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Crepúsculo: los Cullen técnicamente son cristianos

Crepúsculo: los Cullen técnicamente son cristianos

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Pocas veces me pongo a analizar en extrema usura las vicisitudes. Empero cuando atrapo mi mente pensando, dándole vueltas a una historia, es porque sé que hay algo en ella que me intrigó y necesito sacar a flote lo que es, descifrar todas sus posibles metáforas y referencias. Estoy en una etapa de reflexión, por lo que he releído algunas historias, misma acción que la palabra religión esconde. 

No cabe duda de que las jóvenes que pasaron por su adolescencia, como yo, entre los años del 2009 al 2013, se vieron “afectadas” por el fenómeno mundial llamado Crepúsculo. La historia capturó el corazón de muchas mujeres que, al igual que la protagonista, están en constante búsqueda del amor a una edad prematura, misma hambre que con los años va estableciéndose conforme a la realidad de sus situaciones (en el mejor de los escenarios). 

Algunas líneas en esta historia están llenas de aprobación, otras causan aversión y controversia. No hay historia perfecta, y todo depende de la lupa con la que se mire… o más bien de la persona. Como no hay negros ni blancos en la literatura, decidiré por el momento enfocarme en los aspectos positivos que encuentro en estas series. 

Muchos datos sobre Stephanie Meyer, la autora de Crepúsculo, no los conocía cuando era adolescente. Stephanie nació y vive, al igual que la protagonista, en Phoenix, y se licenció en Lingüística Inglesa. Es una firme creyente de la Iglesia de los Santos de los últimos días (mormones) y muchísimas de sus creencias se ven realzadas en sus escritos, usando la fantasía para transmitir sus valores, algo muy común en los escritores.

Empecemos por decir que esta iglesia es considerada sectaria, no en el sentido peyorativo, sino en su composición. Esto se ve inconscientemente reflejado cuando se nos presenta a la familia Cullen, cuyos miembros procuran no tener relaciones humanas con la gente del pueblo. Sin embargo, tienen un aspecto cautivante que a los ojos de Bella aparentan ser la familia ideal. Como lectores, sabemos que la cuestión que los enajena es, esencialmente, que son criaturas sobrenaturales y deben ocultar su existencia del mundo humano. 

Aquí yo pregunto: ¿no es acaso así como varios cristianos se sienten en relación con el mundo aplastantemente secular? Es, creo yo, un sentimiento recurrente, independientemente de la denominación cristiana que se profese, porque a aquellos cristianos practicantes serios se nos piden varias cosas, la más importante quizá es la “negación de uno mismo en imitación de Cristo” ya que dentro de nuestra naturaleza rota hay una tendencia hacia el mal, y la figura de Cristo nos enseña cómo sobreponernos a ella. 

Este mensaje de fondo lo encontramos en la auto privación tanto del clan de los Cullen como de los Denali por su sed humana, lo que representa para ellos una cruz que cargar por el resto de una eternidad. Puede subrayarse la negación de los pecados carnales (gula y lujuria) y en el caso de los mormones, la abstinencia del alcohol. Hay demasiadas malas interpretaciones que rondan en las mentes modernas, criticando este aspecto como algo retrógrada y hasta arcaico, pero no se puede estar más alejado de la verdad. 

Bajo la concepción católica, por ejemplo, la negación de los deseos no es por masoquismo ni porque la carne sea en sí mala, ya que la materia es en sí buena porque fue creada por Dios. Dominarse no tiene otra intención más que la de hacerse libre, ya que entonces ninguna otra cosa lo domina a uno. Aquella persona que no se domina ni en palabras, acciones, deseos o pensamientos, sino más bien éstas la gobiernan a ella, no es diferente a un animal. Los vampiros ‘nómadas’ como Victoria tienen un aspecto salvaje por lo mismo. 

