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Covid en Cancún

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Está resurgiendo el covid, aún después de que una porción importante de la población está vacunada. Lugares como Quintana Roo, que están abiertos al mundo, son golpeados particularmente fuerte. ¿Qué está pasando? ¿Cuáles son las recomendaciones? Para esto, fuimos a entrevistar al doctor Buenfil, un profesional radicado en Cancún que nos dio todas las respuestas que necesitamos. 

¿Cómo ve la situación de Covid en Cancún, ahorita en este momento?

En Cancún, en realidad, menos intensa que en abril o mayo del año pasado. Los picos de Covid que se están expresando están en población blanco diferente a la que ocurrió en los primeros meses del año pasado. Los blancos son jóvenes, personas entre treinta y cuarenta años y niños. Afortunadamente, en niños, la intensidad del covid no es fuerte. Los infecta, los lastima, pero no es intensa. En algunos jóvenes, por algunas circunstancias, genuinas, el covid los puede llevar a una unidad de cuidados intensivos. Pero, el blanco más importante es en personas de entre treinta y cuarenta años. 

¿O sea, es muy claro que los que no están vacunados, son los que están siendo afectados?

Efectivamente. Ese es el blanco, los que no están vacunados. 

¿Usted diría que la variante Delta llegó a Cancún ya? 

Yo creo que sí. No sé si la Secretaría de Salud tiene un monitoreo o vigilancia con biología molecular para clasificar qué tipos de variantes hay. Eso sería lo ideal. Lo problemático es que Cancún, como centro mundial de turismo, recibe todo tipo de gente : chinos, británicos, sudamericanos, de sudafricanos.  Estamos expuestos a todas las variantes. Ese es un factor importante, porque aquí también se hacen picos Recuerda que, cuando empezó el covid, las puertas de entrada fueron Cancún y Baja California. Entonces, aquí en Cancún como que estamos a un paso delante de muchos eventos comparables al centro u otros estados del país. 

¿Entonces, usted, desde su punto de vista médico, usted recomienda total y absolutamente vacunarse, con la vacuna que sea: Cansino, Sputnik?

Sí, yo creo que lo ideal es personalizar la vacuna. Sabemos que la de Pfizer puede dar efectos secundarios en personas sumamente alérgicas. Y, por otra parte, la de Astrazeneca, en ciertos, fenotipos con tendencia a la hipercuagulabilidad, debe estar contraindicada, porque los va a llevar a un estado de inflamación y coagulación. Pero en personas que no tienen esa predisposición, se la pueden aplicar. Quizás en un futuro va a haber una especie de vacuna personalizada: ¿cuál es la que más me conviene a mí? 

¿Usted qué opina de la ivermectina?   

Es una buena pregunta, porque ha sido muy controversial su uso, su estudio y su evaluación. La ivermectina fue analizada como una posible terapia para el covid en células vivas en Australia. Y ellos fueron los que soltaron que, en vivo, directamente donde está el cultivo de células mata a el covid. Y, la comunidad latina, como tenemos experiencia en ivermectina tanto en el sector médico como en el de veterinaria, se volcaron y dijeron: “¿Para qué vamos a esperar a hacer los ensayos clínicos de fase uno, dos, tres? Va cómo viene, o la tomamos o nos morimos”.  Los primeros que se aventaron fueron los de República Dominicana, y después los peruanos. Y sacaron reportes. No reportes con toda la metodología, porque no tenemos la infraestructura para hacer estudios amplios ni el dinero. Los resultados fueron positivos, aunque difíciles de evaluar, ya que la respuesta al tratamiento con ivermectina depende de la potencia inmunológica de cada persona. Digo, si es una persona muy desgastada, en todos los aspectos: física, emocional y monológicamente, con ivermectina o sin ivermectina puede fallecer. Pero, por otra parte, si nosotros analizamos otras drogas que se han analizado como, por ejemplo, el Remdesivir, que en un inicio estaba en seis mil dólares por ampolleta, siendo el tratamiento de diez ampolletas ¿quién lo iba a pagar? Además, los anticuerpos monoclonales que se utilizan para cerrar las entradas del covid a la célula tampoco han tenido los resultados que se esperaban. Entonces, desde mi punto de vista, la ivermectina, junto con otros antivirales, es una buena alternativa y, además, accesible a la economía de nuestro país. 

¿Por qué tanta polémica entonces con la ivermectina?

