Vivimos en una época que parece saber mucho de muchas cosas, pero cada vez menos sobre lo que realmente significa ser familia. Hemos perdido, en parte, el arte de cuidar lo esencial: de construir un hogar, no solo una casa; de formar corazones, no solo hábitos.
En medio de tanta prisa y distracción, se nos escapa que el hogar es el primer santuario, un lugar sencillo, pero profundamente sagrado, donde se forma el corazón humano. Por eso es urgente volver a educar con el corazón, con presencia, con amor verdadero. Porque allí, en lo cotidiano, se juega el destino más profundo de cada persona.
A continuación puedes escuchar la plática sobre la familia y el hogar, impartida por Fernando Galindo.




