Una oferta que no podrás rechazar: del Padrino a Gomorra

Una oferta que no podrás rechazar: del Padrino a Gomorra

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Llegamos a Catania, Sicilia, cuando ya estaba oscuro. Tomamos el autobús hacia el centro y nos bajamos en el puerto. No era un malecón en el que se pudiera pasear, sino que era la zona del puerto de carga, con contenedores y barcos gigantes. En resumen: una zona poco turística. 

Al menos otras cuatro personas se bajaron en la misma estación. Los autos y motonetas no se detenían, así que le dije a Steffen, mi compañero de viaje, que ignorara su mentalidad alemana, porque cruzaríamos la calle a la italo-mexicana. Después de varias semanas se acostumbró, aunque realmente le fastidió la velocidad y la falta de reglas viales. 

Una vez, del otro lado, continuamos derecho al menos cuatro cuadras más. Cabe destacar que era una calle empinada de un sólo sentido, aunque esto no evitaba que se estacionaran. Habían varias bolsas de basura y un polvo negro –al día siguiente a plena luz me di cuenta de que el polvo negro era ceniza del volcán Etna- la zona se veía un poco descuidada y nos pusimos nerviosos. Finalmente, giramos a la izquierda en una estrecha calle, obscura y solitaria. Steffen me preguntó si llegamos a la dirección correcta. Eso es lo que marcaba el mapa, pero, si el lugar estaba muy mal, al día siguiente buscaríamos otro. 

Edificios abandonados en Catania. Foto: A. Fajardo

Cuando reservé la habitación me fijé que era un lugar muy céntrico a un precio relativamente razonable. Después leí en los comentarios que los turistas percibían que el barrio no era muy tranquilo, pero, para los primeros días en que no tendríamos un auto, estaría bien. Claro que después, sabiendo que el mayor índice de autos robados es en Catania, preferí buscar otro lugar para la última noche. Afortunadamente, nunca utilizamos el seguro en Sicilia.

Giuseppe nos abrió el portón y, después de saludarnos, nos advirtió: “esta calle puede llevarlos directo al centro, pero mejor no la usen, especialmente de noche. Si quieren ir al centro salgan de nuevo a la calle más ancha y después caminen por la avenida o una de las calles principales. No pasa nada, pero mejor no vayan por ahí.” Teníamos hambre, así que después de dejar las maletas, caminamos hacia la calle principal y encontramos un local a punto de cerrar en el que compramos una arancina, que es un plato típico siciliano, una bola de arroz empanizado relleno de Ragù u otros sabores.

Hicimos caso a la advertencia. Volvimos y cenamos en la habitación. Al día siguiente, respaldados por el sol, comprobamos que la zona no era tranquila, que en la calle por la que no deberíamos pasar había varias prostitutas y chulos. La calle estaba prácticamente vacía y aún así te sentías observado. También encontramos muchísimos edificios abandonados, un fenómeno que se observa en toda Sicilia.

Casas abandonadas en Paceco, provincia de Trapani.
Foto: A. Fajardo

Entre Sicilia y México hay muchas semejanzas: el paisaje –las buganvilias y nopales– a veces árido, otras montañoso, es una de ellas, pero sobre todo la gente amable, dispuesta a ayudar y de carácter alegre. Otra semejanza se observa en los cambios radicales de zonas: caminas por un lugar normal y, si te desvías una calle, entras a un barrio que ya no es bonito, ni limpio, ni tranquilo. Esto sucedió varias veces, pero recuerdo una especialmente. 

Hace más de ocho años estuve una semana en Palermo y fue un tiempo fantástico, así que quería rememorar aquella semana de mi juventud. Y claro que lo hicimos, por ejemplo, cenamos en el mercado de la Vucciria, justo como lo hice hace años con mis amigos, aunque ahora el mercado es bastante popular, especialmente para los turistas. Buscando las calles que antes había recorrido, de pronto, nos encontramos caminando en una zona en la que nos sentimos un poco inseguros, las calles y los edificios se notaban abandonados y lo único que pudimos hacer es caminar lo más rápido posible e intentar orientarnos buscando la catedral. No me espanta. Lo mismo sucede en México.

Ni siquiera era el barrio más peligroso; aquel en el que los policías viven acuartelados en la estación -como  nos contó un amigo que además es militar- en el que el ejército entra como si estuviese en situación de guerra: siempre en contacto con la caserma, monitoreando sobre todo su entrada y salida. Mi amigo confesó que al entrar al barrio Zen1, en la zona de Brancanccio, experimentaba el mismo estado de alerta que el periodo que pasó en Afganistán. No es una exageración. En las zonas en las que estas organizaciones mandan, la mortandad es equiparable a las zonas en guerra. 

Streetart en algún barrio palermitano. Foto: A. Fajardo

Las semejanzas más brutales y tristes entre México y Sicilia son las causas y efectos de las organizaciones criminales: los narcos y la mafia. No hablo de la romantización que se ha hecho de estos personajes, sino de las familias destruidas, la mala fama que acarrea, la libertad aprisionada y sus consecuencias. 

La trilogía de El padrino de Francis Ford Coppola es una de las obras maestras del cine y también de mis películas favoritas. Todo comienza y gira en torno de la vendetta, un concepto crucial para comprender la antigua mafia. Vito Andolini sufre el asesinato de su padre a manos de un jefe mafioso (Don Ciccio) que, para evitar que se vengara en el futuro, decide también matarlo a él. Porque la venganza se transmite de generación en generación. Así que su madre lo envía a Estados Unidos. 

No es mi intención reseñar la trilogía, sino abrir la conversación. Basta con mencionar que, tras establecerse en Nueva York, Vito Andolini se convierte en Don Vito Corleone (Marlon Brando y en su juventud Robert De Niro) un importante jefe mafioso, el padrino, quien hacía ofertas que no podrías rechazar. 

Stencil Don Vito Corleone en el mercado de la Vucciria, Palermo. Foto: A. Fajardo

Sonny y Fredo siguen los pasos de su padre en el negocio y Michael (Al Pacino) prefiere mantenerse al margen. Sonny muere tras querer vengarse de un intento de asesinato a su padre y eso lleva a que Michael lo vengue y tenga que huir por un tiempo a Sicilia. En pocas palabras, Michael toma el lugar de Don Vito y se convierte en el padrino; y en la última película su sobrino tomará su lugar. 

Como dato cultural, las escenas de El padrino no fueron filmadas en Corleone, sino en el pequeño pueblo sobre un acantilado llamado Savoca y que es considerado uno de los más bellos de Italia, y donde todavía puedes sentarte a tomar un café en el mítico Bar Vitelli, el lugar en el que Michael le pide al padre de Apollonia conocerla. La iglesia en la que Apollonia y Michael se casaron es de la Santísima Anunciación en el pueblo de Forza d ́Agrò; la famosa Villa en la que explota el automóvil se encuentra en Fiumefreddo di Sicilia, un sitio en las faldas del Etna.

Bar Vitelli en Savoca. Foto: A. Fajardo.

Una de las escenas más impactantes y mejor logradas de la historia del cine: el intento de asesinato a Michael mientras en el fondo suena la opera Cavalleria Rusticana y culmina con la muerte de su hija, sucede en el Teatro Massimo de Palermo.

¿Por qué no filmaron en Corleone si todo te hace pensar que el origen de la familia es corleonesi? La película está ambientada en los años 50, pero fue filmada en los 70, así que para ese entonces Corleone no era el sitio adecuado. Estaba demasiado modernizado. 

Se ha especulado mucho sobre quién inspiró el personaje de Don Vito. Incluso en una entrevista, Mario Puzo, afirmó que algunas historias se las contaba su madre cuando era niño y que se inspiró en ella para crear a un personaje fuerte y sabio. Aunque, claro, también tuvo que documentarse sobre la mafia y para ello hay dos personajes clave: Carlo Gambino y Totò Riina.

Teatro Massimo, Palermo. Foto: A. Fajardo.

Carlo Gambino fue el líder de la Familia Gambino, una organización que existe hasta la fecha y sus negocios se diversificaban entre el transporte, construcción, sindicatos y recolección de basura. Gambino nació en la provincia de Palermo y emigró a Estados Unidos en 1921. En los años 50 fue elegido el jefe de la mafia en Nueva York; mantenía el perfil bajo y se oponía al narcotráfico. También se relacionó con políticos e, incluso, con Frank Sinatra. Vivió 74 años, de los cuales solamente 22 meses estuvo en prisión; tuvo tres hijos y su primo Paul Castellano tomó su lugar cuando murió. Con esta breve información, casi podemos afirmar que la vida ficcional de Don Vito Corleone es casi idéntica a la de Carlo Gambino. Especialmente por su oposición al narcotráfico. Recordemos que en la película, el dinero provenía de la protección (pizzo), transportes, sindicatos, construcción, armas y después Fredo introdujo los casinos. 

