflicto entre los personajes es entre la voluntad y el destino; detrás de cada acto de los personajes se esconde la importante custión del libre albedrío; si somos libres y por ello nuestros actos dependen de la voluntad, o si por el contrario somos como fichas de ajedrez que alguien más mueve. La voluntad y los actos nos llevan a pensar en nuestros errores y en las posibilidades de actos alternos para remediarlos; es precisamente por la voluntad de corregir las acciones que nos introducimos al tema central de Dark: el tiempo.

            C) El tiempo: es sabida la fascinación de los showrunners de la serie por historias como Donnie Darko o Back to the future, pero vistos desde la perspectiva alemana otorgan otros resultados. A pesar de que el tiempo es un concepto dificil de comprender, por cuestiones como la simultaneidad, la sucesión causal y no causal, o incluso su realidad o ficción. El tiempo es un tema central para el pensamiento alemán, ya sea desde la literatura o desde las especulaciones filosóficas; cada pensador ha dejado testimonio de sus inquietudes, perspectivas y concepciones.

            D) La tragedia: los Ilustrados alemanes tuvieron una profunda conexión con el pensamiento griego; quienes admiraban la cultura, las ideas de virtud y los mitos de los Clásicos. Kant, Goethe, Lessing y Winkelmann emularán a los grandes clásicos como Platón, Aristóteles, Esquilo y Sófocles. ¡Y qué sentimiento más profundo, más fuerte entre los griegos que el de la tragedia! Es decir, los dioses, los héroes y los hombres virtuosos terminaban fulminados por sus propias vidas. Si el hombre vive dentro de un fatum, dentro de un destino que está escrito y que pocos pueden saber, entonces ¿somos libres de obrar, podemos vivir sólo guiados por nuestra voluntad? La tragedia es una manera de escenificar esa angustia de vivir constantemente la experiencia de nuestros deseos frustrados, de experimentar la confrontación de nuestra voluntad por otras voluntades, la frustración de seguir nuestros deseos, aún sabiendo que al final del camino nos espera un deseo funesto. Esa es la tragedia de vivir, tragedia que los Románticos encontraron en el amor, el deseo, la voluntad y el destino.

¿Religión en la serie?

            Así como existen tres dimensiones o mundos en la serie, lo mismo ocurre con la teoría que fundamenta Dark, existe una triqueta de saberes: filosofía, ciencia, religión. Poco se habla del contenido religioso de la serie y sin embargo es un tema relevante. Personajes como Noah, el “demonio blanco”, Adam o Eva muestran el imaginario que comparte la cultura de occidente en general: el cristianismo.

            Aunque se presentan detalles a los que es necesarios prestar atención; por ejemplo, Noah lleva un alzacuellos, aunque no es fácil identificar si se trata de un sacerdote o de un pastor, incluso valdría la pena añadir que la distancia entre la iglesia luterana y la católica alemana, en cuestiones litúrgicas no son muy diferentes. Noah se encarga de transmitir la de, al tiempo que admite la distancia entre Dios y los hombres; por un lado todo su actuar tiene como fin la idea de salvación, mientras se enfrenta a un destino que ha repetido una y otra vez.

            Otra característica es la “guerra contra Dios” de Adam, que a su vez es la lucha contra el tiempo. Pero ¿por qué pensar que Dios es el tiempo? El cristianismo ha pasado por varios interpretaciones de la revelación; una de ellas considera que Dios se manifiesta en el mundo con dos señales: el favor expresado en bienes materiales o bienestar en general; y la cólera que se deduce de los malos tiempos, como señal de castigo. No es casual que existan tantos estudios sobre Job en lengua alemana, uno de los personajes bíblicos que cuestiona el actuar divino y que habla por la voluntad humana frente a esa potencia inentendible y atroz.

            Atentar contra el tiempo es atentar contra Dios, y en el caso particular de Dark, lo observamos en los intentos de Adam por romper el bucle; que para él es el condicionamiento de Dios. Adam cuestiona el lugar de la voluntad humana frente a la voluntad divina.