En contraste, los Cullen eligen renunciar a esta vida y trascender, optando por alimentarse sólo de animales. Edward Cullen elige mantener estos valores a pesar de la tentación diaria que incluso aumenta cuando conoce a Bella, puesto que su sangre es irresistible. He aquí donde hay un punto de contienda, casi de destino fatal a la griega. La mujer que amas es también a la que quieres matar por tu condición. Parece una burla del destino. La cuestión es cómo enfrentar esta disyuntiva. Conectándolo con la realidad es muy común que un chico sea formado bajo el paraguas de una familia cristiana y que los valores aprendidos en casa sean puestos a prueba en la vida adulta. Edward sufre una transformación en la que la confianza de Bella en él le permite confiar en su propia capacidad para superar la tentación y mantenerla a salvo de sí mismo. No por nada la portada de Twilight es una manzana en las manos de una mujer, y su primera cita es la advertencia del fruto prohibido en Génesis. Hay un error en pensar que el fruto es la invitación al sexo, puesto que el primer mandamiento de Dios a los hombres es reproducirse y poblar la tierra. La alegoría al fruto prohibido se refiere más bien al potencial que hay en Edward de matar al amor de su vida, en lastimar a lo que se quiere. No se necesita ser vampiro para hacer esto. Bastan las palabras hirientes, la ausencia o el egoísmo para destrozar una relación. El autocontrol es un tema destacado en la serie: la palabra aparece unas 125 veces a lo largo de las novelas, mientras que los personajes principales luchan por controlar su sed, misma que en la vida real representa las calamidades de las emociones, la atracción o los celos. 

Portada Crepúsculo.

Edward y Bella deciden mantener a la raya su interacción física, esto no solamente por el hecho de que él es un vampiro y no quiere empujar los límites de su sed, sino porque no quieren que su relación sea endeble. En la vida real no hay nada mejor que esperar a tener relaciones sexuales hasta que no haya un compromiso serio, lo que muchas culturas llaman matrimonio. Esto potencializa la relación a ser transformadora, a ambos crecer en cómo se entienden el uno con el otro y en ver si tienen un futuro o no juntos. Si entras en una relación de forma precoz estás al tope de una adrenalina que dura un par de semanas y después se agota, a parte de que las sustancias químicas que el cerebro libera en el acto de unión, tales como la serotonina y dopamina, están diseñadas para amalgamar y hacer menos los defectos de la otra persona. Por decirlo de otra manera, te ciegan a ver el monstruo que tienes de frente. Ese novio o novia que te trató mal desde un principio, pero puedes durar años con esa persona tóxica porque comprometiste la química de tu cerebro desde un principio, y es difícil romper los lazos neuronales. Es una mentira preponderante del mundo posmoderno el pensar que se puede tratar el sexo como algo casual y sin consecuencias. 

A los cristianos no se nos pide solamente atesorar “nuestra virtud” como desea Edward, sino en efecto, se nos demanda no pecar por amor al prójimo. Eso incluye no asesinar, no robar, no desear el bien ajeno. Los Cullen son puestos en contraste con los Volturi, quienes matan a los humanos con crueldad; quieren robar de otros clanes a los vampiros con dones y apetecen, ante todo, del inflamante y terroso poder. Pero no todos los vampiros que se alimentan de sangre humana son malos. Tenemos otros clanes que, al final de la historia, vienen a apoyar a los Cullen en la batalla final de Amanecer. Estos vampiros podrían ser una alegoría que representa a los gentiles, o bien, a las personas no cristianas pero que tratan de llevar una vida más o menos decente. Edward se desprecia por ser lo que es, mientras que Bella le demuestra que ella ve en él lo contrario, de manera similar en que la figura de Jesús nos dice que nosotros no somos el pecado que creemos ser, sino amados suyos.