Pero como siempre ocurre, la realidad supera a la ficción y, aunque la mafia comienza así y claramente diversifica sus negocios, también es evidente que se ha liado con el narcotráfico, especialmente la cocaína.

Roberto Saviano escribe en el libro Cero, cero, cero: Cómo la cocaína gobierna el mundo al respecto y analiza cómo los narcotraficantes blanquean el dinero; las conexiones entre estas organizaciones sobrepasan fronteras; no es casualidad que en la última captura del Chapo encontraran una copia de este libro entre sus pertenencias. De cierta forma, la figura del Padrino ha inspirado a más de uno e incluso existe una versión mexicana: el padrino Miguel Ángel Félix Gallardo, el jefe de jefes o el zar de la cocaína; líder en los 80´s del cártel de Guadalajara. 

La vida de Salvatore (Totò) Riina no es tan semejante a la de Carlo Gambino, pero es posible que también influyera a Puzo y sin duda marcó la región y ha sido uno de los capos más influyentes. Riina nació en 1930 en Corleone; la provincia era muy pobre y la familia pasaba hambre, un día su padre y hermano encontraron una bomba americana en el campo y decidieron abrirla para vender el metal y la pólvora, pero explotaron. Tras la muerte de sus padres se acercó al mafioso local, Liggio, que trabajaba para Don Navarra, el capo de Corleone. Basta decir que, con tan sólo diecinueve años, Totò Riina fue condenado a doce años en prisión por homicidio. En 1956 es liberado y junto con Liggio comienza una lucha. Uno tras otro eliminan a los hombres de Don Navarra, pero para 1963 es nuevamente encarcelado por portar un arma sin permiso y documentos falsos. En 1969 es puesto en libertad por “insuficiencia de pruebas”, lo que significa que amenazó a los jueces y sus familias. Él, Liggio y Provenzano ganaron fama de sanguinarios, y comenzaron a hacer negocios con las familias palermitanas de la Cosa Nostra. 

Totò Riina fue relacionado con la masacre de la calle Lazio, en la que eliminaron al capo rebelde Michele Cavataio. Tristemente la mafia llegó al estado y formó su escuadra política, como en el caso de Vito Ciancimino quien fuera alcalde de Palermo en 1971 y tenía evidentes conexiones mafiosas. 

En 1978, comienza una guerra entre las familias mafiosas para eliminar a los viejos capos, pero también a políticos y procuradores que luchan contra la mafia como: Piersanti Mattarella, Pio La Torre, Rizzotto, Della Chiesa, Bernardino Verra y los famosos asesinatos de los procuradores del Maxiproceso de 1992: Giovanni Falcone y Paolo Borsellino. Los dos últimos asesinatos fueron la gota que derramó el vaso, la gente estaba harta y en 1993 arrestaron a Riina, quien murió en 2017 a los 87 años. 

Mural Bernardino Verro, General Carlo Alberto della Chiesa y Placido Rizzotto en el CIDMA, Corleone. Foto: A. Fajardo

Sea quien sea la inspiración de Mario Puzo, entre la mafia de la pantalla y la real existen algunas inconsistencias. En primera, nos muestran hombres bien vestidos y con gabardinas, acorde a la moda de los años 50, y de ahí no hemos podido modificar mucho nuestro imaginario. Cuando la mayoría de las veces ni siquiera se ven como los imaginamos. Roberto Saviano analiza sobre todo el caso de los narcotraficantes mexicanos, que quizá antes usaban camisas a cuadros, botas y sombreros, pero ahora los hijos estudian en universidades prestigiosas, hablan inglés fluidamente, son expertos en negocios y marketing, se visten con trajes de Armani y relojes carísimos.

En segunda instancia, nos los muestran como hombres honorables y de familia; claro que tienen una familia, pero tendríamos que repensar en qué clase de vida sumergen a sus hijos y a sus esposas. Como último punto, afirma que respetan por sobre todas las cosas a niños y mujeres. Pero entonces ¿qué sucedió con Giovani De Mattei en 1993 y Cocò Castelongo en 2014? 

El pequeño Giovanni era hijo de un hombre que decidió hablar con la policía y al que transfirieron a una localidad protegida. En 1993, unos hombres vestidos de policía secuestraron a Giovanni. El pequeño estuvo mucho tiempo secuestrado hasta que finalmente el boss decide asesinarlo y deshacer su cuerpecito en ácido.

El pequeño Cocò tenía 3 años, su madre Maria Antonia Ianicelli estaba en prisión por asociación delictiva. El pequeño y sus hermanas vivían en casa de sus abuelos, pero era una familia perteneciente a la ́ Ndrangheta. 

Giuseppe Ianicelli, el padre de Maria Antonia, era un capo de poca monta que pasó varios años encarcelado. Cuando salió de la cárcel, su hija pensó que quizá querría cambiar de vida, pero Ianicelli empezó a formar un nuevo clan. Cuando Ianicelli salía a la calle, utilizaba de escudo al pequeño Cocò y a su amante, una chica marroquí. Los tres fueron asesinados a sangre fría y sus cuerpos fueron quemados. En la escena del crimen dejaron una moneda de cincuenta centavos, que significaba lo poco que valían sus vidas. Maria Antonia Ianicelli narra el suceso en el documental Mafia is Cose Nostre (2018). El acto conmocionó a toda Italia. ¿Qué hay del respeto por los niños y las mujeres? Nulo. Esa es la verdadera cara de la mafia.

Busto de Bernardino Verra en Corleone. Foto: A. Fajardo

La mafia surgió en el siglo XIX tras la unidad de Italia, sobre todo en tres regiones -Sicilia, Calabria y Nápoles- como una asociación delictiva que imitaba las estructuras de las asociaciones secretas y usan métodos de represión e intimidación. Su mayor poder era precisamente el silencio, para moverse entre las sombras.

Nunca es demasiado tarde para hacer los matices pertinentes y es que, aunque el gusto por el crimen, la violencia, el silencio y los métodos suelen ser parecidos, al grado de que todo lo englobamos en la abstracción de “mafia y mafiosos”, hay que distinguir también sus diferencias, que no son únicamente regionales.

En Sicilia se encuentra la mafia o Cosa Nostra, que es la estructura jerárquica que observamos en las películas y que emigró a los Estados Unidos: los soldados son los que simplemente ejecutan órdenes; después está el Capodecina o sea el jefe de diez esbirros y cada capo de familia tendrá a un Consigliere o consejero que le ayuda en la toma de decisiones. Tres familias conforman un mandato, que a su vez está bajo las órdenes de la comisión provincial. El capo de todas las comisiones es el Capo dei capi o jefe de jefes y es la punta de la pirámide. Aunque se habla de familias, no por fuerza tienen una relación sanguínea; además de que los jefes son regularmente votados.

En Calabria mandan los capos de la ´Ndrangheta, su nombre significa irónicamente “actúo como un hombre decente”. Es la única mafia que tiene negocios en los cinco continentes y la mafia más rica de Europa. Se consideraba que era la menos poderosa, porque actúa en zonas rurales y por eso no es el centro de la noticia, sin embargo, al subestimarla y perseguir a la Camorra y a la Cosa Nostra, le dieron pie a que creciera. Si estás ocupado con el chico problemático y que hace mucho ruido, descuidas a los otros y es posible que surja una nueva cabecilla. Justamente esto sucedió con la ´Ndrangheta, que controla el negocio de la cocaína, los juego de azar y los desechos tóxicos y radioactivos. Aunque también hay cierta jerarquía, el poder se hereda de padres a hijos. 

En Nápoles se encuentra la Camorra, que es una organización más horizontal. Hay varios clanes y cada uno tiene su propio boss y jerarquía. Es un poco menos estable que las otras dos, precisamente por la guerra entre los clanes que luchan entre sí, como el clan de Raffaele Cutolo contra el clan de la Nuova Famiglia. En los años 80 se contaban 32 clanes, pero ahora hay por lo menos 108, además de que se pensaba que era una variante desorganizada de la mafia. Del 2004 al 2007 fueron los años más sanguinarios y aunque la mayoría de los muertos pertenecen a un clan, siempre hay por ahí una bala perdida.

Roberto Saviano escuchaba por una radio cuando alguien informaba sobre un crimen y a veces llegaba antes que la policía, en su scooter, para registrar e investigar. Así fue como comenzó sus investigaciones sobre la Camorra y los clanes Di Lauro, Nuvoletta y dei Casalesi. En 2006 -a los 29 años- publicó el libro Gomorra y en 2008 Matteo Garrone dirigió la película, que ha sido una de las más vistas en Italia. El libro también fue todo un éxito publicado en 52 países. Saviano desmanteló la estructura y la Camorra lo amenazó de muerte, de cierta forma, la fama del libro lo condenó a vivir como persona protegida. Aunque afirma que el interés por sus palabras lo mantiene seguro, cuando la atención mediática decayera, entonces correría más peligro.

Portada del libro Gomorra de
Roberto Saviano.