            Otro elemento constante es el “sentimiento de caída” que muestran personajes como Ulrich joven o Katharina adulta. Saben que el mundo -representado en el pequeño pueblo de Winden- está mal, que es una herida purulenta. Por eso mismo, quienes se percatan de este “error en la Matrix” buscan de algún modo el restablecimiento del mundo, quitarle ese veneno que lo carcome. El deseo por la salvación se contrapone con el sentimiento de caída; y solamente tras el apocalipsis –el fin de los tiempos- es que el mundo quedará libre del destino. El problema surge cuando los personajes se encuentran perdidos inmersos dentro de un nudo donde el principio y el fin no son claros: esa búsqueda marcará las tres temporadas.

Las sectas, los mundos y su salvación

            Las sectas son otro elemento religioso y que determinan los sucesos en Winden. Sic mundus creatus est (así fue creado el mundo) y Erit lux (se hará la luz) son las dos sectas que mantienen los mundos con vida y en el bucle que los condena a repetir la historia una y otra vez.  Sic mundus  es el mundo de Adam –desarrollado en casi 150 años- y en el que ciertos sucesos clave deben ocurrir para que no se altere el tiempo, hasta que sea el momento adecuado de cambiarlo y Adam pueda salvar a todos. No obstante, no contamos -al menos hasta el final de la segunda temporada- con la existencia de un segundo mundo, el de Eva. Erit lux se muestra como un lugar oscuro, un reflejo del mundo de Adam y que de alguna manera transcurre simultaneamente. Si existen ambos mundos es porque están coimplicados, yuxtapuestos, estrechamente vinculados.

            La finalidad de cada secta depende del deseo de sus líderes, Adam y Eva. Por un lado Adam cree que el mundo fue creado de un modo, pero hay que restituirlo de la condición de caída; mientras que Eva desea salvar su mundo del apocalipsis, ya que así como Dios hizo la luz en la creación, análogamente traerá desde las sombras la luz a su mundo. Ambas visiones recuerdan la lógica del mito; Mircea Eliade señala que el mito debe ser recordado y repetido para no olvidar cómo fue creado; o sea que es necesario recordar y repetir los acontecimientos para no olvidar cómo fue creado el mundo, para después restiturilo, renovarlos y sanarlo de todo el desgaste. Y así es como descubrimos la existencia de un tercer mundo, del cual surgieron los otros dos.

El problema del tiempo

            El tema eje de toda la serie, el origen de las preguntas, de los árboles genealógicos incestuosos y del trending topic desde el estreno de la tercera temporada el pasado julio; una de las cuestiones más difíciles de comprender y explicar es el tiempo. Para Hume el tiempo es una sucesión de causas y efectos, para san Agustín el tiempo es la medida del alma que determina la sucesión del futuro al pasado y su efímera escala en el presente. De alguna manera, el cristianismo permitió que existiera una concepción lineal del tiempo, que puede entenderse como una transición de la creación a la caída, la revelación y al final la salvación. Del génesis al apocalipsis, la Biblia es la historia del hombre y su salvación, con un principio y un fin. Somos temporales: nacemos, crecemos –envejecemos- para al final abrazarnos a la muerte.

            Sin embargo existe otra forma temporal que nos recuerda que el mundo es un eterno retorno de sí mismo: las flores verdean y se secan para que nuevamente vuelvan a verdear; hay temporadas de sequía y temporadas de lluvias; hay un día y una noche. Las estaciones son un ciclo; del mismo modo que la vida en Winden tiene su propio ciclo, que recomienza cada 33 años y se manifiesta como un dejà vu cósmico que cuestiona toda linealidad del tiempo. Para los estoicos, una vez que el mundo cumplía un ciclo, todo debía arder, para que un nuevo ciclo de repeticiones comenzara de nuevo; una y otra vez lo mismo, las mismas decisiones, los mismos errores, hasta que se cumpliera el ciclo nuevamente.

            En Dark los ciclos se entrecruzan y funciona como una maquinaria extraña: desaparecen niños y aparecen muestos en otras épocas; las historias se repiten, las investigaciones policiacas fallidas, los hijos que actúan patológicamente como los padres, nos recuerdan que algo va mal; que las cosas aunque podrían ocurrir de otro modo, inevitablemente siguen un curso.