Así como estas criaturas sobrenaturales logran sacrificarse, Bella sigue la misma línea y prefiere morir que matar a la criatura gestada en su vientre. Ella sabe distinguir la inocencia donde la ve, más en un alma que no tiene por qué pagar los ‘crímenes’ del padre (por heredar su tremenda fuerza y sed) de la misma manera en que nosotros no debemos de disponer de nuestros hijos, ya sea porque van a ser una inconveniencia a nuestra aparente felicidad, porque heredarán los defectos de la pareja o simple y llanamente por pobreza. Nada está escrito, las mentes más brillantes como Jesús, Washington o Einstein nacieron en hogares pobres y se sobrepusieron a las dificultades. Bella es diligente ante un mundo cruel que no la apoya, y que ante la circunstancia del preponderante sufrimiento, deciden deshumanizar a la criatura, llamándola “feto” en vez de bebé, cosa que molesta a la vampiresa Rosalie, cuyo único deseo fue siempre el ser madre y no necesita de sermones para entender que ahí hay una vida que merece ser protegida a cualquier costo. Bella es la madre carnal de Renesmee. Rosalie se vuelve la madre espiritual, la madrina. Bella recibe la inmortalidad en un acto de auto-sacrificio, de la misma manera que Jesús muere para darnos la vida y, aunque en varias ocasiones haya ella jugado el rol de la damisela en peligro, es la heroína de esta historia. Es por ello por lo que cuando se transforma en vampiro la vemos cazar un león de montaña que estaba a punto de terminar con una joven gacela, representando como Bella, a pesar de su condición de mortífera cazadora, sigue manteniendo y preservando la pureza de su alma.

Hay cierta fascinación en la cultura popular por el mundo de los vampiros y los no muertos, creo que no es más que la realidad extrapolada del deseo del alma por vivir eternamente. Hay un principio en el orden espiritual parecido a la ley de la conservación de la energía. Este estipula que lo sobrenatural, una vez reprimido, no se va, sino que se revela de una manera indirecta y comúnmente de una forma distorsionada en una historia. Esto se relaciona con lo que decía líneas atrás sobre dominarse a sí mismo, y también con el génesis: cuando rechazas la autoridad de Dios, sustituyes esa autoridad con otra que, para tu mala suerte, no te ayudará a ser libre. No se necesita ser religioso para crear una historia semejante o comprender lo que digo. Pero no se puede negar que los valores de la cristiandad han permeado la manera en cómo entendemos y trabajamos las historias en Occidente.

Crepúsculo: los Cullen técnicamente son cristianos

Emma 2020, una oda a la buena adaptación

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Recientemente, se estrenó en Netflix la adaptación de la novela de Jane Austen, “Persuasión”. Ha sido muy criticado por tratar de retratar a Anne como Lizzie McGuire en el período de la Regencia, aunque lo encontré original. Su modernización le ha costado caro a la plataforma, que cada vez está más en declive, tanto por la pereza de los guiones de sus películas como por un profundo “wakenismo”, pero como aún no he leído el libro y prefiero no comentar lo que ignoro, que pensé, “¡qué mejor ocasión para rememorar una muy buena versión de otro clásico!” Hablo de Emma, ​​la versión del 2020, un libro que de hecho he leído. La película, dirigida por la aclamada fotógrafa Autumn de Wilde, enfrentó la terrible crisis de la pandemia. Preocupaba que no se recuperaran de los cines vacíos. Despreciar este escenario, a todos les encantó, y aquí comentamos algunos aspectos de por qué lo hacemos.

Primero, sabemos que Jane Austen a menudo ridiculiza a la sociedad en sus novelas, jugando con convenciones literarias que afirmaban que tenías que ser perfecto tanto en cada centímetro de tu ropa como  en todos los aspectos morales sin importar nada. Y una manera perfecta de mostrar esto puede ser con humor.
La adaptación de Emma del 2020 –a diferencia de la película de 1996– muestra una Emma juguetona, casi cómica, angelicalmente divertida.

La película sobresale en bromitas aquí y allá, con colores excesivos en tonos pastel, junto con música afinada, transmitiendo la sensación de que hay algo raro y esta gente está haciendo las cosas artificialmente porque los colores pasteles no se encuentran en la naturaleza, deben ser creados, al igual que las convenciones de la sociedad inglesa. Sin embargo, son casi una oda a este clásico, enriqueciendo todos los rincones de todas partes. El protagonista y el señor Churchill a veces se muestran erguidos con la barbilla demasiado alta para delinear el orgullo. El tono de voz de Emma es tan suave, perfecto para una chica que pretende ser impecable. Se coloca una cinta de burla en la cabeza de la esposa de los párrocos para que el espectador sepa que se trata de una persona desagradable. El temor de que el Sr. Woodhouse se enferme se muestra en el desplazamiento de muchos separadores de habitaciones y en los excelentes gestos del actor Bill Nighy. La adulación del Sr. Elton se muestra con una sonrisa hipócrita.La película es un delicioso pastel de frutas.