Ya desde el principio es escalofriante, Gomorra comienza en el puerto de Nápoles. Cargan un contenedor. Cuando lo abren, caen los cuerpos de aquellos migrantes chinos que son explotados para producir falsificaciones de bolsas, zapatos y ropa. Llegan muchas personas y cargan como si fuera algo muy normal los cuerpos en otro contenedor. Cuando los migrantes chinos mueren, utilizan los mismos documentos, para que otro emigrante chino lo reemplace y, a cambio, la mafia transporta sus cuerpos a China para que los entierren. Incluso uno de estos diseñadores hizo un vestido que fue utilizado por una celebridad en una alfombra roja, aunque, claro, el diseño era de una gran casa de moda, no de un sastre chino oculto en alguna provincia napolitana. Pero las falsificaciones no son el único negocio de la Camorra, otro muy productivo es el tratamiento de los desechos tóxicos, que simplemente son botados en un orificio de la tierra, traspasando el manto acuífero y produciendo enfermedades entre los pobladores. La Camorra no solamente tiene el negocio de la droga, sino que con estos otros negocios incluso puede ramificarse hacia negocios que aparentemente son limpios y dentro del sistema. La denuncia más triste es la de los chicos que desde pequeños están envueltos en este mundo, que quieren imitar al gánster del momento, a las películas y que se convierten en copias burdas, que se prestan para hacer las tareas más básicas de recaderos, pero que poco a poco suben escalones en el clan.

Curiosamente, narra Saviano, la mayoría de los capos, cuando no son eliminados entre ellos, cometen deslices que les pueden resultar caros: la mayoría han sido descubiertos al salir de sus escondites, al reunirse con alguna mujer. Cabe resaltar, que aunque se consideren hombres de familia, se les encuentra cuando no pueden soportar por más tiempo eludir un encuentro con sus amantes. Rechazan tanto los pequeños placeres cotidianos, que terminan arriesgando todo por cinco minutos de un polvo frenético. El patrón se repite, es parte de su naturaleza.

Saviano no es un idealista y tampoco un temerario, sino que denuncia con valentía, justo como exhorta Paolo Borsellino: “Hablen de la mafia, hablen en el radio, en televisión y en los periódicos. ¡Pero hablen!” Saviano habló y ahora vive las consecuencias, y aunque es una vida dura, hizo lo que tenía que hacer. Porque parte de la solución del problema es señalarlo y delimitarlo para poder hacer un plan de acción.

El poder de la mafia radica justamente en el silencio, que la muestra como algo casi inexistente, pero cuando la nombramos y pasamos de las abstracciones a las personas concretas también la lucha se materializa. Además de que es preciso observar su evolución, para estar preparados. Las organizaciones criminales han cambiado con el tiempo, del silencio absoluto han pasado a los perfiles de Facebook y vídeos de TikTok. Hace algunos meses publicaron en el periódico Frankfurter Allgemeine (FAZ) una nota sobre cómo la mafia utilizaba el TikTok y la cultura popular, como en el caso de Emanuelle Sibillo un boss de diecinueve años que murió en una guerra de clanes. Algunos hacen videos en los que besan su busto o se muestran emocionados visitando una capilla que levantaron en su honor. Además de que Sibillo subía a Facebook varios vídeos donde mostraba su poder, para amedrentar y reclutar jóvenes. Otro caso es la Fanpage de Vincenzo Torcasio, alias Japan, de la ´Ndrangheta, que aunque está en prisión con una condena de 30 años, su cuenta tiene aproximadamente ochenta mil seguidores. Ellos no son los únicos, en México, los narcos comenzaron a subir en el –arcaico– Youtube sus propios vídeos mucho antes de que estas nuevas generaciones de camorristas utilizaran el TikTok. 

Estas páginas de personas públicas, son una de las tantas hipocresías de Facebook, por mencionar otra, están los grupos que sin lugar a dudas son pedófilos y en los que incluso podría haber un mercado de trata. Pero claro, eso no es nada, en lugar de eso, es mejor bloquear contenido y memes que podrían herir susceptibilidades de corrección política. 

Un punto clave y peligroso es la imitación. Si deslizamos nuestro dedo en TikTok nos aparecen vídeos de lo más variados y entre ellos podría haber alguno de un camorrista, en la que los emojis tienen otro significado y son propiamente un lenguaje secreto aunque a la vista, y los niños y adolescentes los miran sin discernir lo que ven. Consumen contenido mafioso y como muestran el lado cool de los viajes, los relojes, los autos y las mujeres, pueden comenzar a imitar y ponerse en contacto con ellos. Mi denuncia no es nueva y los efectos se ven desde hace algún tiempo: los niños en Sinaloa disfrazados de sicarios, las mujeres que se operan de acuerdo con la estética que les gusta a los narcos, los niños que cobran dinero a sus compañeros para no molestarlos.

Quizá las series sobre Pablo Escobar y Narcos (Colombia y México) muestran más la crudeza, pero también de cierta forma muestran un tipo de vida que a algunos les puede resultar atractiva. Lo peor es que también se genera cierta empatía y admiración. Y así es como llegamos incluso a “documentales” como el de Kate del Castillo y su encuentro con el Chapo. 

La romantización de la mafia ni siquiera muestra por completo las jerarquías, porque obviamente no vivirán con los mismos lujos el jefe que el sicario. Y ni siquiera muestran la mayor paradoja: jefes millonarios que viven escondidos en cuchitriles, porque el dinero no les compra la libertad. 

No me refiero solamente a la libertad contrapuesta con la prisión, sino que en algún punto la persona deja de pertenecerse. Obedecen órdenes, casi como androides, sin importar su jerarquía. Aunque tienen el dinero y las excentricidades para tener un zoológico como Escobar, un Cadillac como Al Capone, celulares bañados en oro, o un mausoleo que parece mansión; al mismo tiempo viven sin libertad, escondidos en búnkeres obscuros o lugares en los que viven miserablemente, pero sobre todo lejos de aquellos a los que aman y con el miedo constante a perderlo todo, a la policía o a que alguien más poderoso decida asesinarte en la madrugada.

Giacomo Campiotti -el director de Prefiero el paraíso (2010), Bakhita (2009); Moscati: el médico de los pobres (2007) entre otras- filmó una película que no tiene desperdicio: Liberi da scegliere: Hijos de la ´Ndrangheta (2019) basada en una historia real. Pertenecer a la ´Ndangheta se transmite de generación en generación, al igual que la vendetta, los niños crecen rodeados de armas, odio e inestabilidad. La idea de familia es casi sagrada, sólo se confía en la familia, pero es una familia disfuncional; en la que el padre es un proveedor ausente y la madre se limita a cocinar y criar en esos valores mafiosos. Los hijos obedecen las órdenes del padre y siguen su camino: delincuencia, cárcel y muerte. Las hijas tienen que ser amas de casa sumisas, condenadas a repetir las vidas de sus madres: casarse con alguno de los hombres del clan, visitar a sus hijos en prisión y llorarles cuando mueran. 

Un juez –a pesar de la amenaza de muerte y de que otros no quisieran colaborar por miedo– le da la libertad condicional a Domenico, un menor de edad, pero establece que su madre es incapaz de cuidarlo, por lo que el estado se volverá su tutor. Para ello tiene que sacarlo de Calabria, cruzan el estrecho de Messina (entre la bota y Sicilia) y vive en una casa de acogida junto con otros jóvenes. Al principio se muestra renuente, pero después experimenta la diferencia entre una vida libre y otra en la que debe obedecer en todo al capo, entre una vida que le permite las alegrías de la vida, como cenar con amigos y nadar en el mar, a diferencia de la constante ansiedad de las armas.

Al principio la decisión fue muy cuestionada, ¿acaso las madres de mafia no tienen derechos sobre sus hijos? Sí y no. El bienestar del niño es el principal derecho y si la madre no puede garantizar que el niño tenga una vida buena, entonces tampoco debería tener ese derecho. La mafia se cultiva en la familia, por lo que esta iniciativa es una lucha contra una de las raíces más profundas de la mafia, al tiempo de que garantizas una vida digna. Los niños de la mafia están obligados a crecer muy rápido y ningún niño debería pasar por eso. 

Portada de la película Libres para elegir: los hijos de la ´Ndrangheta.

Recorrimos muchos caminos en Sicilia, evitamos las autopistas, para poder detenernos cuando quisiéramos y mirar el paisaje. A fin de cuentas el viaje era el camino. Salimos de Palermo con dirección a Villa Adriano, el pueblo en el que Giuseppe Tornatore filmó Cinema Paradiso; y dormiríamos en Corleone. El navegador a veces nos llevaba por caminos francamente intransitables, y así fue como condujimos por el monte y en carreteras curveadas en las que sólo podía pasar un auto. Terracería y del otro lado el barranco. Ahí noté que comienzo a parecerme a mi madre o que quizá confío más cuando mi padre va al volante, cualquiera de las dos opciones es posible. En algún punto tuvimos que detenernos porque los borregos nos rodearon y bloquearon el paso. Casi al final del día llegamos a Corleone, aunque semanas antes mi querida amiga siciliana me había advertido “en Corleone no hay nada”; ella se refería a que no es un lugar tan turístico. Yo ya sabía que no vería nada de El Padrino ahí, pero de todos modos pensé que si estaba en Sicilia, tenía que ir a Corleone, porque aunque no es el pueblo más bello, sí es significativo.

