Nostalgia: de Eldorado a Würschnitz

“No hay nada más bello que lo que nunca he tenido,nada más amado que lo que perdí…”Joan Manuel Serrat Una vez que pasaras la reja debías continuar todo recto hasta la fuente ¿o era una capilla? La memoria me falla. Pero al llegar a la fuente o capilla debías caminar hacia la izquierda y por […]

Quemar las naves: el camino hacia la muerte

Una de las pocas certezas de esta vida es que moriremos. Inevitablemente y a pesar de todo, nuestros cuerpos se dirigen día con día hacia la muerte. No hay vuelta atrás, moriremos y hay que aceptarlo, las naves están quemadas.

Pregate per me: el pontífice de la fragilidad

La vida transcurre en un abrir y cerrar de ojos. Doce años de un pontificado. Se escribe muy rápido y doce años han pasado muy rápido, pero en realidad es un periodo largo. Si bien el papado más longevo fue el de Pío IX con 31 años y 7 meses (1846 – 1878), seguido por […]

Una oferta que no podrás rechazar: del Padrino a Gomorra

La romantización de la mafia ni siquiera muestra por completo las jerarquías, porque obviamente no vivirán con los mismos lujos el jefe que el sicario. Y ni siquiera muestran la mayor paradoja: jefes millonarios que viven escondidos en cuchitriles, porque el dinero no les compra la libertad.

Tú no eliges la lluvia que te cala hasta los huesos

Para Cortázar, el amor no se elige, es algo que se padece, es una lluvia que te empapa y cala hasta los huesos, pero no se elige, tiene un componente de destino, pero también de libertad, porque se puede elegir entre dejar que la lluvia te empape o abrir un paraguas y continuar con tu camino.

Jörg y Renate, una desconocida historia de amor

Muchas veces pensamos que el amor está plagado de gestos radicales, pensamos en términos absolutos; ignorando que la vida se compone de los pequeños momentos que consideramos cotidianos e incluso hasta banales, ignorando que no hay acto más radical que la congruencia en el día a día.

¿Qué puedo esperar? Que venga tu Reino

En el Talmud está escrito que al morir, una de las seis preguntas a responder con sinceridad es: ¿con cuánta ansia esperaste al Mesías? Una pregunta directa, que debería arrebatarnos de nuestra zona de confort. Porque a esa pregunta hay que responder que no esperamos pasivamente. Divisamos al Mesías que ya viene y no tarda, que nos preguntará directamente ¿cómo me esperaste?