En segundo lugar, las elecciones de la directora. Hace un excelente trabajo poniéndonos en la cabeza de Emma, ​​desviándonos a pensar que el Sr. Elton está interesado en Harriet tal como Emma lo planeó y, por lo tanto, terminamos pensando que Emma tiene razón a pesar de las advertencias del Sr. Knightly.

Ilustración Bree Amerlinck.

Cuando el Sr. Knightly aparece en la escena inicial para visitar a sus amigos, Emma, corre rápidamente hacia el piano, fingiendo estar practicando, demostrando que a ella sí le importa lo que él piensa, incluso cuando sabe que las actividades de práctica exceden la paciencia de Emma, ​​porque ella carece de constancia. Su contienda se ve brillantemente cuando los vemos discutiendo, despertando por las habitaciones de la casa, como un círculo sin fin. Nosotros, como público, pensamos que este no es su primer desacuerdo. Es casi una tradición entre los dos.

En el libro, Emma no se da cuenta de que ama al Sr. Knightly hasta el final. La noticia es abrumadora para ella, al caer en cuenta de que se había equivocado todo este tiempo. Pero esta construcción a veces se siente de la nada, mientras que en la película vemos que durante el baile, una chispa de amor y tensión sexual aflora a la superficie de sus manos entrelazadas y sus miradas penetrantes, por lo que cuando los sentimientos de Emma surgen, no nos extraña porque han sido cuidadosamente construidos, a diferencia del libro.

El Sr. Knightley a veces parece ser esta persona rígida en las novelas, siempre acertada en sus predicciones, mientras que en la película lo vemos expuesto, con el cabello suelto y una mirada humilde. Esto se refuerza en las escenas iniciales cuando lo vemos desnudo, a punto de bañarse. La razón por la que algunos directores eligen la desnudez en una determinada escena es para aferrar al público inconsciente la idea de vulnerabilidad, y por tanto, acabamos sintiendo empatía por su personaje.

En tercer lugar y en última instancia, el mensaje sigue ahí. Mientras que en el libro Emma se ha arrepentido por jugar con los deseos de Harriet, causándole gran confusión y dolor. Pero en un libro, no puedes expresar eso, tienes que mostrarlo. En la película, la propia Emma va a buscar a los que ha hecho daño y les ofrece una cesta con una sincera disculpa. Aprender a ser humilde y aceptar que te equivocaste en una percepción del mundo que requiere madurez y te hace crecer. Y, de alguna manera, todos hemos estado allí antes. Tenemos conjunciones y creencias sobre algo que después de una serie de eventos, nos damos cuenta de que nos hemos equivocado, y eso es esencial para la vida. Llegamos a entender que no es culpa de Emma ser así, sino que ella es producto de su sociedad.
A veces la humildad no se aprende con penurias monetarias o materiales sino con errores.

Realmente espero que veamos más de Autumn de Wilde. Y sí, pronto me verán escribiendo sobre Persuasión.

Crepúsculo: los Cullen técnicamente son cristianos

Emma 2020, an ode to good adaptation

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Recently, the adaptation of Jane Austen’s novel, “Persuasion”, premiered on Netflix. It has been highly criticized for trying to portray Anne as a Lizzie McGuire in the Regency period, though I kind of find it original. Its modernization has cost dearly to the platform that is increasingly in decline, both due to the laziness of its movie’s scripts and a deep “wokenism”, but since I have not read the book yet and I prefer not to comment on what I ignore, especially if I enjoyed it so much, so I thought what better occasion to reminisce a very good version of another classic! I’m talking about Emma, 2020, a book that I actually have read. The movie faced the dreadful pandemic crisis. It was worrisome that they would not recover from the empty cinemas. Despite this scenario, everyone loved it, and here we discuss some aspects of why we do.

First, we know that Jane Austen often ridicules her society in her novels, playing with literary conventions that said that you had to be perfect in every inch of your garments and moral in every aspect no matter what. And a perfect way to show this can be with humor.