Borregos en la carretera siciliana.
Foto: A. Fajardo

El Centro Internacional de Documentación de la Mafia y el Movimiento Antimafia (CIDMA) estaba a punto de cerrar y nos unimos a la última visita guiada. En el centro se pueden observar varias fotografías, pero necesitas que la guía te cuente la historia de cada una, para que comprendas que la mafia tiene siempre esa doble cara. De un lado las fotos de las mujeres de los capos, con pieles en salones con mármol y bebiendo champaña; del otro lado las mujeres en la miseria sosteniendo a un hijo muerto en brazos. En este lugar aprendí que la mafia no debe ser romantizada, que debemos mostrar más su cara perversa: que el TikTok con el Ferrari y los zapatos Gucci tienen un precio de sangre; que la mafia no respeta ni a niños ni a mujeres, empezando por los propios; que viven sin libertad.

En una de las salas también se encuentran las carpetas con la documentación del Maxiproceso, son copias, pero la información es pública y además es la representación del cambio de estructura. Al principio, algún procurador investigaba a algún capo y cuando el procurador era asesinado la información también desaparecía y tenían que empezar desde cero. Con el Maxiproceso todos podían acceder a la investigación, así que si alguien era asesinado, el proceso no se detenía. De ahí la importancia de Giovanni Falcone y Paolo Borsellino.

Sala de las carpetas. CIDMA, Corleone.
Foto: A. Fajardo

Además de concientizar sobre la verdadera cara de la mafia, la población se ha revelado, especialmente los jóvenes, quienes ya no están dispuestos a vivir en la opresión y con pequeñas acciones concretas, pero poderosas, lo demuestran. Qui non si paga il pizzo, afirman con una pegatina a la entrada de algún negocio, cafetería o cooperativa. Con una mezcla de valentía y miedo resisten las amenazas y libran una batalla, porque no seguirán pagando por “protección”. No seguirán sometidos. 

Giovanni Falcone definió a la mafia en Cosas de la Cosa Nostra como un poder que abusa de los valores, como la familia y el honor:

“La mafia: sistema de poder, articulación del poder, metáfora del poder, patología del poder. La mafia, que se transforma en estado y donde el estado está trágicamente ausente. La mafia: sistema económico, por siempre implicado en actividades ilícitas, fructíferas y que pueden ser explotadas metódicamente. La mafia es la organización criminal que usa y abusa de los tradicionales valores sicilianos”.

Giovanni Falcone, Cosas de la Cosa Nostra

El poder es la facultad de hacer alguna cosa, pero al vivir dentro de una comunidad el poder tiene límites delimitados por el bien común. Es por eso que la mafia, aunque tenga poder y así lo manifiesta, tiene un poder viciado, enfermo, patológico. Tienen el poder de hacer lo que quieren y por eso no tienen escrúpulos, pero tienen una aparente libertad. Son juegos de poder, en los que viven con el ansia de perder lo que tienen. Son poderosos, pero viven ocultos en un búnker húmedo con una hornilla eléctrica y sus familias son las que pagan las consecuencias. 

La mafia ha cambiado su modo de operación, ahora llevan cuellos blancos, pero siguen manchados de sangre. Ya no les importa ser mediáticos, incluso parece que es su nueva estrategia de marketing, aunque no por ello los periodistas y procuradores dejan de ser asesinados. Su poder se extiende en el mundo y aún así son sólo un puñado en comparación con la gente de buena voluntad. Hablemos de ellos y de lo que hacen, hablemos para que los niños sigan siendo niños y no se les fuerce a crecer con las falsas imágenes, hablemos para que los niños quieran ser como aquellos que sin miedo se han atrevido a hablar.

El peso de un pasado persistente: A propósito de Postwar, de Tony Judt

El peso de un pasado persistente: A propósito de Postwar, de Tony Judt

Imágen: «Niños jugando en ruinas, Berlín». Fuente: Archivo Federal Alemán.

Una reseña de Víctor Gómez Villanueva

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Postwar – A History of Europe Since 1945 de Tony Judt

¿Qué queda aún por aprender de los años de posguerra de la segunda mitad de siglo XX? ¿No vivimos acaso una realidad totalmente distinta? “Postwar” la obra magistral del gran Tony Judt nos revela la permanencia del mundo de posguerra en nuestro presente.

Un libro que en la edición en inglés ronda las 1,000 páginas podría ser una sugerencia de lectura más bien difícil de hacer, porque sin duda se requiere de mucho tiempo y esfuerzo para terminar de leerlo. Postwar – A History of Europe Since 1945 de Tony Judt, publicado en 2005, es precisamente una obra así de monumental en extensión. Aunque para algunos sería una sugerencia de lectura improbable, creo que el libro es tan monumental en extensión como en valor.

El valor de este libro de historia se puede juzgar, en primer lugar, por su claridad y concisión. Estas virtudes no son comunes entre los historiadores, contrario a lo que pudiera pensarse. Judt, sin embargo, las domina: sus párrafos, perfectamente hilvanados uno tras otro, abren usualmente con una explicación, que se desarrolla en las oraciones siguientes y que se vincula a subsecuentes problemas en la oración final del párrafo. Extraño para un libro así de largo, y sobre todo con un objeto de estudio tan vasto, pero el autor va siempre al grano. Gracias a esta claridad mental, Judt es capaz de sacarle la mejor partida a su erudición y establecer relaciones novedosas entre la política, la economía, el arte, la moda y la filosofía, la religión y la diplomacia durante el tiempo de postguerra.

Más allá de lo estilístico, o lo novedosas que sean las interpretaciones de Judt, también hay razones circunstanciales que hacen de Postwar una lectura valiosa. Éste, aparte de ser un libro magistralmente argumentado, es (aterradoramente) relevante hoy en día.  La razón más obvia de su relevancia es que la guerra ha vuelto a Europa – el conflicto actual está geográficamente contenido en Ucrania, pero tiene ramificaciones en el resto del continente. Y no sólo eso: la historia, o, mejor dicho, la tergiversación de la historia, ha jugado un rol importante.

 Putin, por ejemplo, ha intentado enmarcar esta guerra, así como la previa anexión de Crimea en 2014, como un intento de eliminar a los nazis de Ucrania. El referente histórico de Putin, como se puede leer en Postwar, son probablemente los primeros años de la posguerra, cuando la URSS ejecutó públicamente a soldados alemanes en Kiev. Judt profetizó una tergiversación así de la historia, pero sí explicó que la identidad ucraniana vive, a partir de la desintegración de la URSS, un renacimiento, y que dicha identidad, para las obsesiones de Putin, empieza a gravitar más cerca de Bruselas que de Moscú.

Claro que una supuesta liberación del nazismo no es la única referencia histórica en la reciente invasión de Ucrania. El aparato propagandístico de Putin igualmente ha intentado esparcir la idea de que Ucrania no es ni ha sido soberano, y que eso justifica la “reclamación” rusa de su territorio. Lo primero es falso y lo segundo moralmente reprobable.

Tony Judt

Tony Judt refiere en Postwar los precedentes de soberanía de Ucrania, previos a la desintegración de la URSS – estamos hablando, por ejemplo, de la independencia de Ucrania previa a la Primera Guerra Mundial. Judt también indaga sobre la represión y colonización soviéticas, que probablemente ayudaron a conformar una identidad ucraniana en mayor oposición a la rusa. Igualmente explica que un proceso de urbanización durante el régimen soviético ayudó precisamente a la consolidación de la identidad ucraniana. Estas distinciones pueden parecer, en fin, curiosidades, pero creo que en nuestro contexto explican, en parte, la tenacidad con la que han resistido las fuerzas ucranianas la agresión rusa. La posibilidad de poner la actual guerra en contexto histórico no es lo único que tiene que ofrecer Postwar. Al final, este libro tiene lecciones que trascienden la coyuntura de la invasión de Ucrania: da testimonio, en general, de lo difícil, intrincado y costoso que resulta reconstruir física y psicológicamente uno o más países después de una guerra. Nos previene también de limitar nuestra atención histórica a la guerra, por culpa quizás de los visos de heroísmo a los cuales somos más afectos, y nos sugiere no perder de vista – y menos ahora mientras las agresiones contra Ucrania continúen – que hay tanto de admirable en luchar como en reconstruir.

