¿Español? A nurse from a...
Espantos y ausencias
No Bad Days
En la ventana de la que...
AUSENCIAS
En estos últimos meses, todos hemos perdido algo. Algunas pérdidas parecen triviales: tiempo perdido o algo que nos fue robado— dinero, una llanta de refacción, una computadora. Otras pérdidas son irreparables—personas que mueren y que no volveremos a ver, al menos en esta vida y en este mundo. La muerte de una persona nos confronta de manera radical con con la realidad de la ausencia.
La posibilidad más propia
Existir es, según las reflexiones de Heidegger, abrirse a las propias posibilidades. Entre ellas, la propia muerte es la posibilidad más cierta. Pero la muerte no es simplemente el último suceso de la vida. No es un incidente final, sino que su incidencia se da a lo largo de toda la existencia: el morir surca la existencia del ser humano de inicio a fin.
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Mi madre
Me hago la misma pregunta mientras la tragedia y la muerte me miran desde el borde de mi cama con sus ojos vidriosos. Ni siquiera se divierten, no conversan, mudas, impávidas, las moscas se posan sobre ellas y ni siquiera las espantan.
Estar ahí hacia el final
La muerte es sin duda un hecho inexorable para todo ser “vivo”. El morir no se le da simplemente recién al final de sus días, sino que le pertenece esencialmente y lo determina día a día: el ser humano nace mortal. Asumir la propia muerte es justamente lo más difícil que nos toca vivir.
Historia de amor, de locura y de muerte
El 26 de julio de 1952 fallece Eva Duarte de Perón a los treinta y tres años de edad. Evita, la “abanderada de los humildes”, deja tras de sí una ingente obra de acción social sin precedentes, por la cual sería tanto venerada, como criticada.
¿Cómo un romántico intelectual decidió ir al psiquiatra?
Entrevista ficticia entre un personaje y su narrador para tratar de entender cómo el personaje utilizó estereotipos culturales para negar y normalizar su enfermedad: depresión
Estelas en Berlín
Diseñado por Peter Eisenman, en un terreno desnivelado se erigen 2711 estelas de hormigón.
Piedras de tropiezo
En 1966 comenzó el artista Gunter Demnig un proyecto llamado Stolpersteine, que podríamos traducir como piedras de tropiezo.






