Crímenes de guerra

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Por Natalia Malinko

He tratado de escribir algo todo el día, después de los descubrimientos horribles de cientos y cientos de cadáveres de los civiles en la ciudad de Bucha, cercana a la capital Kyiv de mi querida Ucrania. Expresar de alguna manera la indignación, el dolor, la desesperación, hasta el odio hacia esas criaturas inhumanas llamadas «soldados rusos». Y no puedo. Tengo un nudo en mi garganta, una piedra en mi corazón. Tal atrocidad es inconcebible. Veo fotos y no puedo respirar. Jovencitos y hombres en la edad entre 16 a 60 años de edad, muchos con las manos atadas a la espalda, y el «tiro de gracia» en la cabeza. Ciclistas muertos sobre la carretera. Toda esta región cercana a la capital: Bucha, Irpin, Hostomel, Makariv, Borodyanka fue acribillada, masacrada, destruida, violada y saqueada.

No puedo ni pensar en las niñas de 10 años violadas con tal brutalidad que toda su parte femenina fue hecha trizas. Cadáveres desnudos con signos de violación de 5 jovencitas ucranianas directo sobre una carretera. Video de un criadero de perros con todos ellos muertos porque les dispararon «los grandes liberadores rusos», hasta a los cachorros los mataron. Cadáveres de los mismos oficiales del ejército ruso abandonados por doquier, ya que sus subordinados prefirieron saquear y robar en las casas ucranianas a darles una sepultura a sus compañeros.

Atrocidades inimaginables. Crímenes imperdonables.

Y lo que más me ofende es la pronta respuesta de las llamadas «autoridades rusas», del ministerio de defensa de Rusia en particular, y del ministerio de relaciones exteriores diciendo que todo eso lo hicieron… ¡los mismos ucranianos!

Soldados rusos matan, violan, masacran, saquean y mienten, mienten, mienten.  ¡Y vuelven a mentir! ¿Acaso creen que no se harán los peritajes e investigaciones pertinentes involucrando a los organismos internacionales? ¿Acaso creen que no hay testigos vivos de sus crímenes?

En La Haya ya se abrió la carpeta de investigación de los crímenes de régimen de Putin en mi país Ucrania. Tarde o temprano la justicia se hará. Sólo que ya no podrá ser resucitada toda esta gente de Ucrania, muerta por los criminales rusos.

P.D. No publico las fotos y videos. Las pueden encontrar por cientos con solo poner en su buscador las palabras: Bucha, Irpin, Hostomel.

Heridas de guerra

Heridas de guerra

Foto de portada: Infantes de marina argentinos en la toma de las Malvinas 1982.

Este 2 de abril se cumple un sentido aniversario: 40 años del inicio de la Guerra de Malvinas entre la República Argentina y el Reino Unido. 

Tras un largo historial de reclamos territoriales, Argentina, bajo el gobierno de facto de la dictadura de la Junta Militar, inició acciones bélicas con el fin de recuperar la soberanía de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur. Hacia finales de junio de 1982 la guerra finaliza. La ocupación inglesa prosigue en los territorios en disputa. Pero el conocido “Conflicto del Atlántico Sur” sigue vigente de múltiples maneras

Islas Malvinas vistas desde Google Earth.

No se trata aquí de analizar la justicia de las demandas diplomáticas. Tampoco se trata de juzgar las estrategias militares utilizadas. Ni siquiera de rememorar los detalles históricos de su desenvolvimiento. Ni de retratar el controvertido perfil de los respectivos líderes políticos de ambos países, Leopoldo Fortunato Galtieri y Margaret Thatcher, que llevaron adelante esta contienda. 

Siete años tenía yo cuando se desató la guerra. Lejísimos estaba de la zona de conflicto. Difícil es describir con exactitud las vivencias totales de esos días, pero euforia, exaltado patriotismo, ansia de victoria, se encontraban entre ellas, exacerbadas como siempre por la mano de la propaganda oficial.  Pronto el insensato orgullo se trocó en desazón. La guerra se perdió y con ella cientos de irrecuperables vidas.  