El peso de un pasado persistente: A propósito de Postwar, de Tony Judt

Hacia la cumbre más alta

No hay precepto más revolucionario dentro del mensaje cristiano que el del amor a los enemigos. Es tan contrario a lo instintivo, que suena incluso antinatural y casi antihumano. Sumamente difícil es perdonar y más todavía amar a cualquier persona con quien mantengamos cierta rivalidad. Pero este conflicto se vuelve insuperable cuando la hostilidad consiste en matar o ser matado. Y en la guerra parece no haber opción.

Hace cuarenta años se desató la guerra de las Malvinas entre Argentina y el Reino Unido. Tras casi un siglo y medio de ocupación británica, el 2 de abril de 1982 tropas argentinas hicieron toma efectiva de las islas. Este acto posesorio permitiría a la Argentina reivindicar la largamente disputada soberanía sobre estos territorios. Pero lejos de resolverse mediante tratados diplomáticos, el gobierno inglés desplegó una inesperada contraofensiva militar que concluyó con la reapropiación del archipiélago por parte de su ejército. El saldo de muertos fue de 649 argentinos, 255 británicos y tres isleños. 

El 14 de junio se puso fin al conflicto bélico entre ambos países, pero con él se dio inicio a su vez a una multitud de otras guerras: guerras íntimas, guerras solitarias, guerras silenciosas que se llevaron a cabo en el interior de todas aquellas personas que se vieron sorpresivamente envueltas en esa contienda. 

Los sobrevivientes se vieron enfrentados cuerpo a cuerpo con su propia vida. Y muchos son los que no pudieron con ella. El enemigo era ahora interno y acechaba junto al eco de los gritos de los heridos y a la frustración por no poder vengar a los compañeros muertos. Muchos de los cuales fueron enterrados sin nombre en aquellas frías islas, en cuya desolación sólo queda el quejido de cómo “clama el viento y ruge el mar”. (1)

Alejandro Diego. Primer día en la Armada Argentina.

La memoria de aquellos días sigue vibrando intensamente en los relatos de sus protagonistas. Sus palabras reviven lo penoso de sus recuerdos y ponen al descubierto esas heridas que aún no terminan de cicatrizar. Alejandro Diego, veterano argentino, nos confía así su testimonio personal:   

Cuando enterré a varios de mis compañeros, yo ya no tuve más familia, no tuve más nada, y yo me dije: Yo mato a un inglés. Yo quería matar. Y no pude, porque no tuve cuerpo a cuerpo. Y me hizo muy mal.” 

Alejandro tenía entonces veinte años. Se encontraba haciendo el servicio militar obligatorio cuando lo convocan a incorporarse a las fuerzas de la Armada. Con una instrucción militar mínima, en la que sólo había tirado “siete tiros” (sic), se enfila para combatir en el frente. El 13 de abril llega a Malvinas. Allí conoce al marinero Juan Ramón Turano con quien comparte diversas maniobras a bordo del buque Bahía Buen Suceso y un destino sumamente dispar. Entretanto, el desarrollo de la guerra se acelera. La intensidad de los embates enemigos asciende. La juventud se detiene. Y la adversidad no espera. En medio de un bombardeo nocturno y a pocos metros de distancia, Juan Ramón muere. Diecisiete años era la edad que tenía.

Nos quedamos en tierra. Nos tiraban bengalas y de noche, a las 12 de la noche, empezaba el ataque. Y donde veían algo que se movía le tiraban. Los bombardeos duraban cuatro horas. Ráfagas de diez bombas. Paraban dos minutos. Diez bombas más. Y así iban barriendo toda la zona. En el primer ataque Turano muere al lado mío. Para mí fue terrible. Eso fue el 26 de mayo a las 2 de la mañana. Yo, por un tema del destino, pero que atribuyo a Jesucristo, me levanté con él. Y de repente veo que me olvidé la bolsa de dormir y vuelvo. Ahí empieza el bombardeo. Él se muere y yo no. Fue un golpazo. No puede ser, me dije, en dos minutos pasó todo. Fue como cuando te pegan una trompada y no reaccionás. Fue terrible.”

“Y al instante se empiezan a escuchar las voces de los heridos. Los gritos son tremendos. Y es tremendo también porque los tenés que ir a buscar. Y yo me dije que, si por algún motivo estoy vivo es porque Jesucristo lo quiso. Y si Jesucristo quiere que yo muera, que sea haga su voluntad, como en el Padrenuestro. Y fui. Y nadie iba.”

La revancha se presentaba en ese momento como una extraña esperanza. El desconcierto, la angustia, el pavor suspendían seguramente toda otra posible reflexión.  Sólo el dolor puede entender el dolor. Por eso, bajo promesa de falso resarcimiento, la venganza se vuelve así una anómala forma de empatía. Alejandro juró vengar a Juan Ramón, pero el fin de la guerra le ganó de mano. Y la promesa quedó incumplida. 

«El día de la rendición fue una bisagra. Estaba muy contento porque había sobrevivido y muy triste por todo lo que había pasado, porque Argentina había perdido y porque no había cumplido mi promesa. Nos rendimos. Volvió a flamear la bandera inglesa. Fue la primera vez que yo sin moverme de mi lugar vi bajar la bandera argentina y subir la inglesa, de noche. Fue tremendo. Estar en otro país sin haberme movido, ni pasar la aduana. Nos tomaron prisioneros. Estuve siete días prisionero.”

“Y después volví. En tres meses fui muy diferente. Una cosa era yo antes y otra cosa fui yo después. La guerra te marca y no sos el mismo. Yo tenía veinte años y ya era un viejo de ciento ochenta. Yo pensé que no volvía vivo, por lo loco que estaba. Si había un enfrentamiento, a mí me matan, pero yo mato a tres o cuatro. Por mi amigo. Era más importante mi amigo que mi familia. Mi amigo muerto.” 

Alejandro Diego al regreso de la guerra.

Tres encuentros

En 2012 se cumplieron 30 años de la guerra. El ritual de los aniversarios cumple con rememorar lo sucedido reuniendo a los vivos y a los muertos. Y eso es lo que sucedió. Alejandro tuvo la oportunidad de volver a las islas y se reencontró con unos y otros.

Junto a la Fundación Rugby sin Fronteras Alejandro Diego viaja con una delegación de unas treinta personas, en la que él era el único veterano. En el aeropuerto se encuentra sin embargo con otro excombatiente, Fabián Abraham. Para su admiración, Fabián sí había matado. Y esto constituyó para él el primer punto de inflexión.

“Él había matado. Y yo le transmito a él que yo no soy veterano porque no cumplí la promesa a mi amigo de matar a alguien. Y él sí había matado. Para mí él era como Messi, yo quería estar en su lugar. Pero él me transmitió lo que fue matar, en el lugar donde él mató. Fue tremendo y me sacó las ganas de matar.”

“Él me dijo que dos veces se quiso suicidar, porque no se podía sacar la cara del inglés que mató, ya que había sido casi de día y muy cerca. Me dijo, menos mal que no mataste, vos también sos veterano. No es veterano solamente el que mató. Y yo dije, pero yo no cumplí la promesa a mi amigo.”

Cementerio de Darwin – https://rugbysinfronteras.org/

Ya en Malvinas, la delegación visita el Cementerio de Darwin. Alejandro había enterrado a Juan Ramón en Bahía Fox, lejos de ahí, pero ahora se encontraba en este cementerio que había sido construido por los ingleses un año después de la guerra; por lo cual no sabía dónde estaba exactamente la tumba de su amigo. Sin embargo, el reencuentro se dio de todos modos y fue revelador.

“Llego al cementerio, que es enorme, y hay muchas cruces. Yo no sabía dónde estaba Turano. Me caigo como si la tierra me llamara, me pongo contra la turba, y de repente se me vienen las imágenes de los soldados, como si de cada una de las tumbas se me acercaran a tomar mate. Y de la izquierda, de siete tumbas a la izquierda, se me viene la imagen de Turano. Yo no sabía dónde estaba él. Pero lo veo venir de ahí todo brilloso, él era rubio. A los demás no les distinguía la cara, pero a él sí. Y me dice, ¡qué hacés Alejandro! ¡cómo andás! Y yo le digo, ¡qué hacés Juan Ramón! Y lo primero que le dije es: Yo no cumplí mi promesa. Y me dice, cómo te vas a poner a matar gente por tierra, esto es una locura. Y le digo, pero yo no cumplí. Y me dice, vos vas a cumplir el día que nos honren llegando a un acuerdo con esta gente; la tierra es del que está y si estos están, que estén ellos. Ustedes lleguen a algún tipo de acuerdo. Ahí nos van honrar, no matando.”

“Desde donde estaba sentí que estábamos todos unidos y los agarré de la mano y recé un Padrenuestro y un Avemaría con ellos, y sentí que estaban todos bien. Hasta ahí yo pensé que era mi imaginación. Pero cuando me fijo, la tumba de Turano estaba justo a siete tumbas desde donde yo lo vi venir. Ahí dije, este es un mensaje de él. Después de esto fuimos a la tumba de los ingleses, y también les rendimos honores.”