2020 Emma is ludicrously, almost comically, angelically funny.

The movie excels in little jokes here and there, with excessive colors in pastel, along with high-tuned music, transmitting the feeling that there is something off and these people are doing things artificially because pastel colors are not found in nature, they must be created, just as conventions in English’s society. Yet, they are almost an ode to this classic, enriching all corners everywhere. The protagonist and Mr. Churchill sometimes show themselves straight with their chins too high to outline pride. Emma’s tone of voice is so smooth, perfect for a girl that pretends to be flawless. A ridicule ribbon is placed on the Vicars’ wife’s head to let the viewer know that this is going to be an obnoxious person. The fear of Mr. Woodhouse getting sick is shown by the displacement of many room dividers and the excellent mannerisms of actor Bill Nighy. The flattery of Mr. Elton is shown with a hypocrite smile.

The movie is a delicious fruitcake.

Illustration by Bree Amerlinck.

Second, the director’s choices. She does an excellent job of putting ourselves in the head of Emma, misdirecting us into thinking that Mr. Elton is interested in Harriet just as Emma has planned and, therefore, we end up thinking that Emma is right regardless of Mr. Knightly’s warnings.

When Mr. Knightly comes in the opening scene to visit their friends, Emma runs quickly to the pianoforte, pretending to be practicing, kind of showing that she does care what he thinks, even when he knows that practice activities exceed Emma’s patience, for she lacks constancy. Their contention is brilliantly viewed when we see them arguing, waking across the rooms of the house, as a never-ending circle. We as the public think that this is not their first disagreement. It is almost a tradition between the two.

In the book, Emma does not realize she loves Mr. Knightly until the very end. The news is overwhelming to her, realizing that she had been wrong all this time. But this construction sometimes feels out of nowhere, while in the movie we see that during the dance, a spark of love and sexual tension arises to the surface of their hands entwined and their penetrating looks, so when Emma’s sentiments come into being, they are not strange to us because they have been carefully constructed, unlike in the book.

Mr. Knightley sometimes appears to be this rigid person in the novels, always right about his predictions, while in the movie we see him being exposed, with hair undone and humble sights. This is reinforced in the beginning scenes when we see him naked, about to take a bath. The reason why some directors chose nudity in a particular scene is to cling to the unconscious public the idea of vulnerability, and therefore, we end up feeling for his character.

Thirdly and ultimately, the message is still there. While in the book Emma has repented for playing with Harriet´s wishes, causing great confusion and pain. But in a book, you can’t express that, you have to show it. In the movie, Emma herself goes to look for those whom she has hurt and offers a basket with a sincere apology. Learning to be humble and accepting that you were wrong about a perception of the world requires maturity, and makes you grow. And, somehow, we have all been there before. We have conjunctions and beliefs about something that after a series of events, we come to realize that we have made a mistake, and that is essential to life. We come to understand that it is not Emma’s fault to be like this, but that she is the product of her society.

Sometimes humility is not learned through monetary or material hardships but through mistakes.

I really hope that we see more from Autumn de Wilde. And yes, you will soon see me writing about Persuasion.

El Hospital Ángeles y el fetichismo del modernismo

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Cada vez que veo una nueva transformación, o remodelación de alguna estructura, necesito reflexionar sobre algunas de las cuestiones más ocultas del interior y que se ocultan porque tememos que nos etiqueten de retrogradas o anticuados.

¿Por qué, según el manifesto, de las últimas generaciones de arquitectos, hay un problema de vivienda? ¿Y por qué sigue siendo un problema hoy? ¿De cuándo acá nos dimos el título y el derecho de querer construir todo? La autoconstrucción siempre ha sido la cuestión, nosotros somos los que nos queremos dar la autoría de todo, pero si uno va a Europa, encontrará una gran cantidad de pueblos medievales, todos ellos construidos vernáculamente, con autores anónimos y, sin embargo, constituyen los más grandes patrimonios de belleza que pueden existir.

El problema que veo con las corrientes de la modernidad, independientemente si está es “Closed” or “Open” es que el bloque gris comenzó a multiplicarse como un virus, junto con las mezclas químicas del concreto, el cemento sobre los caminos que solían ser empedrados y los alambres que se asoman por los castillos, porque los auto constructores trataban de imitar lo que los modernos, abanderados con el modelo de la “casa domino” de Le Corbusier, y desde entonces esto no ha parado. Los resultados se dejan ver claros, toda la fealdad visual general del Distrito Federal, ahora Ciudad de México. Cada vez que paso por Avenida Constituyentes me pregunto esto, en tanto veo todas las construcciones que se despliegan ante mis ojos, como el más fiel texto de una novela donde los zombies habitan en estas anomalías que tratan de imitar el lenguaje moderno.  Me dan ganas de poner estos escenarios en una película apocalíptica y después vomitar.

