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Es tiempo: Se hace tarde y anochece

Es tiempo: Se hace tarde y anochece

Se hace tarde y anochece, Card. Robert Sarah, Trad. Gloria Esteban Villar, Ed. Palabra

Hay cosas ante las que no podemos callar. Vivimos un tiempo en el que es nuestro deber denunciar abiertamente las injusticias, desviaciones y demás temas sensibles, pero no debemos hacerlo con tibieza y a media tinta. Es el momento de volver a llamar a las cosas por su nombre y sin miedo reformar lo que tengamos que reformar, comenzando por nosotros mismos.

En una época en la que lo blanco puede ser negro y lo negro puede ser blanco de acuerdo con su autopercepción; es inadecuado, intolerante, retrógrado e incluso irracional decir que lo blanco es blanco y lo negro es negro.

Me atrevo a afirmar que no solamente al Cardenal Sarah y a mi nos preocupa la dictadura del relativismo, sino que somos muchos. Es difícil mantenerse firme en una postura, en la que tu opinión será simplemente desechada, por no adecuarse a los cánones de una sociedad que se autodenomina progresista; que tolera cualquier cosa, excepto, claro está, una idea contraria. Esta dictadura relativista genera mecanismos para hacernos sentir libres e importantes, por medio de falsas aperturas que terminan fragmentando al ser humano y desvalorizan la vida.

No temamos ser perseguidos, rechazados y marginados; no temamos ser pocos y luchemos por ser fieles. Es tiempo de volver la vista al Evangelio y la Tradición, para darnos cuenta que hoy en día no hay nada más radical y revolucionario que ser cristiano.

En el Informe sobre la fe Ratzinger profetiza que los cristianos serán un resto, pero fiel. Una minoría con convicción que no coquetea con los extremos sólo por aprobación. “Es hora de que el cristiano descubra de nuevo la conciencia responsable de pertenecer a una minoría y de estar con frecuencia en contradicción con lo que es obvio, lógico y natural para aquello que el nuevo Testamento llama –y no ciertamente en sentido positivo- <<el espíritu del mundo>>”.

El pensamiento de Ratzinger es una influencia clara en las ideas del Card. Sarah; mayormente conocido dentro del mundo francoparlante, Robert Sarah es un firme defensor de la tradición.

Quizá podemos identificar fácilmente quién es el Cardenal Robert Sarah, por la reciente polémica que desató su último libro Desde lo más hondo de nuestros corazones (2020) que defiende el celibato eclesiástico. El texto expone su postura sobre el significado del sacerdocio y la finalidad del celibato, ante las discusiones del sínodo de la Amazonía. En un principio aparecía el Papa emérito Benedicto XVI como coautor del libro. Casi inmediatamente el secretario particular, Georg Gänswein, pidió que Ratzinger fuera retirado como coautor.

Así se crearon algunos rumores sobre la oposición conservadora a la que se enfrenta el Papa Francisco, quien bien entiende que las opiniones pueden disentir especialmente en una institución que aunque tiene varios matices, su unidad y centro es uno: Cristo.

El Card. Sarah, de origen guineano, es el prefecto de la Congregación para el Culto divino y la disciplina de los Sacramentos desde el 2014 y el Papa Francisco no aceptó su jubilación y lo ratificó en su cargo el 18 de junio 2020. Se considera que el Cardenal Sarah es profundamente conservador en cuanto a los dogmas, la moral y las tradiciones; a la vez que es progresista en cuestiones como ecología.

Se ha caricaturizado al Card. Sarah como un conservador y tradicionalista testarudo que se opone a todo tipo de progreso, con una visión radicalmente medievalista, misógina e incluso cismática. Su intención es defender a la Iglesia y especialmente a la Eucaristía.

Aunque algunos enfatizan su conservadurismo y quieren enfrentarlo contra el Papa, el Cardenal ha reiterado su adhesión al Papa Francisco e incluso lo llama “un hijo fiel y abnegado de San Ignacio” en la dedicatorio de Se hace tarde y anochece. Solamente leyéndolo descubriremos la profundidad de su magisterio, el conocimiento de la tradición y la valoración que tiene por el Papa, al tiempo que responderá a interrogantes de relevancia actual.

Tras los libros-entrevista Dios o nada (2015) y La fuerza del silencio (2017) podríamos pensar que el Cardenal Sarah no tiene más por decir. Especialmente cuando nos ha invitado al silencio interior ante el ruido externo de la cotidianeidad. Él mismo se cuestiona en el prólogo de Se hace tarde y anochece (2019) ¿por qué debe hablar de nuevo si en el libro anterior nos invitaba a experimentar el silencio? Sarah responde que no puede ni debe seguir callando ante la desorientación de los cristianos y la noche obscura que atraviesa la Iglesia.

Encuentro entre Benedicto XVI, Card. Sarah y Nicolas Diat
Encuentro entre Benedicto XVI, Card. Sarah y Nicolas Diat
Fuente: @Card_R_Sarah

Hacia Emaús

Bajan decepcionados y confusos dos discípulos de Jerusalén hacia Emaús. La tristeza alarga los 10 kilómetros recorridos y el camino parece interminable. De pronto un desconocido se acerca y camina a su mismo paso; se une a la conversación y los hombres le confiesan su angustia y desilusión. El desconocido los reconforta con sus palabras y explicaciones de las Escrituras; sus corazones arden. El sol se pone, es tarde, anochece, y los hombres le piden que se quede con ellos. Al partir el pan lo reconocen. Los discípulos deshicieron sus pasos y subieron a Jerusalén.