Alejandro Diego en el cementerio de Darwin – https://rugbysinfronteras.org/

Por último, el tercer encuentro que marcó significativamente el viaje de Alejandro, fue con Andrew Miller, un isleño que en la guerra tenía sólo dieciséis años. Andrew participaba de la resistencia dando alerta temprana a los ingleses ante la aparición de aviones argentinos. Pero si bien su actuación fue muy eficaz, su vida no se vio libre de amargas secuelas.  

“Le pregunté a Andrew que estaba haciendo él en la guerra. Y me dijo, yo me fui al campo como parte de la resistencia. Íbamos de a dos estudiantes voluntarios, con una carpa y cañas de pescar; éramos autónomos. Nos íbamos a las islas que están a la izquierda a dar alerta temprana de aeronaves, con una radio y nada más. Y así daba las alertas. Pero una vez, me dice, yo doy una alerta y parece que había un barco cerca y del barco sale un misil. Y cuando sale el misil yo pienso, por favor que no le dé, que no le dé, evadilo, evadilo, y veo que le da. Cuando le da, veo que el avión está cayendo y digo por favor, eyectate, eyectate, y veo que no puede eyectarse y se cae. Cuando termina la guerra, me dice, me condecoran por esta acción y me pasan el mensaje del piloto que habían escuchado los ingleses. Me cuenta que el piloto decía: “Me están tirando un misil, espero evadirlo. ¡No lo puedo evadir! Me dio, voy a eyectarme. ¡no puedo eyectarme, voy a morir! ¡Díganle a mi familia que la quiero, que la amo, que sean felices!”. Y pum, cae. A partir de eso, me dice que rechazó el ofrecimiento que le hicieron de incorporarse a los Marines y, al contrario, prefirió ser bombero para salvar vidas. Y lo veo llorando. Le pregunto si lo puedo abrazar y nos abrazamos llorando.”

De estos tres encuentros Alejandro finalmente concluye emocionado: 

“Entonces, el argentino que mató, llorando. El inglés que mató, llorando. Turano que me dice que los vamos a honrar el día que no haya más conflicto. Me cambió la vida. Me dio vuelta.” 

Estos tres encuentros representaron para Alejandro una transformación. El inicio de un camino de conversión, un camino ascendente, cuya cumbre más alta sería la reconciliación e incluso la amistad con sus antiguos enemigos, cláusula fundamental para un reencuentro consigo mismo.

Reconciliación 

La renovación que supuso para Alejandro ese viaje no tuvo vuelta atrás. Ahora iniciaría otro recorrido, casi un peregrinaje, que no podía emprender solo sin sus ex compañeros, muchos de los cuales se mostraban al comienzo fuertemente renuentes a hacerlo. 

El primer gran paso fue organizar un partido de Rugby entre veteranos argentinos e ingleses; pero no unos contra otros, sino todos mezclados entre ambos equipos. Alejandro consiguió sumar a 14 veteranos argentinos. Con la ayuda nuevamente de la Fundación Rugby sin fronteras, el 21 de septiembre de 2015 se logró concretar el singular encuentro en el estadio Richmond de Londres. 

Veteranos argentinos e ingleses en el estadio Richmond de Londres – https://rugbysinfronteras.org/

Unos días antes del partido, el 16 de septiembre de 2015, el Papa Francisco recibió en la Plaza de San Pedro a todos los participantes, los cuales formaban una comitiva de 60 personas. Tomando en sus manos la ovalada pelota bendijo la iniciativa y a cada uno ellos. Particularmente emotivo fue el mensaje de sanación que el Papa, por sugerencia de Alejandro, tuvo oportunidad de dirigir de manera personal a Fabián Abraham, aquel argentino que no podía superar el hecho de haberse visto obligado a matar. 

Veteranos argentinos e ingleses junto al Papa Francisco en la Plaza de San Pedro – https://rugbysinfronteras.org/

El 30 de abril de 2016, la misma Fundación organizó en Buenos Aires un nuevo encuentro entre veteranos de ambos países, bajo el lema: “Veteranos de Paz: un mensaje de encuentro y superación”.

Estos encuentros propiciaron a su vez la realización de una peculiar obra de teatro “Campo Minado”, de Lola Arias, en la que intervienen ex combatientes argentinos e ingleses y en la que se busca reconstruir sus recuerdos de la guerra y de su vida tras ella. 

El 6 y 7 de marzo de 2022, en vísperas del 40º aniversario de la guerra, tuvo lugar en Buenos Aires un nuevo gran evento bajo el nombre “La fraternidad es posible”. La organización estuvo a cargo de la asociación civil La Fe del Centurión, integrada por laicos que acompañan a ex combatientes argentinos y a las familias de los fallecidos. En la reunión se convocó a todos aquellos hombres y mujeres, tanto de Argentina, como del Reino Unido que de una manera u otra fueron partícipes del conflicto del Atlántico Sur. Con el apoyo de las autoridades eclesiásticas de las Iglesias Católica y Anglicana de ambos países, celebraron juntos una misa en la Catedral Anglicana de Buenos Aires donde se rindió homenaje a todos los caídos. Las reflexiones de esas jornadas no fueron ajenas al actual conflicto entre Rusia y Ucrania y entre ellas se destacan estas palabras: “Conocimos la guerra, amamos la paz”.

El 11 de septiembre de 2022, como un nuevo acto de reconciliación, un grupo de seis veteranos, argentinos e ingleses, escalaron juntos el Mont Blanc, la montaña más alta de Europa occidental, cuya cima alcanza 4.809 metros sobre el nivel del mar. La expedición conformada por ex integrantes de las fuerzas argentinas, gurkas, royal marines, guardias galeses y tropas especiales británicas tenía como fin recaudar fondos para Blesma, una asociación benéfica que da apoyo a veteranos ingleses sin extremidades. 

Veteranos argentinos e ingleses en la cima del Mont Blanc

Uno de los impulsores de esta travesía fue también Alejandro Diego, quien anticipa que están planeando como nuevo proyecto subir en 2024 el cerro Tronador de Argentina, y quizás un día también realizar algo similar en las mismas Malvinas, con la participación además de los isleños. Por último, describe lo que sería realmente llegar a la cumbre más alta: 

“Mi sueño es que, a través de estos encuentros, ir con los ingleses que conozco a hablar con los isleños y empezar un camino de solución pacífica de tres partes, los ingleses, los argentinos y los isleños, y que se pueda diseñar un acuerdo. Estoy seguro que se puede diseñar un acuerdo a nivel personas, para recién después ir a hablar con los gobiernos. Ese es mi sueño.

Finalmente, ante la pregunta de qué le diría a un joven que hoy se viera obligado a combatir en una guerra, responde: 

A los chicos que se ven obligados hoy a ir a una guerra, yo les diría, no vayas. No hay que ir a una guerra. Nadie merece morir por un pedazo de tierra.”

Cima del Mont Blanc

(1) “Marcha de las Malvinas” compuesta en 1940 por José Tieri: https://museomalvinas.cultura.gob.ar/musica/

Nicaragua, un grito en la oscuridad

Sacerdote Daniel Valdez García

«Por eso me complazco en mis flaquezas, en las injurias, en las necesidades, en las persecuciones y las angustias sufridas por Cristo; pues, cuando estoy débil, entonces es cuando soy fuerte»

(2 Corintios 12, 10)

Desde sus inicios la Iglesia ha generado hostilidad en su contra, como la padeció nuestro Señor Jesucristo con los líderes religiosos de su tiempo que le arrancaron a Poncio Pilato la sentencia de muerte en cruz.

Los apóstoles y sus sucesores también enfrentaron ambientes adversos, así nos los expresa el propio San Pablo: «Por eso me complazco en mis flaquezas, en las injurias, en las necesidades, en las persecuciones y las angustias sufridas por Cristo; pues, cuando estoy débil, entonces es cuando soy fuerte» (2 Corintios 12, 10). Esa paradoja pone a los enemigos de Cristo aparentemente empoderados y a algunos católicos los deja atemorizados y confundidos.

En México, con el presidente Plutarco Elías Calles se dio la persecución y la creación de una supuesta “iglesia nacionalista” y sierva del gobierno; pero el Pueblo de Dios se levantó en armas en la llamada Guerra Cristera. Hubo diversos mártires como el jovencito Joselito, el padre Romo, el padre Pro y otros más que al grito de “¡Viva Cristo Rey, Viva la Virgen de Guadalupe!” defendieron a la Iglesia y el derecho que todos tenemos de buscar a Dios. Existe incluso el relato de un niño que estaba jugando con sus canicas y en su sombrero se leía la leyenda citada antes. Le ordenaron los soldados quitarse el sombrero y decir: “¡Viva el presidente Calles!”; el niño hizo caso omiso y siguió jugando. Y un truhan soldado lo ejecutó. También al grito de la Iglesia católica en México se hizo caso omiso y tuvo que defender su fe heroicamente.

