En el 2013 algunas monjas se sentaron a descansar en una de las columnas de la Vía de la Conciliación. La plaza de San Pedro estaba abarrotada, el Papa Francisco había sido electo pocos meses atrás y todos querían escucharlo en la audiencia de los miércoles o en el ángelus del domingo. Quizá en nuestro imaginario las monjas están empolvadas en los conventos y nos olvidamos de que también ellas salen a divertirse, a tomar un café, y por qué no, en grupo con las amigas se sientan en alguna columna a platicar.

¿Doble rasero con los lefebvrianos?
Para los católicos ha resultado muy triste la dolorosa noticia de la excomunión de los lefebvrianos: un nuevo cisma en la Iglesia, una nueva división


