Nuevo León: Un gobierno bruto

por | Abr 8, 2025 | 1 Comentario

Por Mariana Mares

El progreso empresarial nos está matando. La conversación política en Nuevo León se basa en qué tan ideal es la vida que lleva aquel influencer nepo baby que ahora es candidato a algún cargo público o cuántos seguidores tiene. ¿Por qué el mal llamado pueblo neolonés, no cuestiona las narrativas clasistas de la autoridad ejecutiva estatal? Samuel García ha proclamado un discurso de progresismo tóxico en el que, asocia el “ascenso” de la clase trabajadora con la ultraproductividad, con el consumismo, con la migración de empresas extranjeras a nuestro territorio que solo (y que quede claro) beneficia al compadrismo San Petrino, empresarial y familiar, del propio gobernador, que por cierto tiene más seguidores en Instagram que cualquier otro.

La seguridad con la que Samuel García promueve el progreso empresarial, provoca en la sociedad un efecto de aceptación y seguridad, esto dado a que, de la mano de Mariana Rodriguez, han creado una especie de culto a la aspiración ajena. Sus seguidores que luego son votantes, razonan que, si Samuel negocia al estado como negocia sus finanzas, entonces un día seremos tan ricos como ellos; y se sienten un paso más cerca de ello porque pueden endeudarse por un iPhone o un Tesla o una membresía de Costco sin poner en juego si comen o no, esa misma gente, es la masa ciega de la sociedad que se niega a creer que aquellos a los que aspiran ser, son los mismo que hacen tratos con constructoras para lavar propiedades millonarias. Ignoran apáticamente el incremento vagamente fundamentado de las tarifas del transporte público ¿por qué?, porque en Nuevo León, la cultura no incluye el diálogo político en la mesa, sino el debate futbolístico del clásico del fin de semana.

Quizás crean que no les afecta, puesto que ese cúmulo de followers se creen superiores a la clase baja porque ellos sí tienen auto propio, olvidando que condenaron una década de su actividad económica para ser algo distinto a la mayoría, para ser alguien que no tiene “necesidad”. Tal vez por esa falta de pensamiento crítico de la sociedad al que la clase trabajadora esta condenada, es tan fácil para Samuel dar largas cuando se le cuestiona por qué no clausura las refinerías y plantas de producción que contaminan el aire en Monterrey a un nivel que supera los limites de la salud; su fandom lo respalda.

El cinismo de los poderosamente brutos en Nuevo León, no deja nada que desear. Mariana Rodríguez tiene una sola lógica: si el pueblo se queja tanto de la contaminación, ella ofrece alternativas que a su vista son viables (vista a corta distancia: vista a su sociedad, a su círculo de colonos), la esposa del gobernador, la candidata a alcaldesa por Monterrey (que reside en San Pedro), la influencer favorita del pópulo, ofrece en pleno tiempo de protesta en contra de toxinas en el aire que matan, que enferman y que atentan contra la vida de nacidos y no nacidos, un descuento y promoción de un purificador de aire que cuesta tres meses de salario mínimo. Esa falta de empatía no se fomenta sola, es el conformismo, mismo que ha llevado a la ciudadanía a caer en manos de líderes político-sociales tan deplorables como ignorantes de toda responsabilidad que abarca un cargo público. No saben servir, solo ser servidos: “En Estados Unidos, que son más como nosotros, los norteños, casi no usan transporte público… el objetivo de los regios es sacar un carro propio” (García, Samuel 2025), por ello, es ilógico que el ciudadano exija la recesión del tarifazo al transporte público.

Hasta que la sociedad de Nuevo León y México en general, no se indigne lo suficiente, no reaccione y levante la voz, o no ponga el tema político sobre la mesa, no habrá un progreso en la personalidad de las figuras de autoridad que gobiernen. Generar un pensamiento crítico es fundamental para medir y criticar justamente las acciones y decisiones que los gobernantes y afines llevan acabo en congresos, en reformas, en decretos, en mandamientos y en stories.

Redacción

Redacción

1 Comentario

  1. Andrea Fajardo

    Necesitamos más políticos que tengan los pies más en la tierra.

    Responder

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