¿Acaso no somos también como aquellos discípulos que caminan cabizbajos hacia la nada? El mundo, Occidente, la Iglesia y nosotros estamos en crisis. Y mientras vamos de camino, se nos ha hecho tarde, está obscuro y avanzamos dando tumbos. No sabemos quiénes somos, ni qué queremos y mucho menos hacia dónde vamos. Pero en plena obscuridad le pedimos al desconocido que se quede con nosotros y cuando se caen nuestras escamas, lo vemos claramente y nos da la fuerza para regresar a nuestro punto de partida: a nuestro origen.

Discípulos de Emaús
Ilustración: AF

La quiebra de Occidente produjo una crisis cultural e identitaria. Una crisis que surge por el olvido de su origen. Se avergüenza de sus raíces cristianas y al difuminar su identidad pone en riesgo su futuro.

Sarah se inspira en el pasaje de los discípulos de Emaús y reflexiona sobre este tiempo que parece obscuro; aunque pudiéramos pensar que es demasiado tarde para seguir caminando, una vez que se ha recuperado la esperanza es que podemos retomar el camino. Se hace tarde y anochece se pronuncia con urgencia, es una invitación a la acción.

Nos enfrentamos a varias crisis: espirituales, morales, políticas, económicas. La lista es larga y termina con las crisis particulares. Las crisis no se resuelven ignorándolas, sino que es necesario identificarlas, denunciarlas, tomar conciencia y procurar los medios para remediarlas.

El diálogo entre Nicolas Diat y el Cardenal Sarah se divide en cuatro partes: primero identifica las crisis que han quebrado al hombre espiritualmente (fe, sacerdocio, Iglesia e identidad) y responde a cuestiones dolorosas de manera clara y concisa como los abusos dentro de la Iglesia. También podemos encontrar reflexiones en torno a la función de los sacerdotes, el celibato, la ordenación de mujeres, la reforma, mundanización e institucionalidad de la Iglesia.

La segunda parte, El hombre degradado, denuncia el relativismo moral y responde a preguntas sobre la teoría de género, el feminismo, el transhumanismo, la eutanasia y el aborto.

La tercera parte nos invita a tomar conciencia de los problemas que acarrea la decadencia moral, la pérdida de sentido y de identidad, que se externaliza en problemas políticos. En este apartado nos encontramos preguntas sobre el progreso, la democracia, el capitalismo, el consumismo, la globalización, el colonialismo y la migración.

Domingo de Ramos
Domingo de Ramos (2013)
Foto: AF

Finalmente la cuarta parte nos enseña a identificar los medios para remediar las crisis que nos acechan y cómo recuperar la esperanza. Esta esperanza se sostiene con cuatro columnas: la oración, la doctrina, el amor al Papa y la caridad.  

El mal del activismo eficaz

En un mundo globalizado, en el que las instituciones imitan las estructuras de las multinacionales, inevitablemente la Iglesia también ha tomado algunas de estas prácticas, al grado de que algunos clérigos parecen más burócratas y directores de una ONG. Es claro que la Iglesia tiene una tradición social y de amor al prójimo profunda, sin embargo hay que distinguir entre la caridad y el activismo.

El activismo eficaz se centra en lo útil y pragmático con fuerzas puramente humanas. Se pierde en la prisa y el cansancio de las labores sociales; y al final del día no hay tiempo para la oración. “Una iglesia que no reza, muere”, afirma el Cardenal Sarah, “Hemos abandonado la oración. Por todas partes se ha filtrado el mal del activismo eficaz.”

Eucaristía Card. Robert Sarah
Card. R. Sarah
Fuente: @Card_R_Sarah

¿Acaso no clama el salmista “si Yahvé no construye la casa, en vano se afanan los albañiles; si Yahvé no guarda la ciudad, en vano vigila la guardia”? El activismo eficaz es más filantropía que caridad. Siendo la caridad la mejor de las virtudes, decidimos cambiarla por la filantropía y las buenas intenciones, que en ocasiones no son más que un paliativo anual de nuestras culpas. Al final terminamos con curas que se esfuerzan más para entretener y crecer en la opinión del mundo, que en procurar la salvación de las almas.

No solamente los sacerdotes pueden caer en el activismo eficaz; todo cristiano que se centra en las obras e ignora la fe y la oración cae en el mismo mal.

Martirio San Pedro
El martirio de San Pedro
Fuente: Imprimerie des Monastères de Bethléem

La entrevista se dirige a nosotros y a los sacerdotes. El cardenal Sarah nos interpela, muestra las pajillas para que seamos conscientes de nuestra propia viga. ¿Oro lo suficiente o simplemente soy socialmente útil? ¿Qué parte de mi vida está en crisis? ¿Cómo puedo mantenerme firme? El cambio del mundo y de la Iglesia comienza por nosotros mismos. Es difícil mirar la resurrección desde la derrota de la cruz, es difícil creer sin haber visto, es difícil dejar nuestras redes y seguirlo. Si el propio Dios fue perseguido ¿por qué nosotros habríamos de ser la excepción? Es tiempo, se hace tarde y anochece, de retomar el camino, de llamar a las cosas por su nombre, de oponernos a la dictadura del relativismo, de denunciar la cultura de la muerte y el falso progreso. Sin miedo de ser pocos, pero fieles.

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