            El tiempo es decisivo para comprender el deseo más íntimo de Adam y Eva. Adam vive en la melancolía del pasado, del tiempo que fue e intenta recuperar, mientras que Eva vive anclada al futuro, para mantener vivos a los sobrevivientes del apocalípsis, incluido su propio hijo. Pareciera que el pasado y el futuro se encontraran y lucharan constantemente, personificados en los deseos de Adam y Eva por querer salvar cada uno su mundo, a pesar del gran nudo terrible que se crea por un momento único y decisivo de la serie: el apocalipsis mismo.

            Un instante, unos cuantos segundos del apocalipsis y dos decisiones que definen la supervivencia del mundo de Adam y de Eva, que se complementan en la lucha y crean una paradoja cósmica. En un instante, se define la vida o la muerte, o lo uno o lo otro, el mundo de Adam o el mundo de Eva. Una decisión que posibilita el contacto de dos mundos, puesto que la disyunción no genera la exclusividad que exige, sino que presenta dos posibilidades a la vez.

Un final a la oscuridad

            El símbolismo del número tres es omnipresente en Dark, que se manifiesta con: las tres edades de los personajes, el ciclo de treinta y tres años, el símbolo de la triqueta y los tres mundos. Otro filósofo alemán importante es Hegel, quien además de la idea de sistema, también propuso la dialéctica: la tensión de dos opuestos, que se contraponen y complementan, requieren de un tercer elemento que soluciona la tensión. Es por ello que la existencia de un tercer mundo es decisiva, pero no solamente como un mundo vinculado al nudo de los dos mundos, sino como el origen mismo del nudo. Un solo acto en el mundo de Tannhaus es el punto de fuga para destruirlo y crear a la vez dos mundos conectados por el tiempo y el espacio. Tannhaus –el científico y relojero- representa el conflicto entre razón y deseo; que en conjunto y por la tragedia de su vida, logran la creación de la máquina del tiempo; con la que se crearon dos mundos paralelos donde los viajes en el tiempo son posibles, mientras que en su propio mundo el tiempo continúa transcurriendo linealmente. La disyuntiva es un guiño al grabado de Goya El sueño de la razón produce monstruos, por la tragedia de que la conciliación de los opuestos razón y deseo produzca un doble resultado.

            A pesar de que se crearan dos mundos corruptos desde su seno, violando las leyes de espacio y tiempo, existe una solución. El deseo de Tannhaus es llevado a cabo por Jonas y Martha, salvando a su hijo de la muerte, destruyen el bucle espacio-temporal y los mundos. La serie no concluye con la solución del problema, sino que nos plantea una nueva pregunta: la escena final, que parece una escena post-créditos “a la Marvel”, nos presenta una cena entre amigos –los del tercer mundo- conversan sobre una pesadilla; como si la existencia de aquel nudo y toda su tragedia no fuera otra cosa que un mal sueño, un artificio que nunca existió.

            Sin embargo, ¿Qué acaso los sueños no nos dicen cosas sobre nosotros o sobre los otros, y más todavía? H. P. Lovecraft escribió un cuento sobre seres ancestrales que ocupan los cuerpos de personas para investigar su cultura, mientras las mentes que aquellos hombre-vasija viven en un tiempo más allá del tiempo. Curiosamente, sus recuerdos, y las experiencias del tiempo que no era el suyo, las maravillas y terrores del sitio, no se muestran de manera consciente; sino que se manifiestan en pesadillas cada vez más constantes y terribles.

            ¿Acaso los mundos de Adam y Eva no se revelaron durante el sueño o pesadilla? Aunque los otros mundos no existan en ese tercer mundo, no por ello dejan de ser reales; ya que pueden ser reales en tanto que pueden ser concebidos, pensados o soñados; o incluso podríamos añadir, en tanto que son otras realidades. La incógnita que deja la trama podría formularse así: ¿Qué acaso los déjà vu son señales de mundos existentes, de realidades alternas, de universos paralelos? Una pregunta abierta que sin duda postula una posibilidad fascinante y perturbadora.

MDNMDN