Cementerio argentino de Puerto Darwin. Foto: Tomás Terroba

Recuerdo haber ido con mi familia a despedir un tren que trasladaba soldados rumbo al lejano sur. Les llevamos algunos chocolates y revistas para acompañarlos de alguna manera en su travesía. Para mí eran hombres enormes. Pero muchos eran muchachos muy jóvenes, algunos con ojos aún adolescentes, que con valiente arrojo se enfilaban hacia esas frías tierras australes, casi míticas, donde habrían de conocer cara a cara la extrema aspereza del combate. 

Jamás sabré si alguno de ellos regresó. Jamás conoceré los rostros aún llorosos de las madres y los padres que los aguardaban. Pero sí me tocó conocer más de cerca la historia de una compañera de escuela, por un lado, y la de un amigo, por otro, ambos niños entonces de mi edad, hoy adultos, que habrían de crecer en la dura ausencia de sus respectivos padres, muertos en aquellas islas.

Y de eso se trata ahora aquí: se trata de hijos, se trata de padres, se trata de hermanos, se trata de nietos, se trata de vecinos, se trata de amigos, que esa guerra jamás devolverá. 

Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur.

Hoy nos toca presenciar, aún de lejos, otra vez más el mismo desgarro que la guerra provoca. Hace apenas poco más de un mes, en Ucrania, había mujeres y hombres ocupándose simplemente de las cuestiones de su vida cotidiana. Hoy lo cotidiano para ellos es la muerte. Allí hoy hay familias, barrios y ciudades enteras sumidas en la desolación. Y tanto en Ucrania, como en Rusia, hay madres y padres, hijos e hijas, hermanos y hermanas, que jamás recuperarán a sus seres queridos. 

No sabemos aún cuál será el desenlace de este desastre, ni el de las demás guerras aún activas en otras partes del planeta. Lo que sí sabemos es que, si alguna vez terminan y un día se llegara a conmemorar los 40 años de su fin, al igual que con las de Malvinas, todas esas heridas de guerra, seguro aún no habrán sanado. 

Cementerio argentino de Puerto Darwin. Foto: Chris Harris

Ucrania: Perplejidades y miedos

Conversación con el Prof. Dr. Francisco Gil Villegas

¿Cuál es la génesis de esta lamentable invasión? ¿Qué tiene que ver esta decisión de Putin con el pasado de la Unión Soviética? ¿Qué papel juega la propaganda y la mentira en esta guerra híbrida?

Spes, conversacíon con el Dr. Francisco Gil Villegas
Heridas de guerra

Opinión de una civil: Los rusos no queremos la guerra, pero tenemos que sufrir sus consecuencias

Por Ekaterina

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Nota del editor: el siguiente texto no es un artículo de análisis, sino la opinión de una ciudadana rusa. No pretende abarcar las múltiples opiniones al respecto, sino la propia y de otros ciudadanos anónimos que la comparten. Por motivos de seguridad su identidad debe permanecer anónima.


Soy rusa y me gustaría que todo el mundo supiera que muchos en Rusia no apoyamos la guerra en Ucrania, excepto aquellos influenciados por la propaganda. Nuestros corazones sufren por la gente de Ucrania. Muchos rusos tenemos parientes ucranianos y durante mucho tiempo nuestras naciones han sido amigas.

Cuando comenzó la guerra, los rusos nos conmocionamos y empezamos a pedir la paz inmediata. La petición en línea para detener la guerra consiguió un millón de firmas en tan sólo cuatro días. Por desgracia, en este país sólo cuenta la opinión de una persona, pero somos la gente común la que suele sufrir las consecuencias de sus decisiones.

Las personas criadas en sistemas democráticos pueden afirmar que merecemos nuestros sufrimientos porque nosotros mismos hemos elegido a nuestro presidente. Quizá tengan un poco de razón, aunque no hace falta decir, que una dictadura personalista no es el tipo de régimen en el que se pide tu opinión.

