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Los entresijos del alma, “Crimen y castigo”

por | Feb 27, 2021 | 3 Comentarios

Leía con ese deleite que producen los buenos pasatiempos, hasta que me descubrí defendiendo a un asesino. Quería que no lo encontraran, le daba ánimos para sobrellevar su crisis, para que aprendiera a disimular y a olvidar el mal, ¡para que sacara provecho de un crimen! Traté por varias páginas de voltear la mirada. Quise odiar a Raskolnikov, quise querer que lo descubrieran y lo castigaran, pero no lo logré. No podía más que compadecerme porque yo también soy ese criminal que quiso escapar de su destino. Yo también he sido ese miserable que no se ha dado cuenta de que es un miserable. Todos, de algún modo, hemos sido criminales. 

No creo que hagan falta razones para leer Crimen y castigo, la novela más renombrada de Dostoievsky, como si no bastara con la fama de clásico que ya tiene. Basta con esa única razón: es un clásico de la literatura universal y, como todos los clásicos, es un espejo de nuestra condición humana. No es sólo que todos hayamos sido criminales, es que todos hemos actuado mal pensando que nuestra conducta era intachable, que teníamos razones para hacerlo y que era lo correcto. Tal como Raskolnikov, el personaje principal, pensó que a él le estaba permitido matar, aunque el alma se le pudriera por dentro y estuviera sumido en «la depravación que entenebrece la mente y endurece el corazón».

Match Point, dirigida por Woody Allen, fue inspirada en “Crimen y Castigo”.

Todos los personajes reflejan un ángulo de la humanidad. Dunya y Pulhéria Aleksándrovna (la hermana y la madre de Raskolnikov) muestran el amor incondicional que sólo puede hallarse en el vínculo familiar. Sonya es una prostituta y a la vez es el espíritu más elevado y noble de toda la novela. Svidrigailov es el más desgraciado de todos porque, a diferencia de Raskolnikov, nunca se atreve a enfrentar su desgracia. Petrovich, el pretendiente de Dunya, muestra la bajeza del amor excesivo a uno mismo, quiere casarse para que su esposa lo haga feliz, quiere una esposa sumisa y dispuesta a vivir en sufrimiento con tal de que él esté feliz; en realidad los egoístas como Petrovich se desprecian tanto a sí mismos que no se sienten capaces de dar algo de sí; no son capaces de amar. Y, por supuesto, hay un montón de personajes más a los que simplemente les tocó vivir allí, y que tienen que aprender a vivir con eso. 

Para leer Crimen y castigo, más que razones, se necesitan ganas, ganas de aceptar las miserias de la humanidad, de creer que aún en los más aborrecibles escenarios es posible buscar una vida mejor. Es importante evitar el mal, pero mucho más importante es afrontarlo sin bajar el rostro, sin que se nos pudran las almas.

Por Alberto Domínguez Horner
Twitter: @HornerAlberto

Alberto Domínguez Horner

Alberto Domínguez Horner

3 Comentarios

  1. David

    Ya me dieron ganas de leerlo, pero tengo que retomar y acabar Doors of perception primero

    Responder
  2. Alberto Domínguez Horner

    Ya te estás tardando con ese… jeje. Estoy seguro de que te gustaría mucho Crimen y castigo.

    Responder
  3. Salvador Cóliz

    Es un gran libro sin duda, un saludo Horner, que triste que ya no eres nuestro profesor 🙁

    Responder

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