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Spes. About Us.

Spes. About Us.

We aspire to build a platform that fosters civic mindfulness and helps to improve the quality of the discussion in the public realm, especially but not exclusively in the Spanish-speaking world.

We aspire to build a community animated by hope, by the willingness to approach the truth, and by the firm determination to defend human dignity and celebrate human life in all its stages and manifestations. We are also committed to promote freedom and democracy as always imperfect, but always desirable forms of human development.

We believe that thinking is only fruitful when it searches for the truth, and we understand intellectual work not as a solipsistic exercise but as a vocation of service, a calling that is actualized through different activities as teaching, tutoring, writing, and the generation of diverse quality content.

We want a platform that allows us to learn and discover: to discover authors, ideas, music, etc.: Everything that is noble in the universal humanist heritage. We are not interested in winning arguments, but in learning. We are not interested in humiliating anyone and that is why we will defend the truth with humility, kindness, and sympathy. We are not afraid to make fools of ourselves. We do not aspire to look or be sophisticated.

The following principles summarize the spirit of our magazine:

Ethical principles:

  • Welcoming spirit: Radical openness. To do everything with everyone, to win everyone over.  (Cf. Cor. I. 9.22.) As long as they respect our principles, all people are welcome, even if they don’t think the same way we do, or if we don’t like their criticisms. We are radically open. We are flexible in the forms but steadfast in the principles. We are always willing to innovate as long as we maintain the quality and truthfulness of our contents.
  • “Many are the gifts…” (Cor. I, 12.) Different people have different gifts and talents; all people can collaborate in building our platform, whether as readers, as creators, as counselors, as promoters, and so on.
  • “Charity urges us.” [caritas urget nos] (Cf. II Cor. 5, 14).
  • Do not think of all that we lack, but of all the good we can do. (Pope Francis, homily Palm Sunday 2020) There are plenty of people better prepared than us and with greater spiritual, intellectual, and monetary resources to carry out a task such as the one we are proposing. Let us hope to find them and add them to our project. However, for the time being, it is up to us to start. And we have everything indispensable to start the project modestly, like a seed, but with noble and great sights.

Principles of style:

  • No boring content.
  • No shameful contents.
  • Truthful, verified, and charitable content.
Historicidad de la Virgen de Guadalupe

Historicidad de la Virgen de Guadalupe

Para los no iniciados en las lides históricas, puede resultar sorprendente que exista alguna duda sobre la historicidad de las apariciones de la Virgen de Guadalupe. De hecho, es el santuario religioso más visitado del mundo (más aún que san Pedro en el Vaticano o la Meca en Arabia Saudita). Sin embargo, así cómo otros santuarios religiosos católicos despiertan sospechas históricas -como por ejemplo Santiago de Compostela o la Virgen del Pilar-, también la Virgen de Guadalupe -mucho más reciente- las suscita.

No se debe pensar que, quienes dudan de las apariciones sean furibundos laicistas, ateos beligerantes o evangélicos fanáticos. Las dudas, a lo largo de los siglos, han sido sostenidas por este tipo de personas, pero también por piadosos sacerdotes, religiosos, fervientes católicos, eruditos no religiosos y por el último Abad de la Basílica de Guadalupe, Guillermo Schulenburg Prado. Por hacer un breve listado, podemos mencionar a los siguientes:

  • Siglo XVI: Fray Bernardino de Sahagún y Fray Francisco de Bustamante (ambos franciscanos).
  • Siglo XVIII: Juan Bautista Muñoz y Fray Servando Teresa de Mier (dominico).
  • Siglo XIX: Joaquín García Icazbalceta.
  • Siglo XX: Edmundo O´Gorman, P. Stafford Poole C.M. (Congregación de la Misión de San Vicente de Paúl), Richard Nebel, P. Guillermo Schulenburg Prado, y el P. Carlos Warnholtz Bustillos, estos dos últimos, Rector y Arcipreste de la Basílica de Guadalupe respectivamente.
  • Siglo XXI: Gisela von Wobeser.
Gisela von Wobeser