Hemos traído a la vida las distopías de Orwell, Bradbury y Huxley ¿no es acaso coincidencia que parte de la película Elysium (2013) fuera grabada en Neza?

A ti, alumno de arquitectura que estás leyendo esto, ¿alguna vez has hecho algo que en ese momento parecía una buena idea, pero luego te diste cuenta de que no lo era tanto? Una vez que sigues adelante con lo que te estaba tentando y obtienes la perspectiva completa de cuáles fueron los efectos de esa decisión, la sabiduría y la experiencia se precipitan a la escena para informarte que, después de todo, fue una mala idea. Así es como aprendemos.

Tendemos a repetir los mismos errores, una y otra vez, porque hay un empujón que te dice “esta vez será diferente, será divertido, serás más inteligente…” Y es en momentos como este que puedes mantenerte fiel a las conclusiones lógicas a las que llegaste… o puedes descartar la sabiduría de tus experiencias pasadas y romper la fe con lo que crees y que sabías que era cierto. Este mismo patrón persiste en la arquitectura de hoy.

Una analogía sería mirar lo que te atraía hace 15 o 20 años, como las boy bands (sí, te estoy hablando a ti, escuincla mía). Eran novedosos y no habíamos visto ni escuchado nada como ellos antes y estábamos hipnotizados por ellos. Pero con el paso del tiempo, la sabiduría se establece y nos damos cuenta de cuán insulsas y vacías eran sus letras. Eso no quiere decir que las tendencias y las modas no siempre hayan influido en nuestra cultura, porque sería querer tapar el sol con un dedo, pero ha habido momentos en los que esas cosas pasaron a un segundo plano frente a criterios más objetivos, como la belleza.

Sí, lo dije: belleza objetiva. Ahhhhh los ojos de los críticos arden ahora mismo.¿Han leído bien? ¿Es posible que esta don nadie se atreva a hacer semejante declaración?

Es preciso aclarar antes algunos puntos.. El primero es que las expresiones de arte popular de nuestra cultura se basa en criterios arbitrariamente indefinidos. No se basan en nada objetivo (tan sólo revisen al monstruo de arte en Monsters University y como estampa su cabellera contra un lienzo). Su atractivo se basa exclusivamente en el hecho de que son nuevos y diferentes, en otras palabras, la novedad. Y la novedad no es objetiva, y no es siempre buena y por eso no tiene calidad duradera. Nos interesa porque es un espectáculo extraño hasta que perdemos el interés.

Trágicamente, nuestra cultura se ha tragado por completo esto como un medio para vendernos arte. Esta filosofía domina la música popular, las artes y, desgraciadamente, la arquitectura. Lamentablemente, aquellos de nosotros que tenemos hambre de belleza objetiva en el mundo, tenemos que quedarnos hambrientos porque los poderes fácticos no nos la van a dar.

Los edificios clásicos, góticos, románicos y renacentistas, son restos de una época que creía que la belleza es objetiva y atemporal, por lo que buscaron producir un diseño capaz de trascender generaciones y culturas de una manera que la novedad no puede.

Ya nadie diseña edificios así. Todo lo que recibimos son monstruosidades de vidrio que contaminan nuestro campo de visión y pasan de moda en pocas décadas. Hace no mucho, el Hospital Ángeles, cerca de donde vivo, se remodeló a sí mismo. Con los cambios no se preservó la corriente que moldeó ese patrón Tardomoderno, el uso de color fuerte entre terracota y vainilla para contrastar los volúmenes de dos o más losas y esos anchos pretiles en las ventanas tan característico de los años ochenta. Invirtió demasiado para actualizarse y “combinar” con la Plaza Artz que tiene enfrente. ¿Cuál fue el objetivo de su creación entonces? ¿Acaso la utilidad se reduce a la tendencia? ¿Cuál fue el punto de la inversión?