Durante muchos años nuestro país ha sido dirigido por un dictador –que en los últimos días ha destruido continuamente nuestra estabilidad política y económica, que él mismo consiguió crear en los primeros años de su mandato– al que nadie se atreve a detener. Se ha rodeado de personas que aprueban inmediatamente todo lo que propone y que tienen miedo de decir una sola palabra contra él. En cuanto a la gente de a pie en Rusia, debo admitir, que a las autoridades no les importamos. Su única misión consiste en ser los lame-botas de Putin.

A estas alturas, parece que las autoridades se han dado cuenta del gran error que es la guerra. Sin embargo, los dictadores nunca admiten sus fracasos. Y como resultado, las autoridades se esfuerzan por suprimir nuestras libertades e impedir que sepamos y hablemos sobre esta terrible guerra. Las personas que intentan participar en protestas públicas son golpeadas y multadas o encarceladas. Desde el 24 de febrero la policía ha detenido a más de 8000 personas en las protestas. Los últimos medios de comunicación independientes fueron cerrados y muchas redes sociales están bloqueadas. Además las autoridades han promulgado una nueva «ley»: cualquiera que intente difundir «falsedades» sobre esta guerra en público puede recibir hasta 15 años de prisión. Por «falsedades» entienden todo el material que no se ajuste a la versión oficial de lo que está ocurriendo. Incluso no se nos permite llamar a esta guerra «guerra». Dicen que en su lugar deberíamos utilizar el término «operación especial».

Además de ser oprimidos desde dentro, somos golpeados con sanciones sin precedentes desde el exterior. Muchas empresas internacionales han cerrado sus oficinas en Rusia. El suministro de bienes de consumo y medicamentos de muchos países se ha detenido. Grandes empresas como Apple, IKEA y H&M han cerrado sus tiendas y detenido el comercio en línea. Airbus y Boeing han interrumpido el suministro de piezas de aviones y servicios a las aerolíneas rusas y muchos países occidentales han prohibido el acceso de las compañías aéreas rusas a su espacio aéreo. Como resultado ahora es casi imposible salir del país. Muchos bancos rusos han sido excluidos de SWIFT. El rublo ruso (nuestra moneda) tiene una devaluación récord. Nuestra economía se está derrumbando y la gente está perdiendo sus puestos de trabajo.

Parece que el mundo entero participa en una competencia gigantesca: los participantes se esfuerzan por hacer la vida de la gente de a pie en Rusia lo más insoportable posible. Entiendo que el objetivo de las sanciones sea un intento de detener a Putin. Sin embargo, me gustaría aclarar dos cosas. En primer lugar, la empatía por los sufrimientos de la gente común en Rusia casi nunca ha sido motivo para que las autoridades cambien nada. Me temo que Putin no detendrá esta guerra aunque todos nos muramos de hambre… En segundo lugar, estas sanciones pueden poner a los rusos en contra de Occidente. Hay bastantes personas en Rusia que no apoyan la guerra, pero que al mismo tiempo guardan rencor a Occidente por las sanciones. Nos sentimos abandonados por nuestro propio país y por el resto del mundo.

Así que aquí estamos ahora… El  pobre y amenazado pueblo, rechazado por el mundo entero, bajo el tirano sinvergüenza que está matando a nuestros hermanos y hermanas de Ucrania para satisfacer sus ambiciones imperialistas. Mi única esperanza es que esta pesadilla no pueda durar mucho más tiempo. La situación económica y política en Rusia es peor que nunca. Creo firmemente que esta guerra presagia el colapso de la dictadura en nuestro país. Al cometer este terrible error, Putin, ha acelerado su caída. Este régimen está agonizando y mucha gente pronto lo entenderá. Nuestros antepasados derrocaron al zar en 1917 y creo que nos ha llegado la hora de hacer lo mismo con este régimen.