¿Por qué se duda de la historicidad de las apariciones de la Virgen de Guadalupe? Sería pretencioso buscar dirimir en este breve artículo el contencioso de siglos entre autores aparicionistas y antiaparicionistas. Pero, quizá la duda histórica más consistente se funda en que no se conserva mención alguna del hecho en el epistolario de Fray Juan de Zumárraga, franciscano él, quien fuera el primer obispo de México y ante quien se verificó el milagro de quedar impresa la tilma de san Juan Diego con la imagen de la Virgen de Guadalupe. Lo lógico sería, de haberse verificado el suceso, que le faltara tiempo para consignarlo tanto a las autoridades civiles como eclesiásticas del momento y quedaran documentos del milagro en los archivos del arzobispado de México. Pero no, no los hay. Tampoco se conserva la fe de bautismo de san Juan Diego, ni sus restos, no se sabe dónde fue enterrado. Con estos huecos históricos, no se precisa mala fe para dudar de la historicidad de las apariciones.

¿Qué se puede decir al respecto? Digamos que la argumentación a favor de la realidad de las apariciones de la Virgen de Guadalupe tiene cuatro puntos de apoyo: histórico, arqueológico, científico y sociológico.

Históricamente hablando, ¿cómo explicar el silencio de Fray Juan de Zumárraga? Pues constatando cómo, corporativamente, los franciscanos se opusieron a la veracidad de las apariciones durante todo el siglo XVI. Encabezados por Fray Bernardino de Sahagún -quizá la persona que mejor conoció las tradiciones mexicas en su tiempo- pensaban que se trataba de un caso de sincretismo. Simplemente los indígenas querían restaurar el culto a Tonantzin -que tenía un templo en el cerro del Tepeyac, lugar de las apariciones-, madre de los dioses. Para Sahagún los indígenas querían simplemente volver a sus cultos paganos, con camuflaje de devoción mariana. En cambio, los dominicos, encabezados por el segundo arzobispo de México, Alonso de Montufar, promoverían esta devoción en el siglo XVI. Digamos que, análogamente a las dudas de santo Tomás sobre la resurrección de Jesucristo, la duda de los franciscanos nos hace más bien que su credulidad. ¿Por qué? Porque se desmonta de raíz la creencia -difundida por grupos evangélicos y laicistas- de que se trató de un invento de las autoridades religiosas de ese tiempo para atraer a los indígenas a la fe católica. Esa hipótesis no se sostiene, desde el momento en que Sahagún llega a denominar a la Virgen de Guadalupe “diabólica superstición”. A partir del siglo XVII los franciscanos aceptaron la realidad de las apariciones.

San Juan Diego

Arqueológicamente hablando se confirma su autenticidad por los descubrimientos que sobre la cultura náhuatl se realizaron en el siglo XX. Así, la antropóloga norteamericana Helen Behrens describía en 1945 a la tilma de Guadalupe como un “enjambre de símbolos”. Arqueólogos y antropólogos han sustentado suficientemente que, en realidad, el manto guadalupano representa un auténtico códice prehispánico, cargado de símbolos que sólo los indígenas podían interpretar. Es decir, los evangelizadores españoles no tenían ni idea de lo que representó para los indios el manto guadalupano. Sólo percibieron sus efectos, pero para el indígena, los símbolos contenidos en el códice guadalupano, impreso en la tilma de san Juan Diego, suponían una continuidad y no una ruptura con sus antiguas tradiciones. La imagen les hablaba en su propio idioma, en sus categorías mentales. Por eso, san Juan Pablo II reconoció que la Virgen de Guadalupe era el ejemplo perfecto de la inculturación del evangelio: de cómo el evangelio se hace cultura, de forma que no resulta algo extraño, ajeno o colonizador, sino algo propio.

Sociológicamente hablando, la prueba está -y es un hecho histórico suficientemente sustentado- en las conversiones en masa que, a partir de 1531, fecha de las apariciones, se dieron en México. Es un hecho documentado que los primeros 10 años de la evangelización (1521-1531) produjeron frutos más bien magros. En cambio, a partir de Guadalupe, el mismo arzobispo tuvo que pedir permiso al Papa para realizar bautismos multitudinarios, documentándose la conversión, en pocos años de millones de indígenas. Esa realidad sociológica se percibe aún hoy, en el Santuario de Guadalupe, donde la fe sencilla del pueblo continúa reivindicando su autenticidad.

