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La falacia de supresión de pruebas y sus repercusiones

por | May 5, 2021 | 0 Comentarios

Por Patricia Cocom Góngora
Mtra. Ciencias de la salud y patología experimental

La falacia de supresión de pruebas, también conocida como falacia de evidencia incompleta o cherry picking (que se traduce del inglés como selección de cerezas), se da cuando de manera deliberada se seleccionan ciertos datos, información o argumentos que nos ayudan a respaldar una postura, ignorando de este modo las evidencias que contradicen esos supuestos.

En la ciencia este error lógico puede darse como resultado de formular hipótesis. Después de que se conocen los resultados (en estos casos) los investigadores buscan datos que respalden una hipótesis inicial con el fin de dar mayor peso y validez a su investigación, sin importar el sesgo en los resultados finales. No hay que olvidar que como parte del método científico es necesario aportar hipótesis o conjeturas a probar durante el desarrollo de una experimentación, estas hipótesis son las que dictan por donde irá la investigación, dependiendo si se trata de probarlas o refutarlas.

El manipular las evidencias en ciencia pude ser debido a múltiples causas, como conflictos de intereses, asegurar ciertos resultados para obtener publicaciones o reconocimientos en el gremio científico, asegurarse de conseguir fondos económicos, entre otros.

Evidentemente, estamos ante una postura antiética de investigadores que pasan por alto el método científico, los reglamentos de los centros de investigación, engañando primeramente a colegas e inversores, aportando un sesgo a los resultados que son cuestionables, pudiendo crear falsas expectativas sobre un tema en específico, ya que otros científicos pueden verse inducidos a replicar esa investigación o bien darle continuidad, usando los tiempos y recursos limitados que tiene la ciencia, especialmente en países subdesarrollados como México.

Este tipo de falacia en ciencia ha sido denominada como “La escoba de Occam”,  el principio por el que hechos inconvenientes se ocultan bajo una alfombra con la intención de dar una interpretación clara de una realidad que es cuando menos confusa. Esta es una mala aplicación de la navaja de Occam, que es un principio que indica que, ante una igualdad de condiciones, se debería preferir la hipótesis que necesita una menor cantidad de suposiciones.

Esto nos lleva a pensar si la falacia de supresión de pruebas en la ciencia se lleva a cabo en todos los casos, por ignorancia, una mala intención o un subconsciente que nos traiciona, imaginemos por ejemplo que un investigador labora en Nigeria, el país más pobre de África subsahariana, y desea realizar una investigación sobre la fiebre de Lassa, una enfermedad reciente que cursa por fiebres y hemorragias mortales. La probabilidad de tener financiamiento extranjero no es solamente poca, sino que es nula, pues los países desarrollados patrocinan investigaciones que afectan a sus ciudadanos, o bien para probar medicinas en experimentación y que promueve el crecimiento de la industria farmacéutica, una rama millonaria que realiza medicinas para aquella población que tenga los recursos para comprarlas. 

¿Qué debería hacer este investigador si quiere estudiar esta enfermedad? Tal vez debería buscar alguna relación con enfermedades del primer mundo o bien investigar si ha afectado a extranjeros, si los hallazgos hasta el momento son útiles para encontrar vacunas, manipular organismos, etc. 

Foto: Karolina Grabowska

Y es que para ser sinceros tampoco sería conveniente hacer todo lo contrario a esta falacia, porque ¿Quién en su sano juicio iniciaría una investigación científica sobre un aspecto en el cual todo parece resuelto o la probabilidad de resolverlo es nula? Buscar el justo medio presentando pruebas a favor y en contra, analizando los costos y beneficios, son los que deben primar para la realización de un proyecto de investigación en el área de la salud.

Hay que analizar que una investigación científica requiere de una gran inversión en tiempo, esfuerzo, recursos humanos, permisos, pasar controles bioéticos, inversiones millonarias. Investigaciones como las vacunas y medicamentos en general llevan años de experimentación: primero en cultivos celulares, después en ratas y ratones, animales más grandes como gatos, perros, chimpancés, antes de llegar a las personas, después de un análisis costo-beneficio.

Por ejemplo, la vacuna contra el covid-19 se ha realizado en un tiempo extraordinario ante la emergencia mundial y la pérdida inminente de vidas humanas, afectaciones económicas, etc. Ante estos casos, los científicos no pueden titubear ni planificar a gran escala, deben trabajar ante una gran presión, tomando las mejores decisiones.

Podremos imaginarnos ahora que la decisión de qué pruebas aportar para una hipótesis es diferente estando en un flamante laboratorio de primer nivel de una empresa multimillonaria, al de un investigador solitario en África.

También podríamos meditar sobre el proceso de aporte de pruebas, ya que en este mundo donde la información que se genera día a día es incalculable, es humanamente imposible poder entender, revisar, tener acceso a la cantidad de investigaciones y hallazgos hasta el momento generados, para ello tendríamos que hablar muchos idiomas, tener una formación multidisciplinaria, experiencia científica y años invertidos sólo para poder generar una hipótesis que más se acerque a nuestros entendimiento y a la información revisada. Eso obviamente es imposible de pensar, la ciencia debe avanzar junto con la tecnología, debemos limitar la investigación preliminar a ciertos autores, revistas de prestigio, recomendaciones e intuiciones para tener un número de revisiones suficiente, para ensamblar una hipótesis válida.

Viéndolo de esta forma es imposible omitir por completo caer en la falacia de supresión de pruebas, ya que es inviable presentar todas las pruebas a favor y en contra conocidas hasta el día de hoy, por las limitaciones humanas, tecnológicas y temporales ya mencionadas.

Comprender de forma más profunda y en todas sus vertientes a este tipo de falacia, no ayudará a emprender proyectos científicos más sustentados, también a cuestionar y analizar las hipótesis que originan tal o cual resultados.

Entender las causas que nos llevan a caer en esta falacia, podría servir para tomar en cuenta estos factores ante el aporte de pruebas, como trabajar con un equipo multidisciplinario de diferentes niveles de experiencia, manejar mejor la búsqueda de datos y el uso de la tecnología, apoyarse en colegas de otros países para obtener puntos de vista diferentes, que aporten a nuestro conocimiento y entendimiento de las complejas problemáticas que dan origen a las investigaciones científicas en el área de la salud.

Redacción

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