Heridas de guerra

Ayuno por Ucrania

Por Pbro. Mario Arroyo

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Como todos los años, llega el miércoles de ceniza, y con él la cuaresma. Pero este año es especial, pues el Papa Francisco nos invita a ofrecer a Dios el ayuno propio de este día por la paz en Ucrania. Hermosa intención, maravilloso deseo, pero, ¿en qué beneficia a los ucranianos el que yo me prive del desayuno? Indudablemente, sólo desde una óptica de fe puede comprenderse el misterioso pero real vínculo entre nuestras acciones y el gran teatro del mundo. Francisco tiene esta perspectiva privilegiada, que podríamos calificar como “realidad aumentada”, sirviéndonos del término propio de un desarrollo tecnológico hodierno. Es decir, la misma cruda realidad que todos vemos por los medios de comunicación, pero aumentada con la visión propia de la fe.

¿Qué nos dice esta “realidad aumentada” característica de la fe? Que no somos versos sueltos, puntos autónomos, libres e independientes entre sí, sino que formamos una gran sinfonía en la que misteriosa pero realmente estamos todos unidos y entrelazados. Es el dogma de “la comunión de los santos”. Las obras buenas que haga yo ayudan no sólo al beneficiario directo, sino que tienen un eco positivo en el conjunto de la humanidad, y hacen de este mundo un hogar más humano, más digno de la persona.

Junto con la “comunión de los santos”, la perspectiva de la fe nos indica que Dios y su providencia no se han ausentado de la historia; no es el dios deísta, que crea el mundo y se olvida de él. No, el Dios cristiano se compromete con el mundo e interviene, pues es, en definitiva, “el Señor de la Historia”. Digamos que, siempre desde una perspectiva de fe, como la que nos transmite Francisco con su petición de ayuno, los protagonistas de esta trágica historia no son solo Putin, Zelenski y Biden, sino también, de un modo discreto pero eficaz, como tras bambalinas, Dios mismo. En efecto, ya san Juan Pablo II hablaba de la misericordia de Dios como una fuerza que pone un límite a la capacidad de mal que anida en el corazón humano. El ayuno tiene como objetivo “mover” a esa misericordia para que ponga fin a la guerra, por derroteros que solo Dios y su providencia pueden vislumbrar.

Por ello, la visión cristiana de la guerra, sin dejar de ser realista, de forma que la considera, en cierto sentido, como el sumo mal, no es desesperada. Al contrario, mira la cruda situación con confianza y redescubre un misterioso y peculiar protagonismo, de modo que sus acciones ordinarias pueden sumar una ayuda al encuentro de una solución digna para el conflicto. Es decir, el cristiano no se desentiende y se encoge de hombros, como diciendo: “nada puedo hacer, soy muy pequeño, esto me agarra muy lejos”; no simplemente se deja abrumar por las escalofriantes imágenes que nos transmiten los medios de comunicación; por el contrario, al contemplar tanto dolor y sufrimiento, se siente interpelado personalmente para ofrecer su contribución espiritual a la solución de la guerra.

Protesta solidaria hacia Ucrania en Berlín. Foto: Leonhard Lenz.

En este sentido, la fe nos convierte de espectadores aterrorizados y pasivos, a protagonistas, misteriosos pero reales, de la historia. De ahí la petición de ayuno ofrecido por Ucrania por parte del Pontífice. Es la convicción de que cada uno es importante, “cada uno es necesario” (Benedicto XVI), cada uno puede ofrecer su granito de arena para construir la paz. Es el pecado del hombre el que espiritualmente causa la guerra; es la conversión del hombre, la que espiritualmente consigue, de la misericordia de Dios, la paz del planeta.

Por eso embona muy bien el precedente discurso -descabellado para quien carezca de una visión de fe- con el lema que Francisco nos propone para la cuaresma y que toma de san Pablo: “No nos cansemos de hacer el bien, porque, si no desfallecemos, cosecharemos los frutos a su debido tiempo. Por tanto, mientras tenemos la oportunidad, hagamos el bien a todos”. Así, nuestra respuesta personal al desbordarse del mal propio de la guerra es “ahogar el mal en abundancia de bien” (san Josemaría) en nuestra vida, con la esperanza de que ese bien reboce y contribuya a la paz en Ucrania. Como respuesta a la guerra el cristiano ofrece una batalla espiritual, se siente interpelado, protagonista y no espectador de la historia. Como diría san Pablo, “no te dejes vencer por el mal, vence al mal con el bien.”