Por último, nos encontramos con la prueba científica del origen sobrenatural de la imagen. Pruebas que se consolidaron únicamente hasta el siglo XX. Aunque ya a finales del siglo XVIII se hicieron tres copias de la Imagen de Guadalupe, sobre el mismo material en el que está plasmada -tilma de agave popotule- para ver cuanto tiempo duraban. Ninguna superó los 20 años de duración. La Tilma original, en cambio, estuvo 116 años a la intemperie, expuesta a la humedad del lago de México, al humo de las veladoras y a los besos de los indígenas. Resistió un accidente en el que le cayó ácido en el siglo XVIII y, más portentosamente, resistió el atentado del 14 de noviembre de 1921, cuando Luciano Pérez Carpio, trabajador de la Secretaría Particular de la Presidencia de la República, colocó dinamita delante de la sagrada Imagen, por orden directa del Presidente -corrían tiempos de persecución religiosa en México-, dejando intacta la tilma, mientras doblaba la cruz del altar y los candelabros, todos de bronce.

Más impresionantes son los descubrimientos que se han realizado a lo largo del siglo XX al analizar los ojos de la imagen. Resumiendo apretadamente esos hallazgos se puede considerar como sólidamente demostrado que: los ojos parecen vivos, es decir, como un ojo humano vivo, en concreto se observa el efecto “Purkinje-Sanson”, según el cual, en el ojo se pueden ver reflejadas hasta cuatro imágenes de lo que está contemplando. Obviamente, esto se da en escala milimétrica, imposible de realizar con las técnicas pictóricas que había en el siglo XVI, o incluso actualmente, sin ayuda de una computadora. Además, ampliando más de 2000 veces las imágenes de los ojos de la Virgen, el investigador peruano José Aste Tönsmann descubrió hasta 13 personajes grabados en ellos. Algunos que se pueden documentar históricamente: el mismo Juan Diego, Fray Juan de Zumárraga, su traductor y una esclava de raza negra que trajo consigo el obispo vasco. Obviamente, todas estas imágenes, que están presentes en la tilma, constituyen un hallazgo inexplicable humanamente, lo que permite asentar, sin temor a duda, su origen sobrenatural.

Cabemos todos: Crónica de un voluntario de la JMJ

Cabemos todos: Crónica de un voluntario de la JMJ

Texto fotos por Esteban Morfín

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La Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) es una experiencia de la Iglesia viva y en movimiento como ninguna otra que haya visto. Católicos, cristianos y ateos de todo el mundo se reúnen en una sola ciudad durante unos días, convocados por el Papa. Las historias, las intenciones y las motivaciones de cada uno para acudir al evento son tan numerosas como la multitud misma.

La curiosidad, el deseo de ver y conocer gente nueva, la búsqueda de pareja, el amor al Papa y a la Iglesia, la aventura, el morbo incluso; una mezcla de todo y mil motivos más nos llevaron de cerca y lejos a más de un millón de personas hasta la hermosa ciudad costera de Lisboa, con su río Tajo, sus mosaicos y sus pasteles de nata. Hubo algunos, como yo, que no supimos muy bien cómo fue que acabamos ahí.

Me anoté como voluntario una tarde de ocio en la que recordé que pronto sería la JMJ. No esperaba nada. Ni siquiera estaba seguro de que en el trabajo me darían las vacaciones para poder asistir. Faltaban solo un par de semanas y yo aún no tenía mi boleto de avión comprado. Ni siquiera tenía el dinero. Estoy seguro de que, en mi caso, se trató de una invitación expresa del Espíritu Santo, pues todo cayó en su lugar justo a tiempo y pude volar a Lisboa.

Desde mi llegada al aeropuerto me encontré con gente llevando la playera de voluntario que de inmediato me ayudó a llegar a mi alojamiento y me hizo sentir acogido. Al llegar a la casa parroquial donde estaba asignado, me dio un pequeño vuelco el corazón y por unos momentos consideré dar media vuelta y salir corriendo.