Parece absurdo. No podemos  preguntar ¿y a ti que te importa? Y yo podría responder que me importa mucho, pues es el lugar donde nací.

Todas estas cuestiones me recuerdan a una canción que da la casualidad escucho en este momento.  

It feels a little medieval, if you ask me
Like I’m watching a sequel I’ve already seen
I could tell you what happens to the new king
When he goes out of fashion
FINNEAS (2021)

Crepúsculo: los Cullen técnicamente son cristianos

¿Por qué la arrogante Emma resuena con muchas chicas hasta el día de hoy?

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Hay muchos tipos de desafíos cuando se trata de escribir una historia, y a Jane Austen le gustaba llevarlo al límite. Según James Edward Austin Lee, sobrino de ella, en sus memorias sobre Jane fechadas en 1870, dice que al comenzar la novela Emma, ​​Jane, anunció que iba a crear una heroína desagradable ¿Cómo puede ser posible? ¿No es la característica principal de un protagonista que él o ella debe ser simpático, de lo contrario, por qué el público se molestaría en donar su tiempo para leerlo?

Puede que Emma no sea agradable por sí misma, pero uno se puede identificar con ella.

La receta de Jane para que el lector se identifique con un personaje consiste en mostrar la virtud principal, un defecto o una debilidad, un objetivo y, lo que es más importante, una creencia mantenida que cambia a lo largo de la historia.

Y eso es lo que Emma Woodhouse hace preciosamente.

Se nos dice que es una niña rica y mimada y que todos a su alrededor afirman esa creencia. Desinteresada en el matrimonio para sí misma, ha tenido un logro reciente sirviendo como casamentera de su antigua niñera y, como resultado de esto, la introdujo en la alta sociedad. Emma quiere repetir este experimento, por lo que convierte a Harriet, una joven huérfana, en su protegida, para buscar al  mejor prospecto. Al hacerlo, Emma, manipula a Harriet para que nunca se conforme con poco, para que desprecie su primer interés amoroso y mire a los hombres por debajo de ella hasta el punto de no ver aquello que es razonable según su situación. En la Era de la Regencia y hasta tiempos recientes, los hijos naturales eran una carga, ya que tenían pocas posibilidades de tener éxito en encontrar verdaderas relaciones a largo plazo debido a los prejuicios arraigados en la sociedad.  La forma en que Emma alienta a Harriet es muy cercana a nosotros porque muchos la hemos experimentado, especialmente en la escuela secundaria.

Ilustración de la edición francesa de Emma. Autor: Hugh Thomson.

La influencia, ya sea buena o mala, es un tema muy común en las amistades.

Cuando una amiga cree que sabe más que la otra y asume el rol de guía, moldea las elecciones que esa amiga hace en el camino… hasta que a veces es demasiado tarde para revertirlo, creando una falta de identidad que termina lastimando a la persona.

El orgullo es lo más terrible porque impide ver. Emma quiere ser el modelo de su tiempo, es decir, perfectamente perfecta, y eso es lo que se convierte en su debilidad. Ella es perfectamente buena, con sentimientos desbordados y poco ingenio. Pretende ser muy hábil en la comprensión de los idiomas modernos, sobresaliendo en la búsqueda de las artes y el piano. Sin embargo, aquí es donde entra en juego su amigo-némesis, y más tarde su interés amoroso: el Sr. Knightly. “Emma sabe que nunca la halago”. A diferencia de todos los demás en Highbury, que ven poco o ningún defecto en Emma, ​​el Sr. Knightley reconoce un sentido de superioridad que la lleva a creer que puede leer los deseos de las personas e instarlos a actuar de acuerdo con su voluntad. Ambos están interesados ​​en ver por el bien de Harriet pero tienen opiniones diferentes sobre el camino que debe tomar. Uno piensa que debería casarse con una persona conocida de la alta sociedad. La otra piensa que esto es imposible por sus circunstancias y que debe lucir de acuerdo a su estatus social, es decir campesina. Ambos planean emparejar a Harriet por lo que los dos son Cupidos (esta escena en realidad se muestra en la película de Emma de 2009). 