Hoy por hoy en medio del bullicio del mundo, ante el clamor de la porción de la Iglesia católica que peregrina en la hermana República de Nicaragua, parece un grito en la oscuridad, en la soledad y ante el silencio de las poderosas naciones que en su agenda 2030 prevén alcanzar la justicia y la paz.

Rosario Murillo Zambrana es la extravagante esposa y vicepresidenta de Nicaragua con Daniel Ortega y su gobierno sandinista; es una mujer siniestra y verduga de una de sus hijas que acusó a Ortega de haberla violado, y Murillo se puso del lado de su marido.

Murillo es la arquitecta de los maquiavélicos planes para seguir controlando, ella practica la brujería y el esoterismo. Todo aquel que se oponga a los planes Ortega-Murillo es violentado, hay muchos presos políticos, víctimas de estos dementes dictadores.

Tengamos presente que en 1979, tras la dictadura de la dinastía Somoza, los obispos de Nicaragua vieron un signo de esperanza y publicaron la carta pastoral titulada “Compromiso Cristiano para una Nicaragua Nueva”. El primer gobierno sandinista que dirigió Nicaragua permaneció hasta 1990. La Junta de Liberación Nacional entregó el poder a Daniel Ortega en 1985 al haber ganado las elecciones en 1984. Y 40 años después las hostilidades y persecuciones se repiten. 

De 1979 a 1990 tres sacerdotes promotores de la teología marxista de liberación asumieron cargos en el gobierno sandinista. El Papa San Juan Pablo II fue enfático al decir a los obispos nicaragüenses: “Una ideología atea no puede ser el instrumento orientador del esfuerzo de promoción de la justicia social, porque priva al hombre de su libertad, de la inspiración espiritual y de la fuerza del amor al hermano, que tiene su fundamento más sólido y operante en el amor a Dios”. En total fueron suspendidos cuatro sacerdotes por no renunciar a sus cargos e ideologías.

El primero en denunciar los abusos de Daniel Ortega y de impedir la difusión de la llamada “Iglesia popular” fue el Arzobispo de Managua Mons. Miguel Obando y Bravo, quien fue hecho cardenal por el Papa San Juan Pablo II.

Los abusos de Ortega no son nuevos, pero han subido de tono. Hubo fracasos en su intento para ser presidente. En julio de 2003, el exguerrillero Daniel Ortega incluso pidió perdón por los “excesos” y “errores” de su gobierno contra los católicos en la década de 1980. Poco le duró el arrepentimiento.

En 2009 Daniel Ortega trató de silenciar las críticas que varios obispos expresaron sobre su gobierno: los obispos instaron a luchar por la justicia sin dejar la oración. En el tercer período de Ortega los obispos nicaragüenses denunciaron que tales elecciones quedaban en entredicho.

La actual crisis en Nicaragua se inició en abril de 2018, durante el cuarto periodo de Daniel Ortega en el que se ha intensificado la persecución contra la Iglesia.  Obispos y sacerdotes han recibido amenazas de muerte. Mons. Báez está exiliado en Miami. Este año Ortega cerró 100 ONGs, cerró los medios de comunicación de la Iglesia; además confiscó los bienes y expulsó a las 18 misioneras de la caridad que tenían más de 30 años sirviendo a los más pobres. La comunidad internacional ha sido INDIFERENTE. Desde el 4 de agosto Mons. Rolando Álvarez, que ya había sido amenazado, fue recluido en la sede del Obispado con cinco sacerdotes, dos seminaristas y tres laicos.  Recientemente Mons. Álvarez fue llevado por la fuerza policial a casa de sus papás y ahí está bajo arresto domiciliario.

La abogada Martha Patricia Molina Montenegro, integrante del Observatorio Pro Transparencia y Anticorrupción, publicó recientemente la investigación “Nicaragua: ¿una iglesia perseguida? (2018-2022)”. En ella documenta 190 ataques y profanaciones contra la Iglesia Católica hasta mayo de este año.

Nuestro pueblo hermano de Nicaragua grita en la noche del silencio de las naciones que no hacen nada por ese pueblo y menos por la Iglesia sufrida y perseguida.

Mientras el ser humano y la comunidad internacional de naciones calla, Dios escucha el clamor de sus hijos nicaragüenses. Sin Dios nada es posible, para él nada es imposible. El mal nunca ha vencido al bien. Por pequeño que sea el bien es más consistente que el mal. No hay poder humano ni infernal que prevalezca sobre la Iglesia, la Iglesia es de Cristo. Pero no hacer nada por los que sufren nos hace cómplices del mal.

Oremus ad invicem.

El peso de un pasado persistente: A propósito de Postwar, de Tony Judt

Corazón Ucraniano de Tatiana Sumtsova

Por Natalia Malinko

Este corazón ucraniano se hizo muy famoso en todo el mundo. Pero se sabe poco de la autora, Tatiana Sumtsova, que vive en la ciudad de Sumy, Ucrania nororiental y que es una querida amiga mía. La región de Sumy ha padecidobombardeos rusos desde el inicio de la guerra guerra el 24 de Febrero de 2022.

Tres «Corazones Ucranianos» de Tatiana Sumtsova

Una bomba destruyó la casa de familiares de su esposo: de aquel hogar murieron la madre y el padre, la abuela, una sobrina y uno de los hijos de la sobrina. Sobrevivió sólo la niña pequeña de esta familia, de 4 años de edad, que fue herida gravemente en este ataque ruso a hogares de civiles.

Tatiana lleva el blog en redes sociales a nombre de su gato Persik. Antes de la guerra relataba y mostraba a sus mascotas, sus caminatas por los parques y alrededores de Sumy, su trabajo artesanal, siempre con mensajes de amor a la vida, felicidad y dicha que vivía en Ucrania.

Cuando las bombas rusas empezaron a caer tanto en la ciudad de Sumy, como en la ciudad de Kharkiv donde vive su hija, Tatiana quiso relatar a través de su blog lo que estaban viviendo ella y su familia. Relataba cómo se escondía con su gato y el resto de la familia en el sótano de su casa, cómo oía los sonidos de la alarma antiaérea, los sonidos de estallidos y disparos de diario. Ponía fotos de la destrucción causada en su propia ciudad, y en la ciudad de su hija.

Increíblemente en los primeros días perdió más de 100 suscriptores al blog, que eran rusos. Muchos se ponían a escribirle mensajes en privado con contenido grosero, insensible y ofensivo. Estos suscriptores le recriminaban a Tatiana que «no querían ver cosas feas», que «se inscribieron al blog del gato Persik para ver sólo cosas positivas», y hasta exigían que Tatiana dejara de publicar «cosas perturbadoras y mentiras».

¡Hasta donde ha llegado la propaganda de Kremlin para deformar la percepción del mundo de la ciudadanía rusa! Tanto que en lugar de sentir compasión y dar algunas palabras de aliento a una persona que se supone ellos estimaban, y la cual sufre bajo los bombardeos a  diario, en lugar de este comportamiento normal y humano, la atacan y agreden con comentarios ofensivos. Los rusos que escriben tales comentarios están tan intoxicados, que ni siquiera creen en el testimonio de una persona real que vive el horror de la guerra. ¡Han perdido toda noción de lo que está bien y lo que está mal!


Tatiana relata que hizo este corazón de lana pura en la técnica de «felting seco»con los colores de la Bandera de Ucrania, con dos manitas entrecruzadas parecidas a las patitas de su gato Persik pocos días antes del inicio de la guerra. Lo hizo para tranquilizarse.


La guerra estalló de todos modos, y muchas personas tanto en Ucrania, como en todo el mundo vieron este corazón como un símbolo de esperanza, un símbolo de amor. Tatiana empezó a recibir pedidos, muchos pedidos. Algunas personas no querían pagar de inmediato, porque temían que la autora pudiera resultar muerta antes de enviarles el pedido. Pero otros mandaban el dinero sin dudar.


Tatiana no ha puesto precio para este corazón, cada uno paga lo que considera justo o posible. Ella también regaló muchos corazones a sus conciudadanos atrapados en zona de guerra como consuelo y conciudadanos que no tenían el dinero para pagar.


Tatiana usó el dinero recibido para comprar víveres para su propia familia y aquellos parientes que han perdido el medio de sustento, y todavía donó para la caridad.


Estoy muy orgullosa de conocer a una persona tan valiente y humana, Tatiana Sumtsova.

Tatiana Sumtsova
El peso de un pasado persistente: A propósito de Postwar, de Tony Judt

Apología del refugiado

Por Giovanni Ordóñez Capuano

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La filósofa, Adela Cortina, creó la palabra aporofobia para definir el miedo y el rechazo a los pobres. En diversos textos ha explicado que en Europa el rechazo a los refugiados de otras nacionalidades es diferente a la xenofobia, pues no existe un miedo hacia el extranjero en sí, ya que en el año 2008 España tuvo ochenta y tres millones de visitantes extranjeros según el informe del Instituto Nacional de Estadística del 2019. Si en España existiera una fobia hacia los extranjeros es evidente que no podría tener la mencionada cantidad de visitantes cada año. Cortina señala que el rechazo hacia el refugiado no es porque sea extranjero sino porque es pobre. Como no existía un término que definiera el miedo al pobre, acuñó la palabra aporofobia; reconocida por el Diccionario de la lengua española desde el año 2017. 

