Es una desproporción, un sinsentido
que no parece tener hora oportuna;
es peor que desequilibrarse por la luna
o insistir en una apuesta que ya se ha perdido.
Después de cierta edad, no puede ser sino locura
desconocer todos los límites humanos.
Cuánto lamento haber fallado tanto,
y no poder ahorrarme esta amargura.
Pero una sola es la verdad segura:
Enamorarse es siempre mala idea,
es una dulce y perversa dictadura,
tan violenta que recuerda a una trinchera.
El enamoramiento no es amor,
es más como una falsa primavera.