Lo que pasa es que la farmacia no va a ganar nada con ivermectina, ya que la patente de la fórmula ya está vencida. Desde mi punto de vista, el precio no ha tenido un aumento.  Por un lado, quien tenía la patente era Grossman y ha mantenido el precio, afortunadamente.  Por otro lado, cualquiera que quiera hacer ivermectina la puede hacer. No más que cumpla los requisitos. No tiene que pedir permiso. Los nuevos medicamentos que están saliendo de anticuerpos monoclonales o las nuevas terapias, meterlas al mercado, son tres fases que tiene un costo de entre quinientos y mil millones dólares en los ensayos clínicos. Entonces, si una farmacia mete un fármaco a analizar ya a ensayos clínicos y no, por alguna circunstancia no logra entrar, ya perdió mil millones de dólares. Si vemos en retrospectiva, el Remdesivir no fue hecho para covid. Se hicieron los ensayos para otros virus incluyendo Ébola. Pero se planteó la posibilidad de que podía servir. Y a lo mejor sí tiene un impacto. Pero no es un fármaco certero al cien por ciento que va a garantizar que me voy a quitar al covid. Entonces, siento que, como en todo mercado, hay intereses para meter o sacar algunos medicamentos. De hecho, no se han hecho análisis de otros. Porque nadie va a invertir en analizar algo que no va a ganar. Entonces también las fuerzas del mercado tienen un impacto en la salud del covid. 

Vacunarse o no vacunarse, esa es la cuestión

“Yo no me quiero vacunar” me dijo un día mamá. Obviamente, me preocupé. ¿Cómo que no quiere vacunarse de un virus que ha ocasionado una pandemia global de dimensiones bíblicas?

Sí, estamos en medio de una pandemia. Uno pensaría que vacunarse es el deseo de todos. Y pues cómo no pensarlo, hay un virus allá afuera que está haciendo estragos en la sociedad, y la manera más eficaz de hacerle frente es con una vacuna.

Sin embargo, al igual que mi mamá, no todos piensan así. Las vacunas, que tantos beneficios nos han dado, tienen sus peligros menores. En sus etapas de desarrollo y experimentación, etapas en las que se encuentran las actuales vacunas, en un porcentaje muy reducido, pueden hacerle daño o incluso matar a los que se la apliquen. De hecho, de las vacunas disponibles, hay algunas que no son recomendables para mayores de 65 años y otras que están contraindicadas para personas alérgicas.

Mi mamá ha dicho: yo no soy conejillo de indias de nadie. Por mi parte, quise serlo de una vacuna para ayudarle a desarrollarse en una de sus fases, pero como soy esquizofrénico no pude ser candidato. Yo me imaginaba como un paladín del avance científico, pero no pudo ser.

¿Es malo ser conejillo de indias? ¿qué hacer? Son decisiones muy personales, claro está. Cada quien su cuerpo, y cada quien decide ¿no?

Más o menos. Las vacunas, por el otro lado, nos pueden ayudar a conseguir la inmunidad de rebaño, tan necesitada en estos momentos. Quizá la única manera de exterminar a este virus de la faz de la tierra, es por medio de una vacunación generalizada. Entonces ¿debería ser obligatorio ponerse la vacuna?

No lo sé.

Claramente todos nos beneficiamos de que algunas enfermedades como polio, tuberculosis y otras estén controladas. Sin las vacunas, quién sabe dónde estaría la humanidad. Las gráficas son muy claras. Desde que sale una vacuna, esa enfermedad desaparece, se le pierde el miedo.

Entonces, ¿por qué el escepticismo? El avance científico debería ser recibido con los brazos abiertos. Con gritos de júbilo. Y, sin embargo, dan pie a las desastrosas y perjudiciales teorías de la conspiración y a una incredulidad de lo más extraña.

Es como si pensaran que, o te la juegas a que te mate el virus, o te la juegas a que te mate la vacuna. Y no debería de ser así, creo yo.

Claro que quisiera que mi mamá se vacunara. Me sentiría más seguro de sus idas al súper o a misa, razones casi exclusivas por las cuales sale de casa. Pero yo siento angustia cada que lo hace ¿debería vacunarse para darle seguridad a sus seres queridos?

De nuevo, no lo sé.

Yo tengo 38 años. Vivo en México. Mi turno de vacunarme va a llegar quién sabe cuándo. Quizá el año que entra. Dicen que no soy población de riesgo. Y puede ser; de hecho, ya me contagié del méndigo virus, y más allá de fiebre, diarrea y cansancio, no pasó nada muy grave. Pero los anticuerpos que creas por adquirir la enfermedad, no parecen ser permanentes. Así que mi camino a la inmunidad, pasa, claro está, por vacunarme. Y yo por supuesto que quiero vacunarme. A mí, de hecho, me sorprende que las vacunas hayan salido a la velocidad que salieron. Me hace pensar que hay gente muy trabajadora e inteligente atrás.

Es un tema delicado. Pienso, que requiere un mayor debate y más información para que podamos llegar a un punto de acuerdo entre todos. Sin embargo, yo hablo mucho con mi mamá, pero ella está férrea en su punto de vista. Y está en todo su derecho. He ahí lo complicado.

MDNMDN