Heridas de guerra

Opinion from a civilian: the Russians do not want the war but they have to suffer from its consequences

By Ekaterina

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Editor’s note: the following text is not an analytical article, but the opinion of a Russian citizen. It is not intended to cover the many opinions on the subject, but her own and those of other anonymous citizens who share it. For security reasons her identity must remain anonymous.


I am Russian and I would like everybody to know that not many people in Russia do really support the war in Ukraine except for those who are brainwashed by propaganda. Our hearts ache for the people in Ukraine. Many of Russians have Ukrainian relatives, and for a long period of time our nations had been friends.

When the war began, the Russians were shocked and started pleading for an immediate peace. The online petition for stopping the war gained one million signatures within just four days. Unfortunately, there is only one person whose opinion counts in this country but it’s common people who usually suffer from the consequences of his decisions.

People raised in democratic systems may say that we deserve our sufferings because we have elected our president ourselves. They may be partly right, although it is needless to say that personalist dictatorship is not that kind of regime where your opinion is asked for.

For many years our country is being run by the dictator, who is now continuously destroying the political and economic stability, which he has managed to create himself during his first years in office. However, no one dares to stop him. He has surrounded himself with people who immediately support everything that he proposes and who are afraid to say a word against him. As far as the ordinary people in Russia are concerned, I must admit that the authorities do not give a damn about us. Their only mission is to lick Putin’s boots.

By now, the authorities seem to have realized how great a mistake this war was. However, the dictator never admits his failures. As the result, the authorities are going out of their ways to suppress our freedoms and to prevent us from knowing and saying the truth about this terrible war. People who try to take part in public protests are beaten and fined or put in prison. Since 24 February, the police have arrested more than 8000 people at anti-war protests. The last independent media are closed and many social media are blocked. Moreover, just right now the authorities have issued a new “law”: now anyone who is trying to spread “fakes” about this war in public can get up to 15 years in prison. By “fakes” they mean the materials which do not conform to the official version of what is happening. We are even not allowed to call this war a “war”! They say we should use the term “special operation” instead.

In addition to being oppressed from the inside, we are being hit with the unprecedented sanctions from the outside. Many international companies have closed their offices in Russia. The supply of goods and mediсaments from many countries has stopped. Giant retailers like Apple, IKEA and H&M have shut down their stores and stopped online trade. Airbus and Boeing have halted the supply of aircraft parts and services to Russian airlines, and many Western countries have banned Russian carriers from its air space. As the result, it is nearly impossible now to leave the country. Many Russian banks have been cut from SWIFT. Russian Ruble (our currency) has a record devaluation. Our economics is collapsing and people are losing their jobs.

It seems like the whole world is taking part in a giant competition — the participants are struggling to make the lives of common people in Russia as unbearable as possible. I understand that the aim of the sanctions is to stop Putin. Nevertheless, I would like to clarify two things. Firstly, the empathy for the common people’s sufferings in Russia have almost never been a reason for the authorities to change anything. I am afraid that Putin will not stop this war even if we all starve… Secondly, these sanctions can turn the Russians against the West. There are quite a few people in Russia who do not support the war but at the same time hold a grudge against the West because of sanctions. They feel abandoned both by their own country and by the rest of the world.

So here we are now… The threatened, dismayed and poor people, rejected by everybody, under the bloody tyrant who is killing our brothers and sisters in Ukraine to satisfy his imperialist ambitions.

My only hope is that this nightmare cannot last like this much longer. The economic and political situation in Russia is worse than ever. I firmly believe that this war foreshadows the collapse of dictatorship in our country. By committing his terrible mistake, Putin has hastened his fall. This regime is agonizing already and many people will soon understand this. Our ancestors overthrew the tsar in 1917 and I believe it’s time for us to do the same.

MDNMDN