Los amigos que perdemos
febrero 10, 2023 1 Comment ¡Ay Amor!,Caleidoscopio,Ensayo,Miscelánea Fernando Galindo
Tiempo estimado de lectura: 2 minutos

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Algunos amigos se mueren. Los buenos amigos mueren siempre prematuramente. Y queda la inquietud, la tristeza, de no haberlos disfrutado cuando aún estaban con nosotros; de no haberse despedido; de haber permitido que la distancia y las obligaciones fueran un obstáculo para la amistad.

También hay personas que pudieron haber sido buenos amigos, que al momento de conocerlos, intuimos alguna afinidad de carácter o de objetivo. Pero luego quizá no hubo tiempo para que floreciera la amistad. ¿Cuántas amistades se habrán perdido por falta de tiempo? Siempre falta tiempo.

Otros fueron nuestros amigos en un momento y lugar específico de nuestra vida, y quizá pensamos que las amistades durarían para siempre, porque pasamos con ellos momentos que marcaron profundamente nuestra vida. Pero al cambiar las circunstancias, la amistad se enfrió, y luego se apagó.

Algunos amigos los perdemos porque cambiaron mucho, se volvieron “desconocidos”. No queda con ellos más que compartir que el pasado común. Pero la persona de hoy, no es la de antes.

Quizá también perdemos amigos porque cambiamos nosotros. Porque nuestros intereses difieren, y ya no nos entusiasman las mismas cosas ni nos une ningún proyecto. Quedamos sin nada que decirnos, y aparentemente sin nada que ofrecer.

Otros amigos los perdemos porque cometimos algún error. Porque los lastimamos, a veces sin querer, y no supimos o no quisimos pedir perdón. O cuando intentamos pedir perdón, era demasiado tarde. O simplemente no fuimos perdonados, eso también puede suceder.

Es muy triste perder amigos. Uno piensa que no le va a pasar, que será cuidadoso…y luego pasa.

¿Habrá manera de recuperar las amistades perdidas?

Las amistades que perduran no están atrapadas en el pasado. Y ayuda para conservar a los amigos aceptarlos como son, aunque hay límites, y no todas las conductas son compatibles con una amistad. Traiciones y deslealtades pueden terminar una amistad; también envidias, amarguras y resentimientos.

La envidia es perniciosa, porque impide al supuesto amigo alegrarse por nuestros (modestos) logros. Algunos de estos falsos amigos siempre tienen un comentario mordaz, una palabra hiriente, una fina o no tan fina ironía para arruinar o al menos enturbiar cualquier momento feliz.

Aprender a perdonar y aprender a pedir perdón ayuda a conservar a los amigos. Esperar sin exigir y dar sin llevar la cuenta.

Hay amistades que perduran, maduran y crecen con el tiempo.

Hay amigos que aparecen en los momentos más oscuros, cuando nos sentimos atrapados en un callejón sin salida; cuando nos araña el fracaso y nos acosa la frustración y el desánimo. Amigos que siempre te hacen sentir bien, que te reciben de puertas abiertas, que te hacen reír con sus historias, que siempre tienen una palabra de aliento: tiempo, confianza y gozo son elementales para una amistad.

Hay también amigos que dan buenos consejos en los momentos más oportunos; consejos estratégicos, claves para la vida profesional. Amigos que saber vernos cualidades y talentos que nosotros no alcanzamos a ver; que saben mirar a lo lejos donde nosotros no encontramos más que niebla. Amigos que nos animan a intentar aquello que nos parece inaudito. Amigo que nos acompañan y nos enseñan a ser audaces. Amigos que te regalan su compañía, sabiduría y tiempo. A esos, que se cuentan con los dedos de la mano, no hay que perderlos. Y si tienes la fortuna de que no te alcancen para contarlos los dedos de la mano, llama a un amigo.

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Acerca del autor
Fernando Galindo Cofundador y director de la revista Spes. Doctor en Filosofía por la Universidad de Konstanz, Alemania. Maestro en Filosofía por la UNAM. Miembro del comité de Inversiones, del comité ESG y del comité de comunicación de Vitalis. Profesor de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Anáhuac México. Profesor de Ética y Gobierno Corporativo en la escuela de negocios EGADE del Tec de Monterrey. Fue director de Prevención del delito y asesor adscrito a Presidencia en el H. Ayuntamiento de Toluca (2019-2021)
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  1. 1

    Paco Zepeda

    Me gustó leerlo…. Me identifico con varias de las causas que mencionas, especialmente con la del cambio de circunstancias. La distancia sin duda afecta; lleva a convivir muy poco, en ocasiones casi nada. Y sin embargo, en algunos pocos casos, a pesar de la distancia y de la falta de convivencia, el cariño permanece intacto, y las afinidades se fortalecen. De repente, volvemos a coincidir en una llamada, o en un encuentro personal esporádico. Y parece como si el tiempo no hubiese pasado; como si la amistad estuviese siempre presente. Y cuando me pasa, me alegro mucho. Siento que es uno de los regalos más valiosos. No sé realmente si esas amistades sientan también lo mismo, ojalá así sea. Bueno, todo este rollo solo para que sepas que a ti te considero así, uno de esos amigos que a pesar del tiempo y la distancia aprecio mucho.