Me recibieron con un reglamento, a mi parecer, demasiado restrictivo, con horas máximas de llegada por la noche y periodos obligatorios de silencio. Una vez que hube firmado de mala gana, me mostraron las duchas, improvisadas y montadas al aire libre, para después enseñarme un cuadro marcado con cinta en el piso de mármol de metro ochenta por treinta centímetros. “Aquí duermes,” me dijo el encargado. “Aquí duerme tu madre,” pensé en ese momento.

Después de hacer corajes y revisar algunas opciones en Airbnb, me detuve a pensar por un momento. Quizá lo mejor era apechugar y aceptar las cosas como estaban. Después de todo, ya estaba ahí. Yo me había apuntado como voluntario, sabiendo que seguramente no sería en condiciones ideales. Respiré hondo, pedí una colchoneta, di las buenas noches y me fui a dormir con el estómago todavía revuelto por el disgusto.

En Europa no saben desayunar. Un pedazo de pan con mantequilla y miel, un yogurt, una cajita de jugo y una manzana. Eso era todo. Ese primer día lamenté en buena medida haberme apuntado para algo así. Sin embargo, estaba determinado a disfrutarlo y vivirlo de la mejor manera posible. Salí a caminar y me encontré con un parque construido junto al río. Estaba lleno de niños jugando, familias, parejas con su mascota y deportistas corriendo por la orilla del río. Ese fue el primer gran golpe de paz y alegría que recibí durante el viaje. Me senté en una banca a ver el río y la gente que pasaba y se me olvidó todo el mal humor del día anterior. Pero me sentía solo. Estaba hospedándome en una casa con más de ciento cincuenta personas desconocidas. Un amigo que también pensaba ir como voluntario, al final no llegó por temas de trabajo. La amargura me dominó por un momento.

Ese sentimiento de soledad y amargura se evaporó esa misma noche, cuando me senté a cenar con dos jóvenes que venían de Guadalajara. En un momento nos hicimos amigos y para el día siguiente ya teníamos planes de visitar Sintra, una pequeña población cerca de Lisboa, famosa por su enorme hacienda de finales del siglo XVIII y su fuerte moro de la época medieval construido en lo alto de un monte. Además de la belleza y encanto del lugar, conocí a más personas de la casa, de quienes creo poder decir con sinceridad que ya cuento entre mis amigos. Era increíble. En solo unas horas había pasado de estar completamente solo a tener un grupo de amigos con los que estaba visitando un fuerte moro con una vista espectacular de todo Lisboa y sus alrededores.

Desde ese momento, no dejé de conocer gente nueva todos los días. Gente de Portugal, España, Polonia, Eslovenia, Brasil, Argentina, Ecuador, República Checa, Alemania, Vietnam, y no sé de cuántos lugares más. Recuerdo especialmente un día que estaba moviéndome hacia uno de los eventos masivos con el Papa. Me senté en el vagón del metro con un monje alemán a mi izquierda, una chica linda de República Checa frente a mí y un amigo suyo a su derecha. En pocos minutos, ya sabía el nombre de todos ellos, un poco de su vida y qué los traía a Lisboa. La conversación fluía como si nos conociéramos desde hace tiempo.

Durante la semana también me reencontré con amigos que llevaba meses o años sin ver. Conocí la playa de Lisboa con un amigo y una amiga de España y pudimos ponernos al día con el Atlántico de fondo. Otro día pude cenar con dos amigos que hace poco se casaron y esperan ya a su primer hijo. Me encontré también con gente de México, pero fue igualmente especial verlos ahí, en Lisboa, sabiendo que todos habíamos viajado esa larga distancia para lo mismo.

Mi equipo de voluntarios fue un regalo especial. Éramos cinco polacas, dos mexicanos, un ecuatoriano y un español. Nunca supimos bien cuál era nuestro trabajo. Nunca nos pudieron decir con anticipación qué haríamos al día siguiente. Tres de los seis días que debíamos trabajar terminamos sin hacer nada o con tareas francamente inútiles y tediosas. Muy a pesar de esto, fue increíble conocerlos y escuchar de sus vidas, sus ocupaciones y sus preocupaciones.