Me encanta la dinámica de los contrarios porque los hombres y las mujeres están destinados a complementarse entre sí y, por lo tanto, tienen opiniones diferentes hasta que encuentran un término medio donde pueden avanzar juntos. Sabemos con certeza que en la naturaleza, las mujeres representan el caos y los hombres representan el orden, estas fuerzas motrices y representaciones tienen sus raíces en la psicología antigua. Emma ve lo que quiere ver según su fantasía, mientras que George tiene el pie en el suelo.

Portada del libro Emma. Fuente Universidad de Indiana.

 Otro detalle importante que me parece tan querido es el hecho de que mientras todos te mientan en la cara, la persona amada te obsequiará con un espejo. Me recuerda a Proverbios en la Biblia que dice que los amigos son importantes porque te dirán lo que te falta, mientras que el enemigo no lo hará, el enemigo se beneficia de tu ignorancia. Nos enriquecemos cuando las personas que amamos nos ven por lo que somos, con nuestras limitaciones y virtudes, y nos hacen saber dónde podemos mejorar.

La dinámica entre los dos es a menudo un tema recurrente en los romances de realismo, lo que significa que aquellos que son contrarios terminan juntos.

Jane Austen desafió la norma contemporánea aceptada de que las heroínas deben conformarse a los ideales de la sociedad, poniendo sobre los hombros de muchas mujeres una gran cruz. En ese momento, se suponía que las heroínas eran debidamente sumisas, humildes, inseguras de su propio juicio y, por supuesto, poseían varios logros femeninos junto con una elegancia de gusto innata. Algo de este tipo de ideal sucedió a principios de la década de 2000, aunque con valores diferentes. Las modelos y actrices tenían que ser súper delgadas, de belleza caucásica, y una doble moral calificaba cualquier mal comportamiento de una mujer como un escándalo, no así para los hombres. Mientras que ahora, dos décadas después, la vulnerabilidad, junto a un renacido romanticismo, es un tema de actualidad en estos días. Vemos más y más figuras públicas siendo más honestas y abiertas.Esa es una de las razones por las que Jane Austen sigue siendo tan actual.

A diferencia de muchos de sus personajes que son defectuosos pero simpáticos (como Elizabeth Bennet, por ejemplo), Jane logró crear un personaje que no es afable. Muchos lectores la encuentran vanidosa, engreída, mimada, mezquina, controladora, snob y arrogante. Estas son algunas características que se le atribuyen y que, por supuesto, están muy alejadas de la heroína femenina ideal. Para Jane no es suficientemente radical crear una heroína defectuosa como Elizabeth Bennet, sino que va mucho más allá con Emma Woodhouse. Se supone que las mujeres deben ser atractivas para otras personas y, ¿qué significa esto realmente? Si tienes la intención de ser agradable para los demás, significa que estás subyugado a las opiniones de otras personas. Significa que tienes un lugar de valor externo en lugar de uno interno. Si buscas ser agradable para otras personas, entonces tu valor proviene de la forma en que otras personas se sienten acerca de ti en lugar de tu propio sentido de autoestima. Entonces, al crear una heroína desagradable, Jane Austen, no solo no está creando una imagen de perfección, sino una provocativa antítesis de una mujer.Emma rompe una regla cardinal de la esperada feminidad.

Las novelas de la época eran una herramienta para condicionar a las jóvenes lectoras, pero Jane estaba cansada de esta limitación. Muchas novelas eran conductas ficticias, mientras que el realismo representa a personas reales. No estamos operando en el tipo de polaridad en la que una mujer es o un ángel o un monstruo. Emma puede ser desagradable, pero tiene cualidades redentoras, se preocupa profundamente por su padre y no es inmoral ni mala. Al tratar de emparejar a Harriet, no lo hace por malicia. Emma admite que se ha equivocado y, por tanto, crece en madurez.

Mi pregunta para los lectores, hasta cierto punto es ¿no preferirían encontrarse con un personaje matizado complejo y difícil que refleja la mezquindad de los autoengaños en la vida real en lugar de alguien que hace todo bien? El reto de Jane Austen es hacer reflexionar a los lectores sobre este tema. Si encuentras a Emma insoportable, ¿qué dice eso sobre ti?

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