¿Cómo se llama al refugiado rechazado de una guerra que no es europeo?

En el periódico El País se lee en su edición en línea del día 25 de febrero de 2022 que “Un abrazo recibe en Polonia a los que huyen de la guerra de Ucrania”. En contraste con esa noticia, se pueden ver en las redes sociales y en otras publicaciones internacionales videos que presentan testimonios de que los brazos abiertos o abrazos sólo son para los refugiados ucranianos, pero no sucede lo mismo con los refugiados que no son ucranianos. En esos testimonios las escenas son semejantes: por un lado se puede ver que se recibe a los refugiados ucranianos con agua, comida, ropa, muñecos de peluche para los niños y albergues temporales; por el otro lado se puede apreciar personas africanas, indias y árabes que son contenidas por los militares para que no suban los trenes en su éxodo hacia la frontera, o bien a los militares en las fronteras de los países vecinos que golpean y no dejan pasar a las personas que no son ucranianas, sino hasta después de muchas horas.

Refugiados ucranianos cruzando la frontera de Polonia,
marzo 2022. Créditos: Mvs.gov.ua

¿Acaso se trata de xenofobia por el sólo hecho de ser extranjeros? No podría serlo porque en el caso de Polonia, por mencionar un ejemplo, en el año 2018 tuvo más de seis millones de visitantes extranjeros de acuerdo a la Organización Mundial de Turismo. ¿Se trata de aporofobia

En un reportaje de National Geographic publicado el 18 de marzo de 2022, titulado Guerra y racismo: así discriminan a los migrantes de Ucrania en las fronteras europeas, se puede leer que: El 90% de los refugiados son mujeres y niños. Y no todos son de origen ucraniano. Muchos son estudiantes originarios de África e India. Lamentablemente, desde que que tuvieron lugar los primeros ataques en suelo ucraniano, los testimonios de discriminación en las fronteras se han hecho más frecuentes.

“Fue una pesadilla», «las autoridades nos clasificaban», «nos rechazan sólo por ser negros», «no se permite el paso a ningún africano», son algunos de los testimonios recogidos por medios franceses y británicos de estudiantes extranjeros que han denunciado un trato diferente e irrespetuoso mientras intentaban huir de la misma guerra: «Dejan pasar primero a los ucranianos y luego al resto.»

De acuerdo con el reporte, algunos de los refugiados son estudiantes de África e India, entonces ¿se trata de un miedo hacia los estudiantes africanos e indios? ¿Cómo se define ese miedo?

Campo de refugiados sirio. Foto: Ahmed Akacha.

En la actualidad además del conflicto bélico en Ucrania, existen guerras y bombardeos en Etiopía, Siria, Afganistán, Yemen, Somalia, Israel-Palestina y Mozambique, por mencionar las más relevantes. En estas guerras ha sido una constante  observar que personas de esos países, que no son parte de su milicia, se vean obligados a emigrar a otros países como refugiados para evitar las consecuencias inherentes a esos conflictos, incluyendo la posibilidad de morir. La Organización de las Naciones Unidas tiene desde 1950 una agencia específica para esos casos, denominada el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que en sus principios rectores tiene como objetivo representar la voluntad política de la comunidad internacional para fortalecer la cooperación y la solidaridad con los refugiados y los países de acogida afectados, que se estima supera los cuarenta y seis millones de personas. Lo que está sucediendo en Ucrania no es ajeno a esto.

De acuerdo con la ONU antes de la invasión Rusa, en Ucrania, había casi cinco millones de inmigrantes, de los cuales setenta y cinco por ciento provienen de Rusia, Bielorrusia y Kazajistán, pero también hay personas provenientes de África, India Asia y América Latina por mencionar algunos puntos de origen. Con motivo de la guerra, al 21 de marzo de 2022, la ONU estima que casi 3.5 millones de personas han cruzado la frontera como refugiados, quienes en un acto “solidario” han sido recibidos por sus vecinos, la mayoría en Polonia y Alemania. 

Para los ucranianos que son recibidos como refugiados en otros países con actos de bienvenida y alimentos, el término que se ha utilizado es el de solidaridad, pero ¿qué termino se puede dar a la recepción de refugiados no ucranianos en las fronteras que son recibidos de forma diferente a los refugiados ucranianos? 

Campo de refugiados sirios. Foto: Ahmed Akacha

En la lógica formal existe el principio de no contradicción, el cual consiste en que dos proposiciones contradictorias no pueden ser a la vez verdaderas. Con base en ese principio es evidente que no puede ser verdad la solidaridad que se pregona para los ucranianos y la no solidaridad que se utiliza para los no ucranianos. La solidaridad es una e indivisible; es un valor fundamental para las relaciones internacionales del siglo XXI reconocido por las Naciones Unidas.

Los actos contrarios a la solidaridad para los refugiados no ucranianos, como los que se han denunciado ¿son actos de racismo, discriminación y odio? Los actos cometidos por los militares en el trato hacia los refugiados no ucranianos, son actos del Estado, porque los ejecutores obedecen órdenes de un mando superior que pertenece al Estado. Esta discriminación es un acto político bastante grave. 

El sentido de las guerras entre diferentes grupos o países no ha cambiado mucho en la historia de la humanidad, pero sí la forma en la cual las conocemos. Ahora con el uso de la tecnología podemos conocer en tiempo real lo que está ocurriendo en la guerra con las víctimas y también con los refugiados.

Así es como se ha tenido acceso a múltiples videos y reportajes que dan testimonio de los actos contrarios a dignidad de las personas refugiadas, en específico al trato que se ha dado a los no ucranianos en las fronteras con Ucrania, entre los cuales se encuentran estudiantes y familias. 

Campo de refugiados sirios. Foto: Ahmed Akacha.

La fobia al extranjero se llama xenofobia, la fobia al pobre se llama aporofobia, pero ¿en qué categoría entra el rechazo hacia los refugiados no ucranianos que también huyen de la guerra? 

Los motivos de las guerras son múltiples y diversos, entre los cuales está el indebido concepto de “raza”, como sucedió con los judíos antes y durante la Segunda Guerra Mundial. 
Hanna Arendt, en Los Orígenes del totalitarismo, refiere que: 

“El racismo puede, desde luego, llevar a la ruina al mundo occidental y, lo que importa, al conjunto de la civilización humana. Cuando los rusos se hayan convertido en eslavos, cuando los franceses hayan asumido el papel de dirigentes de una force noire, cuando los ingleses se hayan trocado en “hombres blancos”, como ya por desastroso maleficio se convirtieron en arios todos los alemanes, entonces esta transformación significará en sí misma el final del hombre occidental. Porque, pese a lo que cultos científicos puedan afirmar, la raza no es, políticamente hablando, el comienzo de la humanidad, sino su final; no es el origen de los pueblos, sino su declive; no el nacimiento natural del hombre, sino su muerte antinatural.”

Policía en Kiev. Foto: алесь-усцінаў.

Martin Buber escribió que únicamente en la relación viva podemos reconocer inmediatamente la esencia peculiar del hombre, porque también el gorila es un individuo, también una termitera es una colectividad, pero el “yo” y el “tú” sólo se dan en nuestro mundo, porque existen el hombre y el yo, ciertamente a través de la relación con el tú. 

Esa relación del “yo” con el “tú”, el “tú” con el “yo” y el nosotros se debería dar incluso en la guerra, en los actos de solidaridad sin comillas, en el reconocimiento pleno en el otro de su dignidad humana, en el sentido mismo de la vida y la existencia, con la única raza que se tiene, que es la humana.

Así como somos testigos en tiempo real del trato que se ha dado a los refugiados no ucranianos al tratar de salir de Ucrania para salvar su vida, podemos ser actores en tiempo real de los actos de solidaridad a los refugiados no ucranianos que huyen de la guerra. Los medios los tenemos al alcance de la palma de nuestra mano, para expresar que esos actos no son normales, que son actos contrarios a la dignidad humana, que no se deben permitir porque son contrarios a nuestra humanidad misma.

Si hay un miedo o una fobia no debería ser hacia el refugiado no ucraniano ni hacia aquel que es diferente. Los términos xenofobia y aporofobia sólo denotan a un predicado de la persona y dejan la totalidad de su ser, que sin importar el origen o sus posesiones es siempre digno. Si tememos a las diferencias y no reconocemos a todos como personas igualmente dignas, entonces nos enfrentamos, como diría Arendt, con el final de la humanidad, el declive y la muerte antinatural del hombre. 

MDNMDN