Tuve una muy buena conversación sobre la Cruz con el español, que resultó ser seminarista. El ecuatoriano me contó que ni siquiera era católico, sino cristiano, pero tenía mucha curiosidad de ver de qué se trataba todo eso. Mi compatriota mexicano me platicó de la muerte de su papá poco tiempo atrás, que, aunque le partió el corazón, les dejó una buena herencia, gracias a la que ahora podía dedicarse al cine, su verdadera pasión. Las polacas, bonitas e inteligentes, hicieron de la experiencia algo mucho más positivo que negativo. Una de ellas, abogada, me enseñó la música de Taco Hemingway, uno de los artistas más famosos de Polonia. Otra tenía un sentido del humor muy agudo y sus comentarios sarcásticos siempre me sacaron una sonrisa. Dos de ellas hablaban perfecto español, para mi sorpresa.

Durante las Misas masivas y los eventos con el Papa Francisco salieron a lucir más de una vez aspectos no tan hermosos de la gente. Con el sol, la multitud, la falta de comida y agua y las largas esperas, muchos se volvían agresivos y defendían con innecesaria grosería e impertinencia el lugar que habían conseguido. Más de algún insulto voló por encima de mi cabeza y se podían sentir las miradas hostiles de las personas cuando atravesábamos por en medio de ellas para llegar aquí o allá.

Pero eso no opacó de ninguna forma los actos de caridad y generosidad que se veían por todos lados. El muchacho alto haciendo sombra con su abrigo para sus amigos. La señora dándole toda su agua a una niña pequeña que la tomaba agradecida. La gente en la valla dejando acercarse a los más bajos de estatura para que pudieran ver pasar al papa. Yo tuve la fortuna de ayudar a tres francesas que se habían separado de su grupo y necesitaban alguien que las guiara de regreso. La amiga con la que fui al viacrucis me prestó su mochila para usarla de almohada. Definitivamente en ese lugar era mucho más lo bueno que lo malo.

Escuchar al Papa en tantas ocasiones en tan poco tiempo fue también una gracia especial. Por la luz del Espíritu Santo pude mantenerme atento casi siempre que lo escuché y guardo ahora en mi corazón sus palabras. Doy gracias a Dios por haberme puesto en la tierra al mismo tiempo que el Papa Francisco y sus dos magnos antecesores y por haber podido oír sus palabras en vivo y en directo.

En resumen, la JMJ fue una visión de la Iglesia, de lo alegres y diversos que somos, de lo imperfectos que somos, y de cómo Dios opera con nosotros y a través de nosotros a pesar de nuestros defectos y pecados. Lo último que le importa es nuestro currículum o nuestra lista de virtudes. Él va a obrar a través de ti, de mí, de toda la Iglesia, aún con toda la mugre que llevamos encima. Porque nos ama, más allá de toda lógica y entendimiento humano, nos ama. En palabras del Papa, “Somos amados como somos, sin maquillaje. […] Somos llamados y amados por el nombre de cada uno. No es un modo de decir, es la palabra de Dios.”

The Second Coming

The Second Coming

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Traducción de Fernando Galindo y Alberto D. Horner

Collage de Gabriel S. Delgado

BY WILLIAM BUTLER YEATS

Turning and turning in the widening gyre
The falcon cannot hear the falconer;
Things fall apart; the centre cannot hold;
Mere anarchy is loosed upon the world,
The blood-dimmed tide is loosed, and everywhere
The ceremony of innocence is drowned;
The best lack all conviction, while the worst
Are full of passionate intensity.

Surely some revelation is at hand;
Surely the Second Coming is at hand.
The Second Coming! Hardly are those words out
When a vast image out of Spiritus Mundi
Troubles my sight: somewhere in sands of the desert
A shape with lion body and the head of a man,
A gaze blank and pitiless as the sun,
Is moving its slow thighs, while all about it
Reel shadows of the indignant desert birds.
The darkness drops again; but now I know
That twenty centuries of stony sleep
Were vexed to nightmare by a rocking cradle,
And what rough beast, its hour come round at last,
Slouches towards Bethlehem to be born?

Vuelta tras vuelta en la torva creciente
no puede oír al cetrero el halcón.
Todo se destruye; el centro no puede resistir;
crasa, la anarquía se desborda sobre el mundo;
opaca de sangre, la marea se desborda, y por doquier
la ceremonia de la inocencia se ahoga.
Los mejores carecen de toda convicción; en cambio, los peores
están llenos de brío apasionado.

Seguramente alguna revelación se apronta
Seguramente la segunda venida se apronta
¡La segunda venida! Difícilmente surgen esas palabras
cuando una vasta imagen fuera del Spiritus mundi
turba mi vista: en algún lugar, en las arenas del desierto,
una figura con cuerpo de león y cabeza de hombre,
una mirada blanca e inmisericorde como el sol,
mueve sus lentos muslos, mientras todo en derredor
revuelve las sombras de las desérticas aves indignadas.
Cae la oscuridad de nuevo; pero ahora sé
que veinte siglos de sueño pétreo
fueron turbados hasta la pesadilla por una cuna meciéndose,
¿y qué burda, salvaje bestia, al llegar al fin su hora,
se contorsiona hacia Belén para nacer?

Source: The Collected Poems of W. B. Yeats (1989)

Cabemos todos: Crónica de un voluntario de la JMJ

La ciudad del sueño

Por Esteban Galindo Álvarez Malo

Después de no haber dormido en la noche, Paco se levantó de la cama y fue a ayudar a su padre.

-Hola papá, ¿cómo estás? -saludó Paco.

-Buenos días, Paco. Cansado, como siempre, pero hay que seguir trabajando para comer- respondió su padre.

-Tienes razón. ¿Te paso una cubeta de agua? – dijo Paco.

Era el año 2013, en una gran ciudad con ruidosas calles, edificios grandes y pequeños, y unas pocas casas. Había mucho caos. El ruido era constante y nadie podía dormir. Le llamaban “La ciudad del sueño”.

Paco vivía en esa ciudad.  Era un joven de veintidós años cuya falta de sueño le impidió crecer lo que la naturaleza había previsto para él. Su cansancio no le permitía estudiar así que trabajaba lavando coches con su padre.

-Sí hijo, gracias. -contestó su padre.

-Aquí está la cubeta. ¿Necesitas algo más? -preguntó Paco.

-Sí. ¿Podrías ayudarme a aspirar ese coche? – respondió su padre.

-Claro- añadió Paco.

Después de un largo y cansado día de trabajo, Paco decidió buscar una solución para poder dormir, y estuvo toda la semana por las calles, hablando con la gente para pedirles que fueran menos escandalosas.

Cuando sus intentos de convencer a la gente fracasaron, trató de evitar que el ruido entrara a su cuarto, así que puso periódicos en las ventanas y se cubrió con muchas cobijas, pero tampoco funcionó.

Paco pensó que era imposible que la gente pudiera dormir en la ciudad. Esa misma noche, mientras no podía dormir, llegó a su cabeza una idea: Se le ocurrió que, así como hay antifaces para dormir cuando hay luz, él podría crear algo para dormir mientras había ruido, y se pasó toda la noche diseñando unos tapones para oídos. Pasó los siguientes días perfeccionando y modificando los tapones. Terminó haciendo unos tapones de un plástico moldeable que se ajustaban a cualquier oído y que, una vez puestos, se cubrían con unas orejeras de algodón.

Cuando creyó que sus tapones estaban terminados, decidió probarlos. Así que se puso los tapones y un antifaz, y durmió por 20 horas. Su padre llegó a pensar que estaba muerto, pero se dio cuenta de que seguía respirando.

Después de su largo descanso, Paco le explicó todo rápidamente a su padre, quien quedó asombrado, se puso los tapones y se durmió. Mientras su padre dormía, Paco se puso a hacer muchos tapones y con la ayuda de sus amigos, transformó su garage en una fábrica de tapones. Después salió a ofrecerlos por las calles, y se vendieron como pan caliente.

Paco y sus tapones fueron ganando fama y después de tres meses, todos los habitantes de la ciudad del sueño usaban los tapones de Paco y dormían bien. La gente ya era menos malhumorada. Pasados dos años, la ciudad era más bonita, más grande y un poco menos ruidosa (aunque eso ya no era un problema tan grave). Paco y su familia vivían bien y todos los habitantes dormían lo que querían.

Cabemos todos: Crónica de un voluntario de la JMJ

Corazón Ucraniano de Tatiana Sumtsova

Por Natalia Malinko

Este corazón ucraniano se hizo muy famoso en todo el mundo. Pero se sabe poco de la autora, Tatiana Sumtsova, que vive en la ciudad de Sumy, Ucrania nororiental y que es una querida amiga mía. La región de Sumy ha padecidobombardeos rusos desde el inicio de la guerra guerra el 24 de Febrero de 2022.

Tres “Corazones Ucranianos” de Tatiana Sumtsova

Una bomba destruyó la casa de familiares de su esposo: de aquel hogar murieron la madre y el padre, la abuela, una sobrina y uno de los hijos de la sobrina. Sobrevivió sólo la niña pequeña de esta familia, de 4 años de edad, que fue herida gravemente en este ataque ruso a hogares de civiles.

Tatiana lleva el blog en redes sociales a nombre de su gato Persik. Antes de la guerra relataba y mostraba a sus mascotas, sus caminatas por los parques y alrededores de Sumy, su trabajo artesanal, siempre con mensajes de amor a la vida, felicidad y dicha que vivía en Ucrania.

Cuando las bombas rusas empezaron a caer tanto en la ciudad de Sumy, como en la ciudad de Kharkiv donde vive su hija, Tatiana quiso relatar a través de su blog lo que estaban viviendo ella y su familia. Relataba cómo se escondía con su gato y el resto de la familia en el sótano de su casa, cómo oía los sonidos de la alarma antiaérea, los sonidos de estallidos y disparos de diario. Ponía fotos de la destrucción causada en su propia ciudad, y en la ciudad de su hija.

Increíblemente en los primeros días perdió más de 100 suscriptores al blog, que eran rusos. Muchos se ponían a escribirle mensajes en privado con contenido grosero, insensible y ofensivo. Estos suscriptores le recriminaban a Tatiana que “no querían ver cosas feas”, que “se inscribieron al blog del gato Persik para ver sólo cosas positivas”, y hasta exigían que Tatiana dejara de publicar “cosas perturbadoras y mentiras”.

¡Hasta donde ha llegado la propaganda de Kremlin para deformar la percepción del mundo de la ciudadanía rusa! Tanto que en lugar de sentir compasión y dar algunas palabras de aliento a una persona que se supone ellos estimaban, y la cual sufre bajo los bombardeos a  diario, en lugar de este comportamiento normal y humano, la atacan y agreden con comentarios ofensivos. Los rusos que escriben tales comentarios están tan intoxicados, que ni siquiera creen en el testimonio de una persona real que vive el horror de la guerra. ¡Han perdido toda noción de lo que está bien y lo que está mal!


Tatiana relata que hizo este corazón de lana pura en la técnica de “felting seco”con los colores de la Bandera de Ucrania, con dos manitas entrecruzadas parecidas a las patitas de su gato Persik pocos días antes del inicio de la guerra. Lo hizo para tranquilizarse.


La guerra estalló de todos modos, y muchas personas tanto en Ucrania, como en todo el mundo vieron este corazón como un símbolo de esperanza, un símbolo de amor. Tatiana empezó a recibir pedidos, muchos pedidos. Algunas personas no querían pagar de inmediato, porque temían que la autora pudiera resultar muerta antes de enviarles el pedido. Pero otros mandaban el dinero sin dudar.


Tatiana no ha puesto precio para este corazón, cada uno paga lo que considera justo o posible. Ella también regaló muchos corazones a sus conciudadanos atrapados en zona de guerra como consuelo y conciudadanos que no tenían el dinero para pagar.


Tatiana usó el dinero recibido para comprar víveres para su propia familia y aquellos parientes que han perdido el medio de sustento, y todavía donó para la caridad.


Estoy muy orgullosa de conocer a una persona tan valiente y humana, Tatiana Sumtsova.

Tatiana Sumtsova
MDNMDN