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            Las tragedias

por | Oct 30, 2023 | 0 Comentarios

Nací en Cancún. En 1982. Aún recuerdo el primer huracán que nos tocó. El méndigo Gilberto. Fue una locura. Eso sí, siempre supimos que era un canijo. Nunca lo menospreciamos. De todas formas, pegó con fuerza y saña. Y dejó un sentimiento de desolación y desasosiego entre los habitantes de la zona por años. Me atrevo a decir, que hay aspectos que nunca superamos.

            Porque puedes reconstruir, volver a poner, cambiar, comprar; pero, ¿y luego?

            No es tan fácil. Cancún era un lugar caro; turismo de alto poder adquisitivo iba nada más. El Gilberto lo cambió todo. Porque para que la gente regresara bajamos los precios, y nunca volvimos a los precios de antes. Podríamos decir que el todo incluido y los tiempos compartidos se los debemos a ese huracán venido de los infiernos.

            Recuerdo, muy vívidamente, que mientras pasaba el huracán, lo podía ver. Mi mamá me decía: el aire no se ve, pero puedes ver para dónde va, ¿no? Y sí, podía ver para donde iba el aire. No por las plantas que se movían, no por los objetos. Si no por el aire, que se veía pasar.

            Cuando se fue, yo, escuincle como era, jugaba en el agua (todo se encharcó) con mis hermanos.   

            Pero sí, fue algo muy serio. Todo Cancún se alistó. Pusimos cinta adhesiva en los vidrios (preámbulo que después se volvió en los anticiclónicas, que ahora todo Cancún tiene) compramos mucha comida y agua.

            Luego vinieron más huracanes. Uno, incluso, lo pasé jugando en el parque con mis amigos (ah, la estúpida juventud). Algunos llegan muy fuerte, otros no tanto. Pero siento que hay cierto hábito, cierto conocimiento, cierto saber, de cuando llegan y se van. Yo, por mucho tiempo, pensé que los huracanes causaban más que nada una afectación económica. Porque eso era lo que provocaban los huracanes, un parón económico, y luego volvíamos a arrancar.

            Lo de Acapulco nunca lo he vivido. Mi saber y mi imaginación no llega a entender lo que están viviendo.

Rodrigo Musi Treviño

Rodrigo